La conversión de Farruko

Carlos Efrén Reyes Rosado es posiblemente la voz mejor educada del género urbano y el cantante más multifacético porque canta reguetón, baladas, bachatas y hasta salsa.
La conversión del artista al cristianismo ha generado numerosas reacciones en los medios de comunicación. (Foto HBO)

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

La conmoción que en la década de 1970 provocó la conversión de Richie Ray & Bobby Cruz al cristianismo se repite durante estos días con la profesión de fe del artista urbano Farruko.

Carlos Efrén Reyes Rosado, de 30 años, anunció su abrazo al Evangelio durante un concierto en Miami, en el que pidió perdón por las letras de sus canciones.

Se sabe que los artistas son ‘influencers’ y así como dictan modas, también persuaden sin proponérselo a sus fans a que consuman drogas. Es una historia requeté probada: posiblemente son abstemios, pero si glorifican el uso de la marihuana u otra sustancia es seguro, conforme a la sociología de los textos o líricas que sus seguidores no distingan entre realidad y ficción.

Si bien Héctor Lavoe y Bob Marley promovieron el uso de la marihuana en sus letras, no se recuerda otra canción tan explícita como “Pepas” de Farruko.
Aquí un fragmento:

No me importa lo que de mí se diga
Vida usted su vida, que yo vivo la mía
Que solo es una, disfruta el momento
Que el tiempo se acaba y pa’ tras no vira

Bebiendo, fumando y jodiendo
Sigo vacilando de party to’ los día’
Síguelo, oh-oh-oh, oh-oh-oh, oh-oh (Farru)
Síguelo, oh-oh-oh, oh-oh-oh, oh-oh (la rola y pepa)

Pepa y agua pa’ la seca
To’ el mundo en pastilla’ en la discoteca
Pepa y agua pa’ la seca
To’ el mundo en pastilla’ en la discoteca…

Expertos consultados por este periodista, coinciden en que “Pepas”, un éxito de Farruko de resonancia internacional [al momento de redactar estas líneas tenía 332 millones de vistas acumuladas en YouTube], podría mover a los jóvenes al uso del éxtasis y otras drogas de diseño, así como Bad Bunny persuadió a millones de chicos a pintarse las uñas.

Un poco de sensatez, en el momento [suele suceder tarde en la noche o de madrugada] en que la razón se impone a las adulaciones de la industria y al ensimismamiento de la fama, lo debe haber alertado del peligro que entraña su éxito mundial.

Farruko, que escaló las listas con la canción “El Incomprendido” de Bobby Capó que popularizó Ismael Rivera, no tenía necesidad de escribir ni grabar “Pepas”. Es posiblemente la voz mejor educada del género urbano y el cantante más polifacético porque canta reguetón, baladas, bachatas y hasta salsa.

Farruko, que como se recordará se declaró culpable en 2019 por no declarar $51, 802 que trajo en helicóptero de República Dominicana, no la cantó en su concierto en Miami, contra la voluntad de los miles de seguidores presentes en el recinto.

En su testimonio reconoció que solo “sabe Dios a cuántos de sus hijos les hice daño. Y hoy día me paro como un varón a decirles que me perdonen como ser humano porque el amor empieza por el perdón”.

No se recuerda otro artista que lo hiciera así, en vivo, con la sala de conciertos desbordada de fans que frenéticamente aguardabanimpaciente por “Pepas”.

Farruko no es el primero ni será el último cantante que se convierte al cristianismo. Aparte de Richie & Bobby, en el pasado se convirtieron Juan Luis Guerra, Yuri, Johnny El Bravo, Héctor El Father, Tony Vega, Domingo Quiñones, Lalo Rodríguez, Ismael Miranda y otros…

Pero, como versa la Palabra y sin ánimo de que se malinterprete a este periodista, por sus frutos son y serán conocidos… Habría que ver si canta o no canta “Pepas” en los compromisos artísticos que a Farruko le resta por honrar porque si un cantante promueve y vende sus conciertos amparados en sus recientes éxitos se supone que los incluya para protegerse de crear y promover falsas expectativas. Además, el motor de cada espectáculo son los éxitos.

La conversión de Farruko es un signo real del Altísimo que, mediante Jesús, sigue llamando y revolucionando vidas a diestra y siniestra, 24/7, todos los días. Habrá que ver cómo la industria maneja el acontecimiento y sobre todo, su fanaticada si engancha con la idea de las letras, como “Pepas”, que ya no cantará y lo que eventualmente podría ser su ministerio como testigo de Dios desde la música urbana.

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