Réquiem plenero al inmortal Tito Matos

Centenares de requintos, seguidores y punteadores fueron afinados con el corazón en la despedida de un pueblo agradecido.
Con los panderos en alto, el pueblo llegó hasta la Goyco para despedir al inolvidable Héctor “Tito” Matos. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Para Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Bajo el manto azul de una tarde soleada, el cortejo fúnebre se desplazó lento por la Calle Loíza, custodiado por decenas de pleneras y pleneros junto a los sancos y cabezudos de Agua, Sol y Sereno.

Hubo una pausa, justo frente a la antigua escuela Goyco, destino plenero de Puerto Rico, gracias a su visión de ‘re-puertorriqueñizar’ la comunidad cangrejera ocupada en décadas recientes por la colonia dominicana asentada en el entorno santurcino.

El pesar por la repentina partida del músico y gestor cultural se evidenció en numerosas mensajes de la comunidad. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

De inmediato, un signo feliz y esperanzador capturó la atención de este cronista: niños con panderos, acompañados de sus madres y padres, tocaban en el réquiem plenero a Tito Matos.

Su viuda Mariana Reyes Angleró, con lentes oscuros y con luto, guiaba los pasos del pequeño Marcelo, con su pandero en manos. El coche fúnebre entró al estacionamiento y varios amigos de Tito echaron mano al ataúd de caoba y lentamente caminaron a través de los pasillos de la Goyco, pasando frente a un colorido altar a los Santos Reyes, en dirección a la Casa de la Plena, museo dedicado a la expresión autóctona que custodia la colección de libros, tapices y artesanías del fenecido historiador Ramón López.

Fue inevitable, mientras los panderos lloraban con cadencia un lamento plenero en la despedida de Tito, divagar en el recuerdo de las heroínas y héroes del folclor afroboricua que se han despedido de este plano durante las primeras décadas del Tercer Milenio.

Baluartes como Ángel Luis Torruellas, Isabel Albizu, Petra Cepeda, Tatá Cirino, Félix Alduén, Marcial Reyes y Elsa Costoso, entre otros, se marcharon al mundo espiritual.

Por su juventud y energía, la muerte de Tito Matos es la que más duro que le ha dado al Pueblo.

Entre velones y azucenas se exhibió el cabezudo dedicado en vida a Matos por el folklorista, teatrero y artesano Pedro Adorno del colectivo Agua, Sol y Sereno. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Impredecible.
Insospechada.
Repentina.
Sorprendente.
Dolorosa.
Devastadora.

Un signo, descifré en mi introspección, de una misión cumplida a cabalidad. Milagro de Amor por la cultura que solo un Corazón Plenero, a tiempo y destiempo, salpicando y acariciando conciencias como el aguacero precedido por la fugacidad de un tierno ‘Viento de Agua’, podía lograr.

De ahí su trascendental gesta como plenero y bombero; maestro del pandero y el barril; promotor, compositor, interprete, productor, educador, investigador, creativo e innovador.

Eso y muchísimo más propició la sentida expresión de duelo registrada ayer en la Goyco. Como lo dijo su compañero en los Pleneros de la 21, Juango Gutiérrez, Tito Matos consagró y entregó su vida por la plena.

Ricardo Pons y  Mariana Reyes Angleró se funden con la multitud para rendir tributo al Plenero Inmortal. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Yo lo veo de la siguiente manera: Tito entregó la vida por algo en lo que él creía y por lo que vivía: la Plena. Así lo veo yo. Es una persona de un talento inconmensurable y de una humanidad loable”.

La sabiduría espiritual del profesor Lester Nurse Allende, amigo, vecino del sector Machuchal, colaborador y consejero de Tito, fue motivo de consuelo y esperanza al afirmar que su obra cultural fue una encomienda de los ancestros.

“Este dolor lo convertimos en alegría en la medida en que comprendemos que Tito vino a la tierra, caminó, trabajó, no solo triunfó, sino como se ha podido ver, dejó un legado grande”, señaló a este medio alternativo con tranquilidad, muy consciente del misterio de la vida y la muerte, dejando entrever que algunos genios inesperadamente se marchan temprano.

“Como dice ese gran poeta cubano Pablo Milanés: ‘la Historia lleva su carro y a muchos nos montará, por encima pasará de aquel que quiera negarlo’. Tito cumplió con su misión en el Planeta Tierra y nosotros vamos a celebrar las aportaciones que nos dejó. Tito es uno de esos jóvenes a quien los ancestros le encargaron custodiar y desarrollar nuestros ritmos de descendencia afrocaribeña”.

Víctor “Toto” Muñiz entonó unas estrofas en memoria de Tito. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

El resto, irremediablemente, lo dijo la plena. Centenares de requintos, seguidores y punteadores fueron afinados con el corazón. Con devoción; algunos también con rabia y melancolía, muchos con agradecimiento y Amor.

Un altar con azucenas y velones blancos, con el cabezudo que Pedro Adorno le diseñó en vida, la Monoestrellada en el fondo, a pasos del pandero doble que se fabricó y que solía tocar en los Plenazos Callejeros, en las Fiestas de la SanSe y en las presentaciones de su Máquina Insular, era el complemento escénico del luto plenero.

La energía, la espiritualidad y la buena vibra impartieron aliento a los cabezudos de Tite, Ramón López y Héctor Atabal, que parecía que cantaban y se contoneaban al compás del plenazo callejero al difunto inmortalizado hoy como mito.

El profesor Lester Nurse Allende se sumó al duelo colectivo en el sector santurcino. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Emanuel Santana, que en opinión de algunos conocedores pudiera impartirle continuidad al legado de Tito como cantante de Viento de Agua, fue uno de los tantos exponentes de la plena que llegaron a la Goyco a despedirse de su amigo y hermano.

El veteranísimo Víctor Muñiz ‘Toro’, leyenda que cantó con Quinto Olivo, Tipikón y Plena Libre, también entonó desde el alma una plena de respeto a la memoria de su camarada y colega.

“Aquí a mi amigo Tito Matos/siempre te escucharé/con todos tus amigos, familiares y hermanos/con respeto te recordaré”, pregonó Víctor, acompañado del coro:

Te despido Tito Matos
como siempre te admiré
te nos fuiste buen Amigo
y en el Cielo te veré.

El desfile de pleneras y pleneros, incluidos niños y jóvenes, continuó hasta el anochecer. Un tributo luctuoso a ritmo de plena que a medida que transcurrían las horas acompasaba la tristeza con la alegría de la celebración de una herencia para la historia.

Juango Gutiérrez también dijo presente en la despedida de su antiguo compañero en Los Pleneros de la 21. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Plena que en ocasiones sonó feliz, natural, transparente, combativa y reafirmando la nacionalidad boricua. El viernes 21 de enero se llegó a la Goyco y se celebró la obra de Tito Matos, repicando los panderos, como expresión sincera de las calles, esquinas y aceras del Barrio, desde Lloréns hasta Machuchal, subiendo con fuerza por la Calle Calma, musicalizando la periferia de la Calle Loíza con resonancias en Shangai, Playita y otros sectores de Villa Palmeras.

Plenero Mayor
Plenero Mayor
Eres Tito Matos
Para mí el Plenero Mayor

Irónicamente, el pasado sábado Tito encabezó una comparsa plenera por las inmediaciones de Machuchal, junto a su compañero Ricardo Pons, otros músicos y parte de los talentos de Agua, Sol y Sereno.

Un sábado después, su quinto lo llora, como la plena de Juan ‘Llonsi’ Martínez que en 2009 Viento de Agua grabó en el cd “Fruta madura”.

Plenero, mi voz más querida
Plenero, mi quinto lloró
Plenero tu voz que se queda
Tu pandero suena
Panderetero adiós…

Te marchaste Panderetero
En recuerdos me suena tu voz
Tu requinto, tu repiqueteo
En la mente de este pueblo
Sonará nuestra canción…

¡Descanse en Paz, Héctor ‘Tito’ Matos!

Total
53
Shares
Noticias relacionadas
Total
53
Share