Ondas históricas de añoranzas y retrospección

La exposición “Esta es mi radio” en el Cuartel Ballajá del Viejo San Juan ofrece un vistazo del primer siglo de este medio masivo en Puerto Rico.
Parte de la memorabilia radial que se exhibe en la exposición “Esta es mi radio – Cien años de historia en Puerto Rico” que actualmente se exhibe en el Cuartel de Ballajá en el Viejo San Juan. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

La radio puertorriqueña cumple 100 años de existencia (1922-2022) y la sala C, tercer piso del Cuartel Ballajá en Viejo San Juan, presenta la exhibición ‘Esta es mi radio’ la historia centenaria del importante medio de comunicación en Puerto Rico. El profesor y cineasta Luis Molina Casanova es el investigador y curador de la muestra.

Artículos del despacho de Don Joaquín Agusty se exhiben como homenaje al primer gerente de la emisora WKAQ. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Entre objetos de la época, equipo original, radios, fonógrafos, revistas e información educativa valiosa, convergen la retrospección y añoranza. Al entrar a la sala, el tiempo se detiene brevemente, según se va adentrando a la exquisita exhibición. Una gran cantidad de información está acompañada de fotos que transportan al espectador por diversas décadas impactadas por la radio. La exposición comenzó el pasado 19 de abril y culminará el 18 de diciembre de 2022.

Al entrar a la exposición inicia un acopio informativo que recoge lo que son los antecedentes de la radio en Puerto Rico. La preciada información inicia con la del químico y físico italiano Alexandro Volta y la invención de la pila eléctrica en 1799; la proeza de Graham Bell y la llegada del teléfono en 1876; Thomas Alva Edison (fonógrafo 1877); hasta encontrar al ingeniero ruso Alexander Popov, que construyó el primer receptor de radio en 1894.

El próximo rincón se encarga en brindar detalles de la primera emisora radial en América Latina (Cuba-10 de octubre de 1922) y presentar información sobre WKAQ, la primera emisora de radio nacional que inició transmisión el 3 de diciembre de 1922.

La trayectoria de Don Ángel Ramos en el mundo de las comunicaciones es pieza importante de este recuento radial. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

El tiempo, vuelve a detenerse al llegar a la esquina donde pueden observar el escritorio, teléfono, libros y pertenencias del primer gerente de WKAQ, Don Joaquín Agusty. También, está visible el equipo y transmisor original de la emisora precursora. Toda la memorabilia de Augusty en la exhibición está custodiada por el profesor Molina Casanova que la conserva hace más de 35 años, cuando la recibió de parte de Olga Cintrón, viuda de Joaquín Augusty.

El profesor y cineasta hizo un compromiso con Olga Cintrón, que, si llegaba el centenario de la radio y todavía conservaba la custodia de todo ese legado histórico, dedicaría la celebración y exhibición a Joaquín Augusty. Molina Casanova cumplió la promesa, la puesta histórica no solo está dedicada a Don Joaquín, sino que también se le dedica a Doña Olga.

La exhibición se encuentra presentada y clasificada por décadas, y expone gran información, más allá de la radio, noticias y acontecimientos que marcaron la era. Por ejemplo, la década de 1930 en donde llegan nuevas emisoras de radio y comienzan los disturbios políticos; en 1940 los sucesos de la Segunda Guerra Mundial; 1950 el desarrollo musical local, arte, guerras y más disturbios; la revolución cultural de los 60’; la década de grandes cambios con la llegada de los 70’; la radio que educa y entretiene (década del 1980); los 90’ y la radio en línea con el arribo de transmisión de programación por Internet (Radio Web UPRH). Finalmente, la radio que hace historia todos los días en una década de apertura al nuevo siglo con los años 2000. Según la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC por sus siglas en inglés) desde 1930 se habían creado unas 93 emisoras de radio, probando así el impacto que este elemento de comunicación masiva ha tenido en nuestra vida cotidiana.

El testimonio de pilares de la radio, como el periodista Juan Ortiz Jiménez, se exhibe en un rincón de la sala de exposiciones. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

De igual manera, merece su rincón especial, el empresario más importante de las comunicaciones en Puerto Rico, el manatieño Ángel Ramos. El visionario hombre comunicador fue el propietario-presidente de WKAQ radio y televisión; y periódico El Mundo. En esta exhibición que engalana una de las salas del Cuartel de Ballajá, hay imágenes gráficas y textos que documentan su importancia para la historia. Igualmente, hay una proyección en pantalla de un documental donde figuras como Juan Ortiz Jiménez (creador del concepto noticioso Radio Reloj para WKAQ) hablan sobre la trascendencia del medio sonoro de comunicación en Puerto Rico.

El recorrido por la exposición es amplio y sumamente abarcador cubriendo la evolución y desarrollo radial en el País. De esta forma marca su evolución cubriendo también las áreas de la radio educativa y cultural, su presencia como medio de entretenimiento colectivo, el debate de temas diarios hasta llegar a la radio de hoy.

La aportación de la radio educativa se incluye en el recorrido. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

En este aspecto, la exposición cumple con todos los elementos necesarios para destacarse como un trabajo magnífico del cineasta, historiador y profesor Luis Molina Casanova. “Esta es mi radio” es un recorrido mágico que nos lleva, más allá de la nostalgia, a una reflexión necesaria ante la historia. ¿Cuánto ha aportado la radio a nuestra vida de pueblo? ¿Hacia dónde se encamina su desarrollo? ¿Cuál es su verdadero valor en nuestro quehacer colectivo? ¿Seremos capaces de olvidar lo que representó la señal de una sola emisora al aire tras el impacto de los huracanes Irma y María?

Sí, el pasado y el presente se conjugan acertadamente en “Esta es mi radio”. Llegar al Cuartel de Ballajá para apreciarla bien vale la pena. La misma está abierta al público en general, y es libre de costo. Disfrútela.

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