Voz que clama por justicia salarial

El cantautor Alí Tapia habla a conciencia del día a día que vive en su desempeño como maestro del sistema público del País.
El cantautor Alí Tapia se desempeña como maestro en el sistema educativo de Puerto Rico. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por Vicente Toledo Rohena
Para la Fundación Nacional para la Cultura Popular

El es cantautor, músico y exponente de la nueva canción contemporánea. Desde el arte trabaja en amor consecuente por su País. Pero más allá de la música y las canciones, su día a día tiene como escenario el salón de clases. Su nombre es Alí Tapia y hoy es una de las voces que marchará por las calles en clamor de justicia salarial para el magisterio puertorriqueño.

“La realidad que veo, es que existe una desconexión de lo que ocurre a nivel central porque ahí están las oficinas de todos los burócratas que acomoda el Departamento en términos políticos… , … es una desconexión ante la realidad cotidiana del maestro. No podemos olvidar que son muchos elementos, pero se podría iniciar por la situación salarial”, comenzó explicando el joven maestro que diariamente alterna su labor musical por impartir la enseñanza a nuestros niños.

“El salario no justifica los sacrificios que hace un maestro. El maestro vive al chavo. Es difícil cumplir con todas las responsabilidades que se tiene. Si tienes hijos, la situación es más fuerte… Por ejemplo, en mi caso, tengo un hijo y plantearme la posibilidad de tener un segundo hijo, es prácticamente someterme a que suba mi salario, de lo contrario va a ser difícil, tener un segundo hijo. O sea, que el asunto del salario condiciona la familia que se quiere tener”, detalló el profesor que lleva unos 15 años en la docencia pública.

Tapia explicó que en su primera etapa fue maestro transitorio, comenzando en la Escuela Amalia Marín; posteriormente en la Escuela Pachín Marín; luego, en la Escuela Juan José Osuna; Escuela Juan Ramón Jiménez; hasta que finalmente, lo sitúan en la Escuela Sotero Figueroa, especializada en Ciencias y Matemáticas, todas en la Región de San Juan.

“Las escuelas también dependen de cuán efectivos son los directores al momento de administrar. En una época en mi escuela no había recurso ni para la tiza –ahora se conocen como marcadores- que hoy día, hasta los tiene que comprar el maestro. Son múltiples las situaciones… Desde el mucho tiempo que se tardan en nombrar maestros para las plazas; la política, que utiliza estratégicamente los momentos para liberar plazas; y las situaciones de los educadores que le toma siete y ocho años transitorios y no consiguen plazas”.

Entre otros puntos señaló que un maestro de inglés puede ganar 1,700 dólares en Puerto Rico, mientras en Estados Unidos pueden pagarle tres, cuatro o cinco veces más, de lo que pueden ganarse aquí.

“Hay que añadir como obstáculo, la quiebra del País y una Junta de Control Fiscal que se asegura que los bonistas cobren y vienen a recetar el neoliberalismo… eso es quitar derechos. En nuestro caso, trastocar el retiro. Esto que vemos es un grito espontáneo de los maestros; y aunque el Gobernador manifestó que hay un aumento por los próximos dos años, no hizo un compromiso que esto se mantendrá. No se está subiendo el salario-base para que el sueldo suba mil dólares y se cobre permanentemente. El retiro representa estabilidad al momento de retirarse. Y es necesario revertir la forma de cómo se trabajó esto. Si no se logra cambiar esta situación, los maestros se van a retirar con menos dinero, pobreza; y adicional a eso, están le están poniendo un tiempo determinado para recibir un dinero… Y ¿después de eso qué? “, cuestionó.

Como obrero del arte, Alí es solo un ejemplo de tantos artistas que, día a día, imparten el pan de la enseñanza en el Puerto Rico de hoy. Dentro de una extensa lista esos educadores son parte del magisterio tanto a nivel público como privado.

Tapia, quien con su tono campechano y don de gente se distingue en el ambiente artístico contemporáneo por su verticalidad y conciencia ciudadana, critica firmemente lo que describe como “una visión clasista” que impera desde los centros de poder en el País.

“Hay expresiones lamentables que diciéndolas en arroz y habichuelas son ‘Si no te gusta lo que hay, arranca y vete’. Ejemplo claro, que no se valoriza el trabajo que realiza el maestro. Urge una transformación de la educación en Puerto Rico que necesita ir más allá del salón de clase”, terminó diciendo.

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