Cuando perdiendo se gana…

‘El casi casi Primer Damo’ transforma una derrota electoral en una contundente victoria en la taquilla.
Con la producción de humor “El casi casi Primer Damo”, Luisito Vigoreaux ha logrado salas llenas en San Juan y ahora se dirige hacia el Bellas Artes de Caguas. (Foto suministrada)

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Nos encanta ver un teatro lleno. Y si tiene 2000 butacas (número aproximado), imaginen cuánta es nuestra felicidad. Lo que indica un teatro lleno a capacidad es un éxito de producción incuestionable, que conlleva la posibilidad de que se abran nuevas funciones, y giras, a veces en otros países. Y a nosotros nos fascina que existan esas plazas para los trabajadores del arte. Por tanto, felicitamos con júbilo a los productores que logran mover las masas.

Raúl Carbonell hijo y Luisito Vigoreaux en una escena de la producción teatral cuyo libreto recae en Alexis Sebastián Méndez. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por supuesto, en el caso de teatro comercial, las producciones se mueven a base de la popularidad de los actores que presentan. Pero, y pese a tener actores de popularidad, no todas las producciones obtienen éxito de taquilla. Cuando un productor pierde, pierde encarecidamente. Reconocemos a la producción teatral como una carrera seria de muchos quilates. Por tal razón, iniciaremos nuestros comentarios sobre “El casi casi Primer Damo”, del dramaturgo puertorriqueño Alexis Sebastián Méndez, al felicitar a los productores Luis Vigoreaux (producción ejecutiva) y Alexandra Fuentes (producción ejecutiva y casa productora) que fuimos a ver el domingo 22 de abril, a las cinco de la tarde, en la Sala Antonio Paoli del Centro de Bellas Artes de Santurce.

Vigoreaux y Fuentes procuraron, para esta producción, tener un equipo de personas talentosas y comprobadas, como Cuqui Rodríguez (director musical), Quique Benet (luces y director técnico), Jesús Chuíto Muñoz (arreglos musicales y sonido), José Manuel Díaz (escenografía), Aníbal Rubio (asistente del director y regidor), Juan Carlos Rivera (construcción de escenografía), Abigail Vargas (diseño y coordinación de vestuario), Linda Arcay (maquillista), Elixander Negrón (utilería y ambientación), Lourdes Laboy (relaciones públicas), Carlos Hernández (coreógrafo), Jesús López (Arte gráfico), Alejandro González (edición de vídeos), Edwin Cordero (fotografía), Aníbal Rubio, María de los Ángeles Castellano Torres, Sofía de la Cruz, Carmen Lourdes Cintrón (asistentes de producción) y Juan R. Ward Cid (producción general). A todo se añade que Alexis Sebastián Méndez es un excelente dramaturgo, y Noland Otero, director de esta puesta en escena, es un director y empresario de trayectoria.

El montaje cuenta en su elenco con figuras reconocidas de las ondas televisivas. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Punto y aparte merecen los actores, todos mimados del público: Luis Vigoreaux, Raúl Carbonell, hijo (Papo Swing); Otilio Warrington (Bizcocho); Yasmín Mejías (Altagracia); Lizmarie Quintana; Herbert Cruz (Guisito) y Jesús (Chuíto) Muñoz, quien hizo una intervención al principio y cantó dos parodias, a pesar de que no aparecía en el programa como actor. (Por cierto, el programa de “El casi casi Primer Damo”, además de identificar sin lugar a dudas quién hace qué (salvo el caso del crédito de actor de Jesús Muñoz y las estupendas parodias de Silverio Pérez), tiene también biografías extensas de los dos productores, los actores, el director, y el libretista. ¡Muy bien!)

Pensamos que las frivolidades son cuestión de prioridades. Combatimos todo tipo de censura, de modo que no atacamos lo soez. De hecho, creemos que, tanto la frivolidad como lo soez, son asuntos relativos al gusto. Lo demás, es juicio de canguro. No obstante, esta producción, no fue ni frívola ni soez.

Escribir y montar una obra de teatro con el propósito de hacer reír al público es, una acción valiente, muy difícil de hacer, que conlleva una gran responsabilidad. Los artistas del espectáculo más grandes de todos los tiempos (evitaremos un inventario que se consigue haciendo “google search”), en todos los países del mundo, han sido comediantes, algunos de la televisión. Una puesta en escena que parezca un paso de comedia televisada, no nos disgusta. La diferencia radica en la calidad. Cuando se tienen los mejores elementos en una producción, no hay razón para que la misma no sea sobresaliente. “El casi casi Primer Damo” tenía (y tiene) todos los elementos para lograr excelencia.

Raúl Carbonell hijo ejerce sus buenos oficios con innegable dominio de la escena. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

El libretista tenía una ruta a seguir, basada en un punto de partida de la realidad compartida por ambos productores: Alexandra Fuentes, creadora del concepto, y Luis Vigoreaux. Ambos son cónyuges de candidatos políticos que no ganaron las elecciones. Ambos son productores y moderadores de programas de televisión. Alexandra Fuentes había tenido un éxito de 70 funciones con su “Casi casi Primera Dama”, donde relata las peripecias que atravesó cuando su esposo, David Bernier, era candidato a la gobernación de Puerto Rico, y perdió. El día en que Dana Miró perdió las elecciones a la alcaldía de Guaynabo, Fuentes llamó a Vigoreaux, esposo de Miró, para proponerle la producción de un espectáculo teatral parecido al de ella. En el caso de Alexandra Fuentes, “La casi casi Primera Dama” es un “stand up comedy”. “El casi casi Primer Damo, es una obra de teatro donde intervienen otros actores. Lo que ocurre en esas horas de espera el día de las elecciones, en la casa de Luisito Vigoreaux, mientras llegan los resultados de las mismas, es el tiempo de acción del libreto de Alexis Sebastián Méndez, el cual supo manejar, si bien con sencillez, con el cinismo chispeante que lo caracteriza. El autor no recurrió a los chistes fáciles de connotacióni sexual, o traídos por los cabellos. La ruta se concentró en el reírse de sí mismo del protagonista, y en el reírse del protagonista de todos los que entraban y salían. En las redes y en los programas de controversia ideológica, se quedaron los mordaces dimes y diretes políticos y religiosos. Es tan saludable cuando estamos dispuestos a hacer chistes de las cosas que nos pasan. Es tan inteligente, además.

El autor debería, tal vez, revisar las primeras escenas con Altagracia, las cuales resultaron largas. Aunque entendemos que este tipo de espectáculo se nutre de la improvisación de los actores, que funcionan con genialidad, cuando los actores (entiéndase también actrices), son geniales. Por otro lado, el asunto de los cortes y las improvisaciones son responsabilidad artística del director, así como todo lo que tiene que pasar en un escenario.

La escenografía, las luces, el vestuario y demás elementos en escena, funcionaron en forma digna y elegante. El uso de la pantalla de proyección, fondo arriba del escenario, donde se proyectaba la piscina de la casa y las intervenciones de Alexandra Fuentes, al principio y al final, fue muy efectiva. Desde la misma manera, pudimos también apreciar escenas de “Entrando por la cocina”, entre Bizcocho y Luisito, un recurso muy simpático y efectivo que disfrutamos. Aunque somos fanáticos de los efectos especiales, los dos “lanzallamas” en primer plano, a cada lado extremo del escenario, se usaron con timidez. Tal vez faltó el recurso de los fuegos artificiales al final, para celebrar la derrota.

La producción contó con una pantalla de proyección como elemento audiovisual.(Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Las estrellas refulgentes de la función que vimos el domingo fueron Herbert Cruz, como Guisito, alter ego de Luisito Vigoreaux; Lizmarie Quintana, quien en su corta escena impuso todo su oficio; y Raúl Carbonell, hijo, con su aplaudida caracterización de Papo Swing. Raúl Carbonell, hijo, es uno de los mejores actores que ha parido nuestra tierra. Baila, canta, hace lo que sea. Pudo haber tenido más participación.

Si tenían un coreógrafo, pudieron haberle sacado provecho, sobre todo en las parodias musicales. Otro momento desaprovechado fue cuando todos entran a escena con un gabán de lentejuelas negras, en fila india, tipo “Chorus Line”, al final, donde, precisamente, faltaron los fuegos artificiales. El vestuario sugería un cierre espectacular y el público lo merecía. Si bien es cierto que, conforme la tesis de la obra, Dana no ganó las elecciones porque nadie quiere a su esposo metido en la alcaldía, el éxito de esta obra grita que el público quiere al casi casi primer damo, Luis Vigoreaux, en el escenario. Así es la vida, amigos míos, cuando se sabe hacer, hasta perdiendo se gana.

“El casi casi Primer Damo”, producción de Alexandra LLC, volverá a presentarse el sábado 14 de mayo, a las ocho y media de la noche, en el Centro de Bellas Artes de Caguas.

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