Redobles a la vanguardia

Henry Cole y Villa Locura presentan un proyecto ecléctico con una base de hip-hop, ritmos afroboricuas, ‘free’ jazz y un toque de afro-beat.
El percusionista puertorriqueño Henry Cole presenta su nueva producción discográfica. (Foto HC.com)

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Para llegar a “Villa Locura” primero se debe saludar la memoria del compositor y pianista Roberto Cole y más adelante, en el camino, se necesita pasar por el taller de Miguel Zenón y David Sánchez, hasta llegar, hace una década, a “Roots Before Branches”, glorioso debut en solitario junto a su AfroBeat Collective.

La máxima filosófica y existencial que afirma que las raíces preceden las ramas es evidente en el concepto “Buscando la vida” de Henry Cole & Villa Locura.

Carátula de la nueva grabación de Cole. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

El sendero recorrido es fundamental para comprender el trabajo de avanzada del baterista boricua, gestor de una de las sorpresas discográficas de 2021.

“Buscando la Vida”, cuan banda sonora de un filme imaginario inspirado en las intrigas políticas, sociales, financieras, culturales y ambientales del Puerto Rico de 2021, es un concepto que revela la gran sensibilidad y estatura intelectual de Henry Cole.
No admite encasillamientos en categorías ni géneros porque sencillamente es MÚSICA, en mayúsculas.

El recorrido por Villa Locura ‘en busca de la vida’ inicia con un acompañamiento de ensueño: la Metropole Orchestra. La interpretación de la composición “No estamos solos”, de casi ocho minutos y arreglada por Soren Moller, es ascendente y su melodía progresiva, intrigante y avasalladora. Es como si presenciáramos una película sobre la esperanza con su partitura perfecta.

Su obra “Y en sueños te persigo”, con su carga esotérica y mística, sugiere una introspección rockera evidente en el acompañamiento y el fraseo de las guitarras eléctricas de Javier Pérez y Giovanny de la Rosa, con una salida de golpes acompasados y recios de Henry en la batería.

En “Dime dónde estás” Henry se acerca al folclor, específicamente a la bomba y en el barril escuchamos a Beto Torrens.
El interludio “H.C.S” es transición al hip-hop “De frente”, con el rapero Negro González, cuyos versos entrañan una reflexión sobre dónde palpita la identidad en ese proceso de buscar y encontrar la Vida.

“Azul turquesa”, con el saxofón tenor de Jonathan Acevedo, es una introspección -quizás un enigma o quien sabe si un acertijo musical- para reflexionar en la locura de Puerto Rico o en un Puerto Rico de locura.

En “Shinobi” (“He Who Hides”) ya se aprecia, reconoce y comprende que “Buscando la vida” es una suite infinita, de varias historias hilvanadas coherentemente en el tránsito hacia a un destino común.

Orientado al ‘afrobeat jazz’, con el coro femenino de Antoinette Rodríguez, Melissa Orsini, Dayanira Arzuaga y Génesis Cordero, escuchamos al reconocido cantante y percusionista de ascendencia nigeriana Duke Amayo, de la banda Antibalas, en la interpretación de “Vueltas”, complementada con el sax barítono de Andrew Gutauskas.

“Buscando la vida” de Henry Cole & Villa Locura es de los pocos discos que exigen concentración, agudeza auditiva y sensibilidad durante su audición. Es muy profundo y cuando se alcanza alambrar se torna adictivo, deseándose escuchar más.

El lanzamiento de Villa Locura, precedido en años recientes por los sencillos “Atiende”, “Si va a llover que llueva”, “Caminando” y “El diablo”, con Andy Montañez, Tego Calderón y Tito Allen, respectivamente, invita a recordar la producción “La Máquina del Tiempo” que Cortijo lanzó en 1974.

Entonces, poca gente lo entendió. Y sin embargo hoy es un clásico de la música popular por lo adelantado a su época y su visión vanguardista e innovadora en lo que concierne a las fusiones y experimentaciones contemporáneas y posmodernas con la bomba y la plena que tienen su antecedente casi 50 años atrás con don Rafael Cortijo.

Nuestro Henry Cole, cotizado entre los virtuosos de la batería del jazz contemporáneo, demuestra sus quilates como compositor, baterista y tecladista en un proyecto ecléctico con una base de hip-hop, ritmos afroboricuas y ‘free’ jazz, con influencias de Santana, Jeff Lorber, el propio Cortijo y la tradición del afro-beat.

Lo consigue en Micheo Music y en la tiendita de la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

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