Cautivo de la docencia y el pentagrama

Elías Santos Celpa, catedrático asociado del Conservatorio de Música de Puerto Rico, lleva 16 años transmitiendo conocimientos, experiencias y legando interesantes proyectos.
Elías Santos Celpa es catedrático asociado en el Conservatorio de Música de Puerto Rico. (Foto suministrada)

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Posee una misión extraordinaria de pasar a nuevas generaciones las experiencias y conocimientos adquiridos. No se conforma con solo eso, sino va más allá, al extender su compromiso de fiarse y otorgar noveles oportunidades a sus alumnos.

Elías Santos Celpa es un educador nato que goza en complicidad con sus discípulos; y los impulsa e inspira a conseguir metas positivas, forjadas en sus sueños.

Tras estudiar en la Escuela Libre de Música capitalina, llegar al Conservatorio de Música y la Universidad de Puerto Rico, Santos Celpa  logró maestría en Jazz y estudios doctorales de Educación y Administración.  (Foto suministrada)

“Al iniciar mis labores magisteriales estaba enfocado en la docencia, enseñar y poder transmitir esa experiencia e información que he recibido. A medida que uno comienza a involucrase con los estudiantes, cambia la dinámica a una más de mentoría… Mentoría que pasa más allá del grado académico o a la permanencia en el conservatorio. Se continúan acompañando en su camino y andar”, explicó el profesor del Departamento de Jazz y Música Caribeña; y que también, se destaca como consejero académico en el recinto.

Con el afán de incrementar la participación del estudiantado en el quehacer musical, Santos Celpa dio un paso al próximo escalón y en confianza con el estudiantado.

“En el año 2011, cuando decidí retomar hacer mi música y trabajar con mis composiciones y arreglos, acudí a los jóvenes estudiantes talentosos que sobresalían en ese momento e hice un junte. De esos estudiantes talentosos de ese momento, se encontraban el saxofonista Jonathan Suazo y Jonathan Montes (pianista) por mencionar algunos. Fue una experiencia muy buena. Una agrupación con estudiantes que impactó y nos logramos exponer en festivales y muchos lugares. El final de esa propuesta fue la producción discográfica ‘Antología’. El disco fue un proyecto educativo para fomentar el amor por nuestra música. Hoy día, todos los que participaron de este proyecto, son profesionales que se han convertido en colegas”, detalló el virtuoso bajista natural de Carolina.

El músico y educador junto a el percusionista puertorriqueño Giovanni Hidalgo. (Foto suministrada)

La interacción del profesor con los alumnos se consolidó como una colaboración motivadora y de refuerzo musical. Trabajando con estudiantes en sus miras a preparación de recitales; realizando arreglos para agrupaciones como la del percusionista Emanuel Navarro Jr., ‘Onda Moderna’; y una satisfacción de ayudarlos a la máxima potencia con sus propuestas y retos.

“Mi mayor satisfacción docente, no es graduarlos simplemente. Es que sean capaces de emprender sus propios proyectos”, señaló Santos Celpa.

Otra propuesta que impactó y que abrió puertas hacía peldaños positivos fue ‘Borinqueneers Jazz Trio’, una presentación musical reducida de lo que fue originalmente ‘Boriqueneers Jazz Group’ proyecto nuevamente propulsado en brindar oportunidades a los estudiantes.

“Resulta que tuve que reducir el grupo a un trio, porque Luis ‘Perico’ Ortiz nos invitó a participar en 2018 del Festival de Jazz en Carolina. Y por cuestión del tiempo, era más cómodo exponer el trabajo en formato de trio. Pero no quise perder la esencia sobre la participación de estudiantes. Por lo que en el trio participó Richard Peña, quien para ese tiempo era estudiante”, narró el arreglista y compositor.

El profesor y bajista goza de incluir en sus proyectos musicales a sus estudiantes con el fin de brindarles confianza y nuevas experiencias. (Foto suministrada)

El maestro baterista Héctor Matos, completó la confección del trio que se convirtió en una expresión sonora generacional. ‘Borinqueneers’ aludiendo a las tres generaciones diferentes de músicos (Santos-Celpa, Matos y Peña). El mensaje era y es claro, plasmar música puertorriqueña y llevarla al formato de trio de jazz.

“Esta experiencia fue enriquecedora. Realizamos muchas presentaciones y participamos en diversos festivales. Es un trabajo musical que deseo expandirlo a formato de grupo; y en un futuro llevarlo a un big band. Por cierto, ya tengo varios arreglos listos para este siguiente paso. Claro está, contemplado a las generaciones jóvenes para seguir con la idea inicial”, dijo el músico que creció en un núcleo de una familia cristiana y su progenitora fue guitarrista en la iglesia que asistía. La música habito en su entorno de manera natural y en la iglesia, manifestó sus primeras experiencias melódicas.

“Empecé a tocar bongó, batería y finamente el bajo en la iglesia. Posteriormente me fui a estudiar formalmente música y supe lo que es un pentagrama en el grado 11. Un buen maestro me orientó y me dijo que debía prepararme. Quizá, vio algo de talento”, expuso con una sonrisa, mientras agradeció a su gran mentora, Sonia Morales, que lo adoptó como un hijo; y le brindó oportunidades de tocar en sus grupos musicales.

El músico puertorriqueño estudió con leyendas del jazz como Ron Carter (en la foto) y Buster Williams. (Foto suministrada)

Tras estudiar en la Escuela Libre de Música capitalina, llegar al Conservatorio de Música y la Universidad de Puerto Rico, logró maestría en Jazz y estudios doctorales de Educación y Administración. Aspiraciones y vocación que soñó de siempre y de modo de definir su sentir y deseo se expresó, “Me considero primero educador y luego músico”.

Un caudal de grandes profesores y maestros como Freddy Silva -bajista de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico por más de 30 años- y estudios privados en Nueva York con leyendas del jazz como los bajistas Buster Williams y Ron Carter, perpetuaron su amor y virtuosismo por el contrabajo.

“Me siento en deuda con la música por todas las oportunidades que he tenido. Esto es algo que hace Dios. Puertas que Dios abrió. Por lo tanto, trató de transmitirle todo lo que puedo a los estudiantes”.

Una colaboración importante del músico carolinense fue convertirse en el mayor propulsor del disco ‘Ser’ del veterano baterista Gonchi Sifre. Donde además de realizar un trabajo exquisito en el contrabajo, compartió la responsabilidad de productor junto al baterista. Una producción discográfica de lujo, que contó con el pianista Ángel David Mattos y saxofonista Norberto Ortiz.

La producción “Aguinaldo jíbaro” de Borinqueneers Jazz Trio fue destacada entre las más sobresalientes del año por la Fundación Nacional para la Cultura Popular. (archivo F.N.C.P.)

“Era una necesidad hacer esa producción. A Gonchi lo conozco desde que tocamos en el trio de Carli Muñoz. Y después, como por cinco años, estuvimos compartiendo en diferentes tríos y cuartetos.
Esta música había que grabarla. Documentar a Gonchi en la historia. Además, es de las grandes leyendas de la música”, dijo el también productor de un disco para el cantante Fidel Osorio.

Durante la conversación, salió el nombre del músico y educador de jazz norteamericano, Mark Levine (1938-2022) recientemente fallecido con quien tuvo la oportunidad de compartir y desarrollar una bonita amistad. Levine un pianista sumamente creativo que participó con figuras legendarias del jazz como Joe Henderson, Stan Getz y Cal Tjader entre otros; le brindó grandes consejos de la conexión profesor-músico. El pianista norteamericano dejó para la posteridad un extraordinario libro que muchos piensan es lo máximo en su categoría, ‘The Jazz Theory Book’.

“Un excelente educador y músico que tocó con grandes figuras del jazz. Tuve la oportunidad de conocerlo durante un viaje a México e hicimos una bonita amistad. Su libro está considerado una joya en el jazz. Muchos le llaman la biblia del jazz. Levine es un ejemplo de lo que era una combinación exquisita de ser educador y músico. Un gran ser humano”, terminó diciendo el bajista.

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