Willie Rosario y sus recuerdos del Palladium

El veterano timbalero boricua evoca a una época donde la música latina brilló de manera desenfrenada por la fiebre del mambo.
(Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Para el destacado músico puertorriqueño Willie Rosario resultó sencillo hacer una retrospección durante varios minutos y transportarse a la época dorada del club de música y baile El Palladium. Lugar que logró consolidar una magia única (a finales de los 40’, 50’ y 60’ del siglo pasado) para sus visitantes, convirtiéndose en el salón de baile latino más famoso en ese tiempo. El icónico salón estaba ubicado en el centro de Manhattan y en sus inicios presentó solo música anglosajona.

Con pausa y bien articulado por su recorrido retrospectivo, el timbalero de 98 años, reiteró en varias ocasiones que narraría de acuerdo a su mejor recuerdo. Las remembranzas de esa época inolvidable, la inició desde antes que comenzar su carrera como músico.

Willie Rosario con su oruqesta original en 1958. (Foto suministrada)

“El Palladium antes de la gran fama que adquirió como club de música-bailable latina, primeramente existía, pero solo ofrecía música norteamericana. Por allá entre el 1946, 1947 o 1948 más o menos, Tito Puente y Tito Rodríguez formaron sus orquestas… Ya Machito con el respaldo de Mario Bauzá, había fundado su orquesta antes que ellos. Cuando llegó la era del mambo de Dámaso Pérez Prado la gente en Nueva York comenzó a tocar mambo; y estos tres grandes de la era –Machito, Puente y Rodríguez- no lo tocaban tan lento, sino que lo adelantaron más en tiempo… Creo que pensando en los bailadores. Y entonces, revolucionaron el mambo”, contó Wiilie Rosario, quien destacó que en el ambiente musical del momento existían otros músicos como Arsenio Rodríguez, Xaviert Cugat, José Curbelo y Noro Morales por mencionar algunos.

“Había un promotor famoso que se llamaba Federico Pagani que habló con el dueño del salón de baile, el judío Max Hyman y le comunicó la idea que si le daba un espacio a la música latina, el lugar podía convertirse en uno exitoso. Un detalle que viene a mi mente era que los miércoles había un show de bailadores… llegaban allí bailadores conocidos como Aníbal Vázquez -tío de Roberto Roena- y abrían con un show de bailarines. Los miércoles era un día frecuentado por muchas estrellas de cine como el actor Marlon Brando y Sammy Davis Jr., entre otros famosos”.

Además del mambo, otros ritmos dominaban el Palladium tales como el cha-cha-chá, pachanga, son montuno, la descarga, guaguancó, guajira, guaracha, rumba, bolero y el jazz latino. Pero en adición a la explosiva era marcada por Machito, Puente y Rodríguez, también llegaron otros músicos como los hermanos Charlie y Eddie Palmieri, naturalmente, Noro Morales, Xaviert Cugat, Arsenio Rodríguez, José Fajardo, Dámaso Pérez Prado, La Lupe, José Curbelo, Miguelito Valdés, Benny Moré, Cortijo y su Combo con Ismael Rivera, Daniel Santos, César Concepción, Joseíto Mateo, la Orquesta Aragón y Vicentico Valdés entre otra amplia gama de artistas.

Ubicado en el segundo piso en 1698 de Broadway, y en la esquina de la calle 53, el Palladium fue el más popular de la amplia cantidad de salones de baile que existía en la zona.

En 1963 Willie Rosaro grabó con su orquesta para el sello Alegre su primera producción discográfica titulada ‘El bravo soy yo’. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“En ese tiempo, Nueva York era la ciudad más espectacular de la música latina. Pienso que lo sigue siendo. Había casi un club de baile en cada bloque y siempre estaban llenos. Se tocaba matiné en los diferentes salones que existían. No hay duda, que el Palladium se hizo famoso por la era del mambo y por eso le llamaban la casa del mambo. Lo más interesante era que allí bailaba todo tipo de persona de diferentes etnias”, reiteró Rosario.

El timbalero y director de orquesta señaló que la primera vez que fue al Palladium, estaba tocando Tito Puente y cuando lo vio tocar los timbales de pie, le llamó mucho la atención, porque en ese tiempo, todos tocaban sentados. Posteriormente, cuando entró a la música y se unió a la orquesta de Johnny Seguí, conoció al ‘Rey del Timbal’.

“A Tito Rodríguez lo conocí cuando él vivía en el Bronx. Vivía frente de mí. Ya había hecho varios discos chévere… En ese momento, yo no estaba todavía dentro del ambiente musical. Lo veía todos los días en la mañana, cuando salía con un maletín a tomar el tren. Luego hicimos una amistad bien íntima, lo que fue algo especial, porque Tito Rodríguez era bien selectivo para sus amigos. Conocí a su esposa Tobi e hicimos una bonita amistad. Después se mudó a Queens; y cuando decidí hacer mi orquesta, fue con la primera persona que lo conversé”.

En el caso de Machito Grillo, cuando lo vio tocar por vez primera, pensó que estaba en otro lado del mundo. Narró que era una orquesta impresionante y extraordinaria.

“Luego que estudié comunicaciones tenía un programa de radio en Nueva York, donde llevaba invitados. Tuve a Machito y Graciela y disfrutamos mucho hablando de todo. Y desde ese tiempo, también hice una amistad con él”, señaló Rosario que formó su orquesta en 1958 y luego de culminar su contrato en el club Caborrojeño tocó en el Palladium.

Apuntó que otros amigos como Bobby Valentín, quien tocó con él, y luego hizo su orquesta, también toco en el Palladium, al igual que otro amigo, Eddie Palmieri.

 

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