‘Magdalena’ merecía más…

Los laureles de oro en esta pieza son para Efraín Rosa por su interpretación de Marco Pantera.
“Magdalena”, drama neo romántico en dos actos, escrito por Roberto Ramos-Perea. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Incluso en el valle de sombra de muerte,
dos y dos no hacen seis”. (León Tolstoy)

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

No es difícil encontrar información. Lo que, posiblemente, sea difícil es discernir la información. Sin embargo, escoger lo que vamos a creer es un asunto de lógica bruta, porque la información exacta de la cual se nutre la sabiduría no es tan difícil de descifrar si sabemos que dos y dos no hacen seis.

El que busca encuentra, dice el refrán. En la búsqueda se descubre que la información no se trata de un conocimiento oculto que se llevará a la tumba el Gran Rajá del Club del Elefante. Así como hay charlatanes, personas serias, dedicadas y expertas, publican artículos y libros con referencias fidedignas.

La pieza tuvo su estreno el pasado jueves 11 de agosto en el Teatro Tapia. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Uno de los temas más recurrentes en cuando a verdades, mentiras y teorías de conspiración, es el inicio del cristianismo con la figura de Jesús y demás personajes que estuvieron por esos lares. Gran parte de la información que encontramos sobre ese tema, es manipulada (alterada, adornada, censurada) para fines de la institución responsable de la difusión. Podemos, entonces, acudir a la historia, pero aun la historia se puede manipular. Es donde la lógica bruta nos da respiración artificial.

Porque dos más dos no hacen seis, el discurso del dramaturgo Roberto Ramos-Perea en su obra, “Magdalena”, que tuvo su estreno mundial el jueves 11 de agosto, a las ocho de la noche en el Teatro Tapia, como una producción de Teatro Sol y Luna, nos pareció más creíble que la mitología a la cual la humanidad se ha sometido.

“Magdalena”, drama neo romántico en dos actos, se anuncia en el programa de mano (gracias por eso) como la refundición y transfiguración de la segunda parte de “Avatar: los años perdidos de Yeshua Ben Yosef”. Aunque no vimos Avatar, nos consta que, en ambos trabajos, el dramaturgo se sostuvo de una seria investigación histórica nutrida por importantes textos y documentos antiguos (la Biblia, el Talmud, entre otros), y libros más recientes. Por la cita en el programa de mano, suponemos que “El zelote” de Reza Aslan fue uno de esos textos. Este libro, muy fácil de leer, expone la situación política en Jerusalén, durante los primeros años de nuestra era. Describe la clara situación de zelotes, sicarios, una enorme cantidad de mesías, y guerrillas organizados, solamente en sus células, y las funciones y situaciones de ciudades como Séforis y Nazaret.

Llamó nuestra atención que Ramos-Perea mantuvo en su obra la figura de Salomé, hija de Herodías, como la sensual asesina del Bautista y la fundió con Salomé, seguidora de Cristo, en un solo personaje. No conocemos la fuente de ese dato. Historiadores como Christian-Georges Schwentzel (The Conversation, 3 de abril, 2021) afirman que Salomé tenía solo 11 años cuando bailó, inocentemente, ante el esposo de su madre. Mentira o verdad, para fines de la obra de teatro, para nosotros es totalmente irrelevante. De la misma manera que lo hizo Arthur Miller en su obra “Las brujas de Salem”, y Luchino Viscontti para su adaptación al cine de la novela de Thomas Mann, “La muerte en Venecia”, cualquier artista tiene licencia para armar su rompecabezas. Aparentemente, fue Oscar Wilde, en su obra “Salomé”, quien puso a esta mujer a bailar la danza de los siete velos (lo vendo al costo), y fue una ocurrencia tan exitosa que nos rehusamos a creer en otra cosa. Si bien es cierto que una obra de teatro puede tener una función didáctica, si deseamos conocer la historia debemos ir más allá.

El personaje de Yeshua Ben Yosef fue caracterizado por el actor Willie Denton. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Rabbi Yeshua ben Yosef es el nombre hebreo de Jesús, y es el nombre que Ramos-Perea usa para identificar su personaje. Con esto indica que arrancará la raíz. Aplaudimos con entusiasmo su versión de “Magdalena”, Miriam de Magdala, como mujer activa y esposa de un mito, más como lo primero que como lo segundo. El dramaturgo no se sacó su versión de la manga. El Evangelio de María, el Evangelio de Tomás, el Evangelio de Felipe, la Pistis Sofía, la Sabiduría de Jesucristo, los Hechos de Felipe son algunos de los escritos donde aparece Magdalena, a veces como la discípula predilecta, otras veces como compañera de Jesús. Ella predica, recibe revelaciones, apoya y anima a los demás. Jesús la llama “mujer que ha comprendido todo”, “mujer a la que Jesús amaba más que a los demás”, “a la que solía besar en la boca”.

¿Por qué la fama de esta mujer llegó tan distorsionada a nuestros días? Nos falta tiempo y espacio para exponerlo. Apoyan la tesis los trabajos de la teóloga Carmen Bernabé Ubieta y el historiador Harold W. Hoehner, por mencionar dos. Alentamos a los interesados en el tema a indagar.

Confesaremos que nos entusiasma creer que Miriam de Magdala fue esa sicaria y zelota, mujer brava de su tiempo, nacionalista, guerrillera, cuyo objetivo era solucionar la situación colonial de su pueblo, odiada por hombres nacionalistas, sicarios y zelotes como Pedro porque la sabían más valiente y más fiel. La situación política de aquel momento (Roma, go home!) podría parecerse a algo más cercano y conocido (Yanqui, go home!).

“Magdalena” fue una producción general de José Armando Santos y Guillermo Tejada Beltrán para Teatro Sol y Luna, Inc. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Si el objetivo del autor era motivar reflexiones, diálogos y reacciones, lo felicitamos. Pero el montaje de una obra teatral tiene consideraciones estéticas. La puesta en escena de “Magdalena”, merecía más.

La escenografía, las luces, el vestuario y la utilería iban por caminos diferentes. Y aun, dentro de la individualidad de esos caminos, tuvieron una opaca participación.

Las escenas de las mujeres en el prostíbulo, y la primera escena entre Yeshua y Miriam, gozaron de hermosas composiciones. En general, la composición pudo cuidarse mejor. El tráfico escénico lució impreciso, con entradas y salidas fuera de ritmo. Los actores no lucían seguros en los movimientos colectivos. La música, compuesta exclusivamente para la puesta en escena, era muy bella y pudo tener más presencia.

De la misma manera, las actuaciones tomaron caminos diferentes. No obstante, brillaron con carácter de individualidad. Le daremos los laureles de oro a Efraín Rosa, por su interpretación de Marco Pantera. Rosa aprovecha todos los matices que puede tener cada palabra en una sola oración. De lo anterior resulta un desempeño excelente. Su función de hacer al emperador romano presente a través de una autoridad de militar saludó a Peter Ustinov en “Quo Vadis”.

Salomé fue interpretada por Rosabel del Valle. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Vimos a José Armando Santos muy maduro, controlado y convincente en su interpretación de Pedro. Nos conmovió Giancarlo Silvagnoli Santos como el joven legionario Marcos. Aplaudimos los fieros interiores de Devorah que hizo brillar Ángela Mari. Vivian Casañas, a quien conocemos como una actriz talentosa y disciplinada, le prestó su privilegiada voz, su cuerpo y sentimientos a su valiente interpretación de Miriam de Magdala.

El resto del elenco estuvo integrado por Willie Denton (Yeshua Ben Yosef), Rosabel Del Valle (Salomé), Dorimar Mercado (la prima de Miriam), Héctor Luis Sánchez Rius (Felipe), Luis Javier (Tomás), José Luis Castillo Cintrón (Juan el Bautista), Edgardo Delgado De Jesús (soldado romano de la guardia de Marco Pantera).

Completan el equipo magdaleno, Roberto Ramos-Perea (director), Héctor Sánchez Rius (escenografía), Carlos Noel González Crespo (iluminación), música original de Hugo Sebastián, Ángela Mari (coaching actoral), Efraín Rosa (diseño de vestuario), José Luis Castillo (diseño de utilería), Doprimar Mercado Santos (realización de la cabeza de Juan el Bautista), Rolo Reyes (realización de espadas), Ángelica Berríos (maquillaje), Yerilís Rivera (tatuajes en Henna), Eric Borcherding (fotos promocionales), Yaria Liz Hernández (asistencia de dirección y regiduría de escena) y Get Social (relaciones públicas). “Magdalena” fue una producción general de José Armando Santos y Guillermo Tejada Beltrán para Teatro Sol y Luna, Inc.

Esta compañía es un grupo de profesionales con experiencia, quienes se han distinguido por llevar al público poderosos montajes de excelentes textos que hacen la diferencia. Apoyamos y nos solidarizamos con su gestión. Les deseamos lo mejor para la reposición de “Doña Bárbara” de Rómulo Gallegos, adaptación de Roberto Ramos-Perea, que estará en cartelera entre el 4 y 6 de noviembre de 2022, en el Teatro Tapia.

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