Acierto estudiantil en Humacao

‘Así que pasen cinco años’ contó con un llamativo montaje en pantomima, dirigido por la profesora Anamín Santiago.
La obra de Federico García Lorca tuvo un toque distintitvo realizado por los estudiantes del Departamento de Humanidades de la UPR en Humacao. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Las celebraciones del centenario de Victoria Espinosa continuarán durante todo el año y estamos pendientes. Entre las ofertas, una de las más brillantes, es la que brinda el programa de Teatro y Artes Escénicas y la Oficina de Extensión Cultural de la Pontificia Universidad Católica. La directora del programa, Rosita Archevald, comisionó al maestro Rubén Colón Tarrats, una composición musical titulada “A Victoria”, la cual estrenará acompañada de 17 voces de la escena local (Coro Pucpr y su director Dr. Hugo Adames) y el profesor Josué de Jesús Valentín al piano. El estreno mundial de este grandioso acontecimiento será el viernes 22 de abril a las siete de la noche en el Teatro Monseñor Vicente Murga, y sin duda, estaremos allí.

Cuando se iniciaron las celebraciones formales del centenario, entre el jueves 24 y el domingo 27 de marzo, decidimos comenzar nuestra gira con la propuesta teatral de una universidad establecida fuera del área metropolitana.

La creatividad de los estudiantes llamó la atención del público presente. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Habíamos tenido una conversación con Myrna Casas, sobre su participación como actriz (Maniquí) en el estreno mundial de “Así que pasen cinco años” de Federico García Lorca, en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico, en 1954, el cual Victoria Espinosa había dirigido. La profesora nos contó cómo había sido la audición y el proceso de ensayos rumbo al estreno. Nos dijo, además, que, debido al éxito rotundo a casa llena en un teatro que sienta casi 2,000 personas, en todas las representaciones, la obra tuvo una reposición, en el mismo teatro, en 1955.

Conforme Myrna Casas, Victoria tuvo interminables ensayos individuales con cada uno de los actores, antes de juntarlos a todos para un bloqueo final. En los ensayos individuales, la directora se ocupaba de desarrollar los personajes de una obra que todos consideraban irrealizable, todos, menos la genialidad de la artista que la montó.

Después de hablar con Myrna, nos entusiasmó abrir nuestra celebración al asistir a la representación de “Así que pasen cinco años” de los estudiantes de actuación de la Universidad de Puerto Rico en Humacao, dirigidos por Anamín Santiago.

Teníamos la idea de que era la primera vez que se hacía, después de su estreno en 1954. Nos enteramos de nuestra equivocación justo antes de comenzar a escribir estas palabras, y nos alegramos de estarlas escribiendo en este momento, porque incluimos el dato a continuación. “Así que pasen cinco años” se representó en Humacao, precisamente en la misma universidad, hace 19 años. Sucedió que, con motivo de la Fiesta de la Lengua en la Universidad de Puerto Rico en Humacao, en 2003, el profesor Juan Antonio Rodríguez Pagán hizo una lectura dramatizada de algunas escenas de la obra con su grupo Cundeamor. La actividad incluía un encuentro con algunos de los actores del estreno mundial en 1954, y la presencia de la directora Victoria Espinosa. Entre los actores estaban Myrna Casas (Maniquí), Alberto Rodríguez (Viejo), Samuel Molina (Joven), Sandra Rodríguez (Novia). Al final, Rodríguez Pagán presentó su libro, “Así que pasen cinco años, una propuesta surrealista de Lorca” (Editorial Isla Negra, 2003. Serie Comedias Imposibles de Lorca, Volumen 2.) Más tarde, Juan Antonio Rodríguez Pagán presentó “Así que pasen cinco años” con su grupo Cundeamor en el XL Festival de Teatro Internacional del Instituto de Cultura Puertorriqueña.

De modo que, el jueves 24 de marzo, nos dirigimos hacia la cuarta puesta en escena de “Así que pasen cinco años” de Federico García Lorca, en Puerto Rico, y la segunda puesta en el campus de la UPR en Humacao.

El concepto y realización de escenografía fue sobresaliente. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

La actividad, libre de costo, fue anunciada como una del Departamento de Humanidades, dirigido por el historiador Luis P Sánchez-Longo, y se amparó bajo el título “Así que pasen cinco años o de cómo Victoria Espinosa disparaba al corazón”. Las dos funciones, a las cinco y a las siete de la tarde, se ubicaron en el Salón de los Espejos, sótano del Edificio de Letras del recinto. Se urgía al público a llevar un cojín o toalla para sentarse en el piso. Aun así, hubo asientos para quienes lo solicitaron.

Sentíamos mucha curiosidad. Conforme comunicados de prensa, se trataba de una teatralización en pantomima, ejecutada por el curso de Movimiento Teatral 2 y orquestado por el estudiantado de Producción Teatral 1, bajo la dirección de la profesora Anamín Santiago.

“Así que pasen cinco años”, explora el amor y la muerte, con un lenguaje influenciado por el movimiento surrealista. Lorca le puso punto final el 19 de agosto de 1931, cinco años exactos antes de ser asesinado, el 19 de agosto de 1936. Junto con “El público” (1930) y “Comedia sin título” (inconclusa), forma la trilogía del “teatro imposible” de Lorca.

Desde que comenzamos a bajar escaleras para llegar al salón de los espejos, sentimos la misma emoción de cuando vemos una película sobre la resistencia en la Guerra Civil Española. Si nos pareció fascinante que el salón de los espejos quedara al final de uno de los dos pasillos en el sótano, donde deambulamos entre los actores con sus respectivos vestuarios prestos a salir a escena desde cualquier lugar, quedamos aún más impresionamos cuando vimos las paredes del salón (decoradas con bolsas negras de basura y varios maniquíes) iluminadas de azul reñido de violeta. Dentro del salón, convertido en un escenario para teatro experimental, imperaban las sombras de un maniquí de época construido en hierro, unas sillas, y un biombo de tela transparente. En sombras y entre proyecciones permaneció el montaje todo el tiempo hasta la escena final, completamente en blanco y negro, como dibujada con la misma tinta que Federico García Lorca usó para sus diseños. Los tres actos se convirtieron en un solo. Las palabras le cedieron efectividad al movimiento, pero se salvaron algunos versos… como aquella guerra que vivió la patria del autor… o la trayectoria de la obra hasta llegar a las manos de Victoria Espinosa.

La bellísima música (Mendelssohn, Mozart, Vivaldi, Gundry, Debussy), en contraste con otros sonidos y los efectos coordinados por el colectivo, colaboraron a la ambientación con estética. Aplaudimos los esfuerzos de los diseñadores de pista sonora de Nicole Rivera, Edward O. Colón y Anamín Santiago. De la misma manera, aplaudimos al sonidista, Kervin Zayas.

El concepto y realización de escenografía desarrollados por Edward O. Colón González, Laina Llano Jorge, Nicole Rivera Figueroa, Kendall Torres Contés, Joel D. Santana Sánchez, Ian Matta de Jesús, Emily C. Flores Martínez, Alejandro Méndez Soberal, Cristian D. Candelaria Fuentes, con los siguientes colaboradores: Yavielis M. Cruz Mattos, Stephanie Rodríguez Oneill, Ariel M Soler Goyco, Patricia N. Morales Vega, Luis M. Mendoza Mirales, Jornalisse Carrión, Christian Marquez Reyes, Alexys J. Morales Arroyo, fue sobresaliente. De igual manera lo fue la utilería de Nicole Rivera y Luis M. Mendoza.

El diseño y realización de luces de Ariel Soler Goyco y Anamín Santiago enmarcó la producción con efectividad. (Foto Alina Marrero para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Aplaudimos el diseño y realización de luces de Ariel Soler Goyco y Anamín Santiago. Aplaudimos las proyecciones de Alejandro Méndez Soberal y al técnico de vídeo, Patricia Morales.

El programa de mano (¡Gracias dice la posteridad!) indicó la ruta que siguieron los estudiantes para desembocar en el montaje. El texto fue analizado y conceptualizado por el grupo de Producción Teatral I, y ejecutado por el grupo de Movimiento Teatral II. Se dividieron los actos en escenas marcadas por entrada o salida de un personaje. A cada escena se le encontró el motivo. El grupo reconstruyó la trama. El asunto del método a seguir con los estudiantes, convierte al programa de mano en un documento histórico que elogiamos.

Los jóvenes actores se entregaron a sus acciones en forma convincente. Fueron seleccionados desde un criterio que no consideró el género como motivo. De esta manera, destacamos a la joven Nashally M. Rivera González, en su interpretación del personaje el Joven, por la belleza y el dominio de sus movimientos. Aplaudimos los esfuerzos de los demás actores: Jenny Ortiz (mecanógrafa y criada), Miguel E Santiago Cruz (viejo), Luis M Mendoza Morales (niño, padre), Stephanie Rodríguez ONeill (novia), Edwin F. Sanabria, (gato-gata, maniquí), William A Arés Vega (amigo, muchacha), Juan P. Santana Valle (Juan, jugador de pelota).

Cuando finalizó la función, se sostuvo un diálogo entre el público y los estudiantes. Luis P Sánchez-Longo, director del Departamento de Humanidades, manifestó, con satisfacción, que le pedirá a la administración considere hacer un teatro experimental en el Salón de los Espejos, donde estábamos. Lo motivamos a, también, pedirle a la administración un buen equipo de sonido y luces, para que los trabajos técnicos se luzcan como merecen.

La conocida directora de teatro, Anamín Santiago, guía de sus estudiantes en este proceso diferente de montaje, se apunta con este éxito un acierto importante.

Antes de despedirnos, no crean que olvidamos mencionar que ningún aspecto de esta producción universitaria se dejó pasar. La sala estaba llena. De modo que hay que felicitar a Alex Acosta Arroyo por los audios publicitarios y a Kendall Torres y Emily Flores por los vídeos en las redes.

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