‘Mamita’ merece viajar

La producción es un homenaje real, poderoso y directo, a las mujeres bravas y determinadas que luchan, contra toda adversidad.
Las actrices Cristina Sesto y Linnette Torres protagonizaron la obra “Yo soy Mamita” del dramaturgo Joselo Arroyo. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Ayer, domingo 16 de noviembre, asistimos al teatro Braulio Castillo de Bayamón para ver la obra “Yo mamita” del dramaturgo puertorriqueño Joselo Arroyo. La pieza, dirigida por el mismo autor y producida por Edwin Ocasio y Edwin Batista para Contraparte, Inc., fue la antepenúltima propuesta de la segunda edición del Festival de la Comedia de Puerto Rico, el cual comenzó el viernes 2 de septiembre, y finalizará el 30 de octubre. El Festival está dedicado a la actriz Marian Pabón y tiene como misión recaudar fondos para la Beca Estudiantil Albert Rodríguez, de la Fundación Raymond Gerena. Este premio impactará estudiantes del Programa de Producción de Espectáculos del Departamento de Teatro de la Universidad del Sagrado Corazón, que no puedan costearse los estudios. ¡Bravo por ese esfuerzo!

Las actrices no solo lograron tener el mismo físico, mismos ademanes, iguales movimientos, también tenían la misma voz. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Es muy agradable asistir al Teatro Braulio Castillo. Se llega con facilidad, y el estacionamiento, libre de costo, nos deja casi a la puerta del teatro. Los precios de la barra son módicos y se puede entrar a la sala con bebidas y picaderas. Como llegamos temprano, nos dio tiempo a salir a la pequeña terraza abierta que hay al lado de la barra. Una vez allí, nos sentamos en un banco pintado con los colores del arco iris, para indagar en el programa de mano que tanto nos hace sonreír.

Nos enteramos que la obra le rinde tributo a Edith (Irisita) Delgado, mamá del productor Edwin Ocasio, que representa, y citamos, a “Mujeres valientes que defendieron su rol de madre por encima de cualquier otro status impuesto, pero sin olvidar jamás sus deseos, sus metas y su derecho a lograr sus propósitos, porque el amor, el sexo, el trabajo y el éxito no debían ser solo para los hombres…” Ocasio le comisionó el texto a Joselo Arroyo, y le contó muchas anécdotas valientes y simpáticas sobre “mamita” y sobre él.

La trayectoria de Joselo Arroyo como dramaturgo, data desde la década de 1990. También es actor, director, diseñador, profesor, locutor, y artesano. Ha sido recipiente de varios premios y reconocimientos y ha publicado su teatro. Arroyo ha escrito teatro infantil, dramas y excelentes comedias de corte realista, que el público aplaude y disfruta a rabiar. “Yo soy mamita” no es una comedia de corte realista, pero el público la aplaudió y la disfrutó de la misma manera.

La producción formó parte del Segundo Festival de Comedia de Puerto Rico, presentándose en el Teatro Braulio Castillo de Bayamón. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Conforme las promociones, esta obra “plasma la historia de una mujer que se negó a vivir bajo los convencionalismos de su época. Es la crónica de quiénes, cómo ella, se convirtieron en jefas de familia, cargando con el estigma del divorcio, y defendiendo su rol de madre por encima de cualquier otro estatus impuesto. “Mamita” pudiera ser la mamá de cualquiera de nosotros, o quizás una tía, o simplemente alguien como tú. La vida de esta mujer es tan intensa, que fue necesario contratar a dos actrices para interpretarla, pues una sola actriz no era suficiente. La comedia llevará al público asistente en un vuelo arriesgado por la vida de una mujer adelantada a su tiempo”.

Comentamos que el juego de Mamita hablando con ella misma es un buen recurso para explorar el interior de Edith (verdadero nombre del personaje). Esa alternativa dual es idónea para traer a la escena otros personajes interpretados por alguna de las dos actrices (como el cartero y el siquiatra) que entren en conversación realista con Mamita. Por supuesto, ninguna conversación realista supera la que tiene Mamita con ella misma.

Una vez entramos en la sala, y dado que no había telón, apreciamos la escenografía (Joselo Arroyo), muy efectiva, bañada por un tenue, casi inexistente, pre set de luces. Por el organizado desorden que invadía todos los planos del escenario, pensamos que había una mudanza, y no nos equivocamos. Mamita se mudaba del segundo piso de la casa al primero. La música de ambiente, vintage, y deliciosa, parecía estar dirigida a personas mayores de 55 años.

La utilización de fotos antiguas fue uno de los elementos que destacaron esta producción. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Después de la tercera llamada, el apagón indicó que comenzaba la función. El juego de luces especiales que entraban y salían con rapidez de distintas áreas indicó que algo novedoso, de mucho ritmo e inteligente se iba a dar. Esa premonición resultó ser toda una verdad. Durante un poco más de una hora disfrutamos de una dirección (Joselo Arroyo) muy ágil, y sin tregua, que consideró niveles (menos el piso), retratos que ya estaban o entraban y salían, y aprovechó todas los rincones de la escena. Aunque las actrices hablaban con el público de vez en cuando, este montaje no fue interactivo. El novedoso tráfico escénico estuvo enmarcado por la cuarta pared propia del teatro tradicional. Aplaudimos la dirección de Joselo Arroyo.

Las luces (Ana Salgado), que por momentos lo convertían todo en un planeta de tonos rosados y violetas muy subidos, y otras veces destacaban el ciclorama con el incandescente verde de la aurora boreal, fueron, sencillamente, bellísimas. Guardaron armonía con el vestuario (buenísimo) de las dos actrices, que las hacía lucir como gemelas idénticas. Aplaudimos el vestuario (Edwin Ocasio), a la vez que aplaudimos el maquillaje y los peinados (Bryan Villarini), elementos vitales en este montaje. De la misma manera, aplaudimos la elaborada y significativa utilería (Edwin Batista), y el montaje de fotos antiguas (Wendel Agosto). ¡Muy bien!

La obra le rinde tributo a Edith (Irisita) Delgado, mamá del productor Edwin Ocasio (al centro). (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Las actrices, Lynette Torres y Cristina Sesto, lucieron como los postres más caros del restaurant más sofisticado. Ambas brillaron por sus matices y agilidad deslumbrante. No solo lograron tener el mismo físico, los mismos ademanes, iguales movimientos, también tenían la misma voz. ¡Laureles de oro para las dos!

Completan el equipo de “Yo soy mamita”, Cristina Robles (asistente del director y regidora); José Brocco (fotografías y vídeos) Edwin Ocasio (publicidad, artes gráficas); Wilda Santamía (relaciones públicas) y Edwin Batista (banda sonora).

“Yo soy mamita” es un homenaje real, poderoso y directo, a las mujeres bravas y determinadas que luchan, contra toda adversidad, y abren un camino de felicidad propia y para los demás. Mujeres que aceptan a sus hijos tal y como son, y si buscan ayuda siquiátrica es para que ellas mismas puedan lograr lo anterior. ¡Mujeres fuera de serie!

Con las consignas de “El empoderamiento femenino comenzó mucho antes de lo que pensabas” y “He aprendido a escoger mis batallas y esto es algo que no vale la pena pelear”, esta producción merece ser apreciada por hombres y mujeres de todas las edades en Puerto Rico. Exhortamos a los productores a moverla por los espacios de nuestro archipiélago y ponerla a viajar.

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