‘Tributo’ muy justo… y muy necesario

Obras de microteatro se presentarán en Punto Fijo en reconocimiento a los dramaturgos Carlos Canales, Pedro Rodiz, Rafael Pagán, Marietere Vélez y Mary Ely Marrero.
“Tributo” estará en la cartelera del café teatro Punto Fijo en el Centro de Bellas Artes de Santurce, los próximos viernes 20 y el sábado 21 de enero. (Foto suministrada)

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

“Fue idea de Karlos Khalil el hacerles un homenaje a cinco dramaturgos puertorriqueños contemporáneos, con un espectáculo que incluyera montajes de sus obras de microteatro”, así nos informó el actor y productor Ángel Manuel, cuando lo abordamos en relación a “Tributo”, producción de la Escuela de Estudio y Formación Actoral (EYFA). “Tributo” estará en la cartelera del café teatro Punto Fijo en el Centro de Bellas Artes de Santurce, los próximos viernes 20 y el sábado 21 de enero.

“Karlos Khalil y yo nos sentimos muy emocionados de poder rendirles este honor a Carlos Canales, Pedro Rodiz, Rafael Pagán, Marietere Vélez y Mary Ely Marrero. Es invaluable que nuestros estudiantes, 28 actores en formación, conozcan las obras de dramaturgos puertorriqueños, a la vez que trabajan los personajes de las siete piezas, dramas y comedias de distintos temas, que se presentarán”, nos dijo Ángel Manuel. De inmediato comprendimos que la conversación con Karlos Khalil, no podía esperar.

Hay sorpresas que son placenteras brisas de la existencia, el diálogo con este artista, fue una de ellas. Karlos, que nació el 10 de agosto de 1981, en Toa Baja, es un ser humano sensible, dispuesto a aprender lo que la vida tiene para enseñarle. Desde el respeto, la dignidad y el agradecimiento que presenta, nuestro artista, está muy ávido por corresponder a todo cuanto aprende con su talento y sentido de misión.

La presentación esceníca cuenta con la producción de la Escuela de Estudio y Formación Actoral (EYFA). (Foto suministrada)

Karlos Khalil estudió Comunicaciones en la Universidad Interamericana de Puerto Rico, pero, y aunque esos estudios siempre ayudan para desenvolverse en distintos medios, nunca ejerció de lleno la profesión. El joven sentía mucha atracción hacia el baile, por lo que estaba decidido a dedicarse totalmente a su pasión. De modo que, empezó a tomar clases de ballet y danza moderna, hasta ese punto donde no hay retorno cuando el Bellydance lo conquistó.

“Yo trabajaba de mesero en el restaurante Jerusalem, cuando tuve mi primer encuentro con el Bellydance. De eso hace casi 20 años, y todavía estoy bailando”, nos contó, antes de abrir su corazón para hablar sobre lo que ha sido su vida. “He tenido altas y bajas bien drásticas, he atravesado por situaciones personales fuertes. Mi infancia estuvo muy marcada por el maltrato en todos los aspectos, y yo no sabía cómo expresarlo, cómo sacarlo de mi interior. Comencé a escribir teatro para poder plasmar lo que mi mente no puede resolver, con la intención de que muchas personas se conecten con la historia, que tengan un por qué, más allá del arte. Mi abuelo enfermo de Alzheimer fue un factor determinante, porque yo no entendía por qué esa condición se lo llevó. Yo tenía que sanar”.

Antes de iniciarse como dramaturgo, Karlos Khalil, tuvo su encuentro con el teatro cuando comenzó a dar clases de danza en la academia de Daniela Droz: ”Vi que había otra forma de llevar las cosas. El teatro y la danza se conectan. Esa combinación me llevó dentro de la esencia del arte”.

Cuando la academia de Droz cerró, Ángel Manuel y Karlos Khalil fundaron la Escuela de Estudio y Formación Actoral, un taller para actores principiantes con el objetivo de que estos adquieran experiencias profesionales, técnica actoral, movimiento corporal, teatro y sketch para la web.

En la escuela, Karlos ofrece cursos de movimiento y control de emociones para el actor. Como masajista terapéutico holístico, Khalil asegura que su trabajo con el cuerpo, la mente y la energía de la gente, lo ayuda en la formación de sus estudiantes.

Al hablar específicamente del por qué salió de su corazón el tributo a los dramaturgos, Karlos manifestó que el encuentro con estos profesionales cambió su vida: “Mi primera obra de teatro la escribí por pura intuición. Salían las imágenes a base de sueños. Siento mucho respeto por la dramaturgia, yo sabía que podía mejorar, así que busqué mucha orientación con dramaturgos de experiencia, y me nutrí de la información que me proporcionaron. También, he tomado talleres. Pero puedo decir que, me he formado de la mano con Rafael Pagán y Pedro Rodiz, entre otros. Conocer a esos escritores me hizo comprender la gran importancia del trabajo que hacen y lo difícil que es. Considero como diamante el hecho de que alguien plasme una idea. Los escritores son los que tiran sus mentes en los papeles. A veces, el público no lo sabe. Yo quiero ayudar a demostrar lo buena que es nuestra dramaturgia, quiero que los escritores brillen. Esa fue mi intención cuando propuse este proyecto”.

Karlos reconoce que Ángel Manuel, con quien tiene una sólida relación sentimental de muchos años, también lo ha llevado de la mano en el teatro. La voz del artista brilla cuando habla del respeto y la solidaridad que han logrado mantener entre ellos a lo largo de esos años. Con el mismo compromiso y seriedad, unen sus vidas en una hermosa misión teatral. “Si bien yo di la idea de hacerles honor a los dramaturgos, fue Ángel Manuel quien escogió las obras que se van a presentar. Entre los dos decidimos quiénes iban a ser los directores. Lo hicimos de esta manera porque hemos trabajado con ellos, directores y dramaturgos, y conocemos el teatro que hacen”, narró Khalil.
Las piezas a presentarse en “Tributo” son: “Historias de mi gente” de Carlos Canales, con Carmaris, Vero Vero, Verónica García, Ezequiel, José Echevarría y Rosangeles del Toro, dirigidos por Ángel Manuel; “Tiemblo” de Maritere Vélez con Elvis Manuel Rivera, Poincaré Díaz y, Paola Rodríguez Morales, dirigidos por Karlos Khalil; “Último turno” de Marietere Vélez, con Estefanía Félix y Luis Galán, dirigidos por Ángel Manuel; “Bajo tierra” de Mary Ely Marrero, con Kiara Marie y Kenny García, dirigidos por Karlos Khalil; “Bolsa de hielo” de Pedro Rodiz, con Ángel Narváez, Meredith Mojica, Melanie Martell, Paola Gabriela, Miguel de Jesús, Ana Delia, Melanie Olmo, Josué Lozada, Stephanie Diane, Greylin Morillo, dirigidos por Luz Esther; “Amor de otro planeta” de Rafael Pagán, con Stephanie Fontánez y Jordy Aniel, dirigidos por Keykla Ramos y “Se nos va el aire” de Rafael Pagán, con Paula Burgos y Freddyan Morales dirigidos por Keyla Ramos.

Karlos Khalil y Angel Manuel celebran el poder rendir este honor a Carlos Canales, Pedro Rodiz, Rafael Pagán, Marietere Vélez y Mary Ely Marrero. (Foto suministrada)

Este viernes 20 de enero, a las 8:30 p.m., se presentarán: “Bajo tierra” de Mary Ely Marrero; “Bolsa de hielo” de Pedro Rodiz; “Tiemblo” de Maritere Vélez; “Último turno” de Marietere Vélez.

El sábado 21 de enero, 8:30 p.m., se presentarán “Tiemblo” de Marietere Vélez; “Historias de mi gente” de Carlos Canales; “Se nos va el aire” de Rafael Pagán; “Amor de otro planeta” de Rafael Pagán.

Por los títulos de las obras que dirige Karlos, intuimos que ambas trataban temas de horror, y no nos equivocamos. Al director le apasionan los temas de misterio porque le encanta “destapar lo que no se ha destapado”.

“Nunca pensé que terminaría haciendo lo que hago. Poco a poco he ido descubriendo mis capacidades y las propiedades sanadoras del arte. Me preocupa que las personas dejen de sentir, que se conviertan en totalmente materialistas, que dejen de conectarse con el ser humano, con la naturaleza. No podemos olvidar que somos seres de luz”, nos dijo Karlos, con lágrimas en ojos y voz quebrada.

Nosotros, conmovidos y solidarios, guardamos silencio para que él continuara con su emotivo discurso hasta el final: “Puerto Rico tiene mucho potencial, humanitario, de arte, de lo que sea. Puerto Rico es hermoso. Nosotros sabemos luchar por nuestros derechos cuando lo tenemos que hacer. Y de esa manera es que nos conocen en otros países. Hubo un tiempo que viajé por competencias de baile. Fui a Corea del Sur, Alemania, Las Vegas, Santo Domingo… a muchos sitios, y donde quiera era lo mismo. Decían: ‘¿Vienen de Puerto Rico? Pues ya perdimos’. En los cuatro puntos cardinales se nos reconoce como los mejores. Y nosotros a veces nos tiramos tanto los unos a los otros. Tenemos que amarnos como nos aman en el mundo”.

Recordamos la primera pieza que Karlos Khalil escribió, la cual también dirigió, “Sangre de mi sangre”. Estrenó en el Festival al Fresco en la sala Beckett de Río Piedras, y él mismo protagonizó junto con Noris Joffre. La obra, que trata sobre la bipolaridad de una madre, resulta ser autobiográfica y tuvo un fuerte impacto en el público. Sobre el particular, Karlos rememoró: “Cuando el público reaccionó a la catarsis que ocurría en el escenario, me di cuenta de mi realidad. Yo pensaba que lo que me pasaba con era normal, pero no lo es. De hecho, es terrible. Quiero usar mi realidad para suavizar el dolor que pueden sentir las personas, a través de mi teatro”.

Después de “Sangre de mi sangre”, en 2015, Khalil ha desarrollado las siguiente piezas: “Principio y fin” (movimiento corporal), “Sin regreso”, “Hola mi nombre es Ana”, “El secuestro”, “Sangre sucia”. Todas son piezas de microteatro y todas han estrenado.

La conversación iba llegando a su fin. Le hicimos a Karlos la misma pregunta que les hacemos a todas las personas que entrevistamos. “¿Hay algo que quieras decir y nunca hayas dicho?” Después de un breve silencio, él respondió: “Todo empieza por amor propio. Todo se hace con amor. No intentemos entender tanto las cosas, nuestra esencia actúa orgánicamente. Nos va a ir mejor”.

Queda entonces que nos demos cita el 20 y el 21 de enero en el café teatro Punto Fijo del Centro de Bellas Artes de Santurce a las 8:30 de la noche, para ser testigos de un “Tributo” a cinco dramaturgos contemporáneos; tributo (valga la redundancia) muy justo y muy necesario para la dramaturgia puertorriqueña.

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