Obrero del teatro con vasta influencia poética

Juan González-Bonilla rememora su exitoso recital “Kaleidoscopio del amor” con Luz María Rondón, que se presentó hace cinco décadas.
El actor, dramaturgo y productor Juan González-Bonilla se presentó junto a Luz María Rondón en el recital “Kaleidoscopio del amor” en 1971. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular / Teve Guía)

Serie Retro 1971 (octavo artículo)
Por Edgar Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El Ateneo Puertorriqueño en San Juan fue el escenario para Juan González-Bonilla producir, dirigir y protagonizar el primer recital “Kaleidoscopio del amor” hace exactamente cinco décadas. La producción, que subió a escena el 2 de abril de 1971,  fue presentada por Producciones Candilejas, compañía teatral que el dramaturgo fundó con Joseph Amato.

González-Bonilla, quien estuvo acompañado en ese proyecto por la actriz Luz María Rondón, explicó que el recital descrito por la prensa de la época como “dos amantes en lucha contra sus impulsos”, se escenificó “con un color distinto dependiendo lo que éste decía en sus versos. En color nos referimos a la tristeza, alegría, derrota… Es como una metáfora de las distintas emociones humanas”.

La poesía ha sido una de las grandes pasiones de Juan González-Bonilla en su paso por la escena artística del País. (Foto FB/JGB)

Lleno de emoción el experimentado artista rememoró que en el recital se presentaron los versos de Clara Cuevas a lo que se añadió, como complemento adicional,  el respaldado musical del pianista clásico Jorge Córdoba.

El actor – quien en aquel momento contaba con 66 obras en su quehacer escénico – señaló que la selección de Luz María Rondón se hizo por los lazos de amistad que los unían. “Ella sabía recitar poemas en un estilo diferente, mientras yo era mucho más dramático”.

La historia confirmó que su selección fue la más acertada. Si bien, en aquel momento Rondón incluía en su resumé roles en obras como “La rosa tatuada” y “El casorio”, su evolución en las tablas la convirtió en una primerísima actriz con un legado respetable que aún sigue ganando notoriedad. Tanto, que en estos días ha recibido sonoros aplausos por su protagonización del filme “Perfume de gardenias” de la cineasta Macha Colón.

Ciertamente, para Juan aquel “Kaleidoscopio” – término de moda en la era sicodélica que heredamos de los años 60 – fue precedido por otra propuesta encomiable titulada “De cara al amor, la patria y la muerte”, que el actor y productor llevó por distintos escenarios del País. “Yo me leí – creo – que casi todos los poetas puertorriqueños. Encontré tres temas fundamentales en la poesía nuestra: el amor a la patria, el amor como afecto y el amor hacia la muerte. ¡No tienes idea cuántos poemas evocan la muerte dentro de la poesía puertorriqueña!”, subrayó.

Su pasión por la declamación –

González-Bonilla admitió que al principio de su carrera artística sobresalía como declamador. “El Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) trajo a la argentina Georgina De Uriarte para un aniversario de Luis Muñoz Rivera y ella formó el Tablado del Coquí, y llamó a varias personas para que los interpretaran…  Nosotros declamábamos descalzos y cambiábamos el vestuario para cada poema… Cuando yo me fui en solitario me preguntaban si yo bailaba, que dónde había tomado clases de flamenco y eso todo me lo enseñó ella… Esto fue un exitazo y trabajamos en 24 pueblos…”, mencionó.

El productor y dramaturgo destacó que De Uriarte le enseñó el arte de la declamación, esto desde que lo descubrió cuando hacía de artista invitado en un show en el Teatro Tapia con el fenecido astrólogo Walter Mercado. Luego de varios intentos fallidos y escuchar lo que Georgina le ofrecía por declamar, fue que aceptó. Más adelante, recibió otra oferta para trabajar con ella en las Naciones Unidas por Latinoamérica, pero en su hogar no le permitieron aceptar la invitación.

-¿Cuán importante es la poesía como elemento teatral?, indagamos.
-“Puede ser tan teatral como una obra. Cuando tú dramatizas el poema le estás dando un aire de actuación”, respondió.

-¿Cuál ha sido la influencia de la poesía en Juan González-Bonilla, el dramaturgo?
-“Yo soy fanático de Federico García Lorca. Hice el ‘Romancero Gitano’ completo, con el guitarrista clásico Federico Cordero en el Museo de Ponce. Yo bailaba y dramatizaba los poemas de García Lorca. Su poesía es sumamente difícil, porque hay que leer y releer. ¡Fue un poeta tan extraordinario que brincó de un siglo a otro y todavía está completamente vivo…! Yo lo leo y me fascina”, puntualizó.

-¿Entiende que las obras teatrales que ha escrito tienen mucha influencia de la poesía?, insistimos.
-“Sí. Si no hay poesía dentro de una obra de teatro, lo que tenemos son palabras, palabras y palabras dramatizadas. Tiene que haber un vuelo poético dentro de una obra de teatro… Lorca fue el trampolín al que me trepé para brincar a la dramaturgia. Yo me lo sé de arriba a abajo y lo bailo completo”, abundó.

Juan González recalcó que la nueva cepa de actores debería conocer y estudiar a los grandes poetas. “No puedes ser actor, sino eres un hombre con cierta inteligencia y conocimiento de la cultura. Cuando llega un libreto a tus manos, solo hay una página llena de palabras. Hay que entender que a veces dentro de todas esas palabras adviene una influencia…”, apuntó.

El teatro cinco décadas después –

Cual voz de la experiencia, González- Bonilla puede enumerar con orgullo sus frutos en la escena nacional donde, junto a Joseph Amato, crearon por décadas un valioso taller de trabajo para los artistas nacionales. En la lista surgen producciones memorables, desde “Los títeres de Cachiporra” y “El hombre elefante”, pasando por producciones de contexto social como “Flor de presidio”, “Doce paredes negras” y “Femenicidio” hasta llegar al humor de “La clase del 69”, “Las solteronas de la calle San Sebastián” y “Huracán criollo”, entre otras.

Sin embargo, el productor está consciente de la realidad actual del teatro en Puerto Rico por la pandemia del Covid-19. Subrayó que los gastos en una producción son inmensos, sobre todo, en publicidad. A lo que se añade que reservar una sala como la de Drama en el Centro de Bellas Artes de Santurce, para vender una butaca sí y otra no, hace poco rentable la ecuación.

“Sinceramente, la gente tiene un interés por montar una obra ahora a todo lo que da y es porque no tienen conocimiento de lo que es el negocio del teatro… Pero deben saber que el teatro es un negocio como cualquier otro arte”, concluyó el actor y productor que en 1971 jamás anticipó los duros embates que la historia le reservaba a nuestra pueblo en el cierre de la segunda década del siglo XXI.

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