‘Otra Canción’… con sabor de aquí

José Luis Ramos Escobar desarrolló una comedia musical muy solidaria con el pueblo que él ama, a pesar de los infortunios de huracanes, terremotos, pandemia, Luma y el salario mínimo.
“Otra Canción de Navidad” se presentó en el Teatro de la Universiadad de Puerto Rico en Río PIedras. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Cuando escuchamos el título de la novela corta del escritor británico Charles Dickens (1812–1870), “Canción de Navidad” (“A Christmas Carol”, 1843), no podemos evitar revivir la imagen del actor José Luis (Chavito) Marrero, cuando interpretó al mezquino Ebenezer Scrooge, en una adaptación que se hiciera para un programa especial de televisión que produjo WIPR, unas navidades, hace muchos, demasiados años, no recordamos cuál. Vimos el programa tantas temporadas que perdimos la cuenta, pero eso no hacía que cambiáramos el canal. Lo queríamos ver a él, por supuesto, a la vez que nos atrapaba la simpática historia con moraleja humana.

El cuento de Dickens, el cual se considera una evidente crítica severa a la avaricia, y oda a la Navidad como época de hermandad entre los seres humanos, cambió, después de la publicación de Dickens, la forma de las celebraciones en las ciudades de Inglaterra, y en otros países del mundo. De hecho, la frase “¡Feliz Navidad!”, la cual se decía con timidez hasta entonces, se grita extrovertidamente desde entonces. Esta historia, a pesar de que muchos la consideran demasiado obvia, es poderosa, por lo que no ha perdido popularidad.

Braulio Castillo caracterizó al miserable Teodoro de la Plata mientras Gerardo Ortiz hizo lo propio como el jovial espectro de don Honorario Marrueños. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Al enterarnos que una nueva adaptación, producida por Teatro Repertorio de la Universidad de Puerto Rico, subiría a escena en el Teatro UPR, los recuerdos de tantas navidades se organizaron en una parranda y sonreímos con nostalgia vieja. Nos entusiasmamos, sobretodo, al enterarnos que la ocasión, rendía homenaje al dramaturgo puertorriqueño, Dr. José Luis Ramos Escobar, autor de la versión que se presentaría, la cual tituló “Otra canción de Navidad”. El profesor universitario y dramaturgo ha estrenado más de 30 obras, de las cuales más de la mitad han sido publicadas en libros y traducidas a varios idiomas. Sus obras se han representado a nivel internacional. Fue decano de la Facultad de Humanidades y director del Departamento de Drama.

Inspirado en la historia de Dickens, y en deliciosos ritmos tradicionales de Puerto Rico, Ramos Escobar creó una historia muy nuestra, y muy efectiva, ubicada en un pueblo del Gran Puerto Rico, en el momento actual.
La trama presenta a Don Teodoro de la Plata, un viejo tacaño y solitario, que solo piensa en ganar dinero y que odia la Navidad, al amanecer de un día de Noche Buena. En su tienda, Don Teodoro recibe la visita del fantasma de Honorio, un antiguo cliente muerto un año atrás. Honorio le advierte que la codicia acabará con su vida, a la vez que le informa que tendrá una última oportunidad de cambiar. Teodoro revive su pasado y enfrenta, en su presente, los efectos de sus acciones, no solo de extrema avaricia, sino de algo nefasto, la falta de empatía ante el sufrimiento de los demás. Teodoro ve su muerte y, también, ve la indiferencia y las burlas de los demás. Entonces decide aprovechar una nueva oportunidad de vida, y se transforma en un hombre generoso y amable, que hasta celebra la Navidad.

José Luis Ramos Escobar, desarrolló una comedia musical, muy solidaria con el pueblo que él ama, pueblo que celebra, a pesar de los infortunios de huracanes, terremotos, pandemia, Luma y el salario mínimo. Ramos Escobar abraza a todos, y cada uno, de los muy bien definidos personajes, independientemente de condiciones como la avaricia y la ingenuidad, y los arropa con la esperanza de ese cambio interior de cada cual que se ve reflejado en la sociedad. ¿Obvio? ¿Qué puede importar? ¡Conmovedoramente hermoso y muy necesario!

El tráfico escénico y las composiciones de la obra aprovecharon todas las posibilidades de espacio, sin timidez. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

La escenografía, colorida, bella y descomunal, de Israel Franco-Müller, estuvo en estrecha complicidad con el bien balanceado, inteligente y estético montaje del director Miguel Vando, resuelto en forma orgánica, a pesar de lo aparatoso del ambiente.

El tráfico escénico y las composiciones, que aprovecharon todas las posibilidades de espacio, sin timidez, se enriquecieron de una gracia simpática, creativa y sin excesos. La escenografía, muy bien construida, funcionó como aliada de un montaje donde los cambios fluían, ejecutados por los propios actores, sin apagones (solo el de Luma). Los colores del vestuario (Miguel Vando) y las luces (Nicolás Luzzi) fueron pinceladas certeras de principio a fin.

La coreografía (Raúl de la Paz) corrió por la misma línea de gracia simpática, creativa y sin excesos, de la dirección escénica. Felicitamos a Carlos Muñoz por su buen trabajo con el maquillaje, el cual impartió la vida necesaria en la intención. Una vez más, Aidita Encarnación puso su talento, con gran corazón, en los arreglos musicales, los cuales pudieron lucirse a cabalidad con un mucho mejor sonido.

Entre las escenas más efectivas, destacamos el principio (por resaltar el encanto típico de la esencia de los pueblos de nuestro archipiélago); la confrontación con la muerte y sus espectros, con el títere gigante del Mundo de los Muñecos (nos pareció, acertadamente, inspirada en la escena del Comendador de la ópera “Don Giovanni” de Mozart); y, casi al finalizar, la entrada de bailarines en trajes típicos con productos puertorriqueños de la Navidad, identificados por sus nombres en las cabezas de los actores (detalle brechtiano monísimo).
El trabajo del director con los actores, y de los actores con ellos mismos, fue convincente. Sobresalieron Wanda Sais como la pizpireta Matilde y su “¡Feliz Navidad!”; Yadilyz Barbosa como la certera y sabrosa doña Rosa; Karen Olivera como la majestuosa Muerte; Marcos Carlos Cintrón como el sincero trabajador y padre de familia Roberto Escalera; Joselo Arroyo con las marcadas diferencias de sus dos personajes Antonio Pedrogo y el Maestro Villalobos; Braulio Castillo como el miserable Teodoro de la Plata y Gerardo Ortiz como el jovial espectro de don Honorario Marrueños.

La coreografía de Raúl de la Paz corrió con gracia simpática, creativa y sin exceso. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Aplaudimos al resto del elenco: Sabrina K. García Rivera (intérprete de lenguaje de señas); Anthony Valentín, Erick Yamil Cruz, Milena Laureano (Coro de la calle); Axel Nieves (el cura); Angélica Montañez (Elisa Escalera / Salvation Army); Ana C. Hernández (Lucía / Salvation Army); Linavet Ferrer (Ramoneta /Salvation Army); Mauricio Roche (Manuel); Giovani Pazol (Luis); Ariana Torres (Cristina); Zailyn Cuevas (vecina 1 / Carmen); Karen Olivera (Vecina 2 / Carmen); Ian J. Nuñez (niño monaguillo 1); Javier Vargas (niño monaguillo 2); Víctor Tirado (Rogelio); Esteban Nieves (joven Teodoro); Amnerys Quiñones, Janice Junek, Esteban Nieves, Giovanni Pazol, Ana Cristina Hernández, Angélica Montañez, Víctor Tirado, Mauricio Roche, Linavet Ferrer, Axel Nieves, Ariana Torre (pueblo).

Completan el equipo de “Otra canción de Navidad”, Pedro José Rivera (asistencia vocal), Analdi J. Morales (asistente de dirección), Aida Belén Rivera (regidora); Elixander Negrón (utilería); Ramonita Toro (supervisora Taller de Vestuario); Rudeth León, Anisa Masih, Nélida Pagán (costureras); Analdi J. Morales, Skylar Silva, Adelis M. Colón (asistentes de vestuario); Ariel Cuevas (supervisor Taller de Escenografía); Víctor M. Castillo realización de escenografía); Fernando A. Jiménez Hernández, Dante S. De Jesús Pagán, Gloriana Meléndez Ortiz, Marieliz Torres Irizarry, Kimberlie Hall Laureano, Gina Alama Santana, Sabrina K. García Rivera (asistentes de Escenografía); El Mundo de los Muñecos (realización de títere); Teatro UPR (producción general); Cuarzo Blanco Inc. (producción ejecutiva); José Armando Santos (venta funciones escolares); David Miranda (muebles artesanales); Analdi J. Morales Claudio (asistente de producción).

La escenografía del musical fue realizada de Israel Franco-Müller.  (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Esta puesta en escena, que rinde honor al mérito de la labor de José Luis Ramos Escobar, y exalta nuestra valentía de pueblo y la alegría determinada con la cual enfrentamos cuanto puede surgir en el camino, tuvo varias funciones para estudiantes. La misma, rinde honor a las intenciones de la compañía Teatro Repertorio de la Universidad de Puerto Rico, la cual, tal como se lee en el programa de mano: “Como parte de su operación habitual, acoge proyectos artísticos que propenden el desarrollo de los mejores valores y talentos de la sociedad puertorriqueña. Es por ello, que, ahora, con un profundo rigor se reafirma el compromiso en recibirles y colocar todos los recursos del teatro a su disposición para la celebración de montajes en los que participen estudiantes de nuestro recinto, así como artistas y compañías nacionales”.

Alentamos a Teatro Repertorio, a tener esta producción en su (valga la redundancia) repertorio, y que la misma se presente año tras año con distintos estudiantes y artistas nacionales.

A tono con lo que impuso este cuento en 1843, y en grito extrovertido, bien puertorriqueño casi en los albores de 2023, no nos queda más que cerrar con la frase tradicional: ¡Feliz Navidad!

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