Imborrable Lito Peña

Danny Rivera revela el impacto que tuvo el músico humacaeño en su temprano desarrollo artístico.
El recordado maestro Lito Peña participó en en el programa “De pura cepa” que Danny Rivera presentaba en el canal 6 de WIPR TV. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por Edgar Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El cantautor Danny Rivera pudo decirle en vida al ilustre músico, compositor, arreglista y director de orquesta humacaeño, Ángel Rafael “Lito” Peña, lo que pensaba de su aportación al pentagrama musical: “Para mí, usted es un maestro de pura cepa, un orgullo nuestro y todo el caudal del trabajo que ha hecho va a continuar en la memoria colectiva de nuestro pueblo porque ha sido una semilla que va a continuar para siempre. ¡Gracias, maestro Lito Peña!”.

Esas palabras de admiración y respeto fueron expresadas durante la transmisión de uno de las ediciones del programa “De pura cepa”; espacio que formó parte del ciclo de producciones televisivas que Danny hizo – primero – bajo el título “Lo mejor de mi gente” en Telemundo y luego retomó bajo un nuevo nombre en la Emisora del Pueblo de Puerto Rico.

WIPR TV transmitió el pasado jueves un especial dedicado a Lito Peña el cual fue escrito y conceptualizado por Tato Rossy, producido por Berty Rodríguez y dirigido por Rebecca Torres. (Foto suministrada)

El sentir de admiración expresado por el cantante en aquella ocasión no se ha desvanecido en el sentir de la clase artística del País. Al contrario, en medio de la celebración del centenario del inolvidable Maestro, los testimonios de sus compañeros del arte se suceden vez tras vez. Hace unos días Nydia Caro lo recordaba al referirse a su primer triunfo internacional en el Festival de la Canción en Bogotá, Colombia, en 1970. El pasado jueves, la transmisión del documental “100 años de Lito Peña: Una Huella Musical” por WIPR-TV presentaba a figuras como Rafael Ithier, Bobby Valentín, Luis “Perico” Ortiz, Silverio Pérez y Glenn Monroig, quienes aportaban vivencias y apreciaciones sobre el respetado saxofonista.

“Lito era uno de los maestros más importantes de la música nuestra. El venía de una tradición familiar (su padre Juan Peña le dio a Puerto Rico su primer triunfo en un festival de la canción en la década de 1930)… Cuando yo era muchacho, Lito, quien dirigía la Orquesta Panamericana, era uno de mis ídolos. En los días en que estudiaba en la Escuela Labra, estaba la estación WIAC al frente (del plantel educativo) y el Teatro Metro era el edificio al lado. En ocasiones yo me fugaba de las clases para llegar a la emisora y estar con ellos. Así fue que lo conocí”.

Mencionó, además, que “con el tiempo tuve la oportunidad de que él me acompañara en algunos programas donde iba a hacer mis pininos. Posteriormente tuve el privilegio de que me arreglara mi primero disco con proyección internacional que hice en Puerto Rico. La grabación se titulaba ‘From Danny with Love’ editada en 1969 bajo el sello Velvet. El hizo la producción musical y casi todos los arreglos de ese disco grabado en los nuevos estudios de Ochoa en Hato Rey”, rememoró sobre la producción discográfica que en aquel tiempo apenas contaba con créditos en su contraportada.

El disco de larga duración (hoy vinilo) tuvo como punta de lanza su versión del tema “Manolo”, original de Alberto Cortez. La canción en voz de Danny alcanzó el octavo lugar en las listas de éxitos el 13 de septiembre de 1969. Esto a pesar del lanzamiento de otra versión del entonces ídolo juvenil Chucho Avellanet, que impulsaba la multinacional UA Latino.

La producción “From Danny with Love” contó con dirección musical y arreglos de Lito Peña. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“From Danny with Love” incluyó entre sus 10 temas la canción “Isabel” de Charles Aznavour, “Como de costumbre” en versión al español de “My Way”, y los dos temas que llevó al Primer Festival de la Canción Latina del Mundo: “Un soñador” y “Creo en todo”.

Danny subrayó que tener a Lito Peñacomo director musical y arreglista en ese proyecto discográfico fue motivo de orgullo profundo para él como artista novel. De hecho, a pesar de que sus primeras tres producciones para Velvet se habían grabado en Caracas bajo la dirección musical de los maestros Raúl Fortunato y José Gay, era su anhelo que Lito fuera el escogido al grabar su primer álbum para Velvet en Puerto Rico. “Ya él me conocía porque habíamos estado en Wapa TV. Yo hacía una sección en los programas de Tommy Muñiz y él me acompañaba con la Panamericana (orquesta base de la programación al mediodía)”, indicó.

Añadió emocionado, “que de pronto un muchacho comenzando y tener a su lado a un hombre de tanta experiencia y tan importante en la música nuestra, pues me elevó un poquito. Me ayudó a subir un peldaño más en lo que se refiere dar a conocer mi trabajo”.
Al ser cuestionado sobre si en ese instante le hizo recomendaciones, el intérprete precisó: “¡claro que sí! Siempre fue un hombre que cuando intimaba cosas con él en un conservatorio mientras se estaba grabando, me daba buenos consejos. Me decía que tenía que cuidarme mucho la voz. Que debía tener cuidado principalmente de las cosas de la fama. Me hablaba mucho de eso. Lito Peña fue también un hombre bastante místico… En los últimos años nosotros hablábamos mucho de libros que a él le gustaban de misticismo, de un libro que leímos ambos que se llama ‘Autobiografía de un Yogui’ de Paramahansa Yogananda. Es un libro espectacular, precioso. A él le gustaba el esoterismo y a mí también. Por ahí llegamos a compartir más en ese sentido”.

Otro recuerdo imborrable de Danny Rivera sobre Lito Peña fue cuando éste lo llamó para que interpretara el tema de la película que se realizó en Puerto Rico sobre Isabel La Negra. “Era un tema en inglés. Él me recomendó a los productores de la película y yo hice la canción. Tuvo mucha confianza en mí. Ese tema que lo sacaron cuando hicieron la última versión de la película, no apareció… Una canción espectacular con la música de él. Me invitó a la premiere porque yo la cantaba… Fue grande para mí cantarla y en inglés”, abundó.

Para la voz de “Para decir adiós”, “Mi viejo”, “Amada amante” y “Madrigal” -por mencionar un puñado de sus éxitos- la aportación de Lito Peña al pentagrama es incalculable, aún en tiempo presente. “Era un maestro académico y, además, conocía el folclore nuestro y conocía muy bien a su pueblo. Lito era un hombre digno, de gran disciplinado, que sabía hacer música con belleza y técnicamente impecable. ¡Uno de los grandes!”, apuntó.

El cantante santurcino que hoy se destaca como una de las voces nacionales de Puerto Rico, no pierde de vista el impacto que tuvo en él la labor de Peña con su Orquesta Panamericana.

El cantante contaba con el acompañamiento de la Orquesta Panamericana, dirigida por Peña,  en su sección del mediodía que producía en Wapa don Tommy Muñiz. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Él se destacó mucho cuando pegó fuertemente con el cantante Ismael Rivera en ‘El charlatán’… Y con esa gran orquesta también pegó Chico Rivera… ¡Esa voz espectacular de Chico! Junto a ellos no podemos olvidar a Yayo El Indio, otro de las voces más grandes que hemos tenido de Puerto Rico en Latinoamérica… Esa trayectoria de Lito me impactó y ayudó mucho a desarrollarme, porque indiscutiblemente me facilitó identificar lo que yo quería ser como cantor. Esa trayectoria me ayudó a clarificar mi norte, hacia dónde yo quería ir como artista”, sostuvo.

Danny Rivera demostró tener los pantalones bien puestos -además de su gran voz- para aceptar los retos en la música. “Yo estaba ansioso por cantar, como todo artista que quiere probarse a sí mismo. No le tenía miedo a las cosas. Cuando empecé a cantar con César Concepción, no había cantado con orquestas, excepto en un momento alguna canción, pero no tenía la experiencia. Allí aprendí a fuerza de muchos errores. Fui aprendiendo lo que era cantar con una orquesta de la calidad de César Concepción, igual que me pasó con la Orquesta Panamericana, pero no al nivel de Chico Rivera ni de los otros cantantes. Nunca fui cantante de su orquesta, sino que me daban alguna oportunidad cuando yo me metía por los bailes que tenían o el programa de radio en WIAC. Yo mismo era el que me colaba buscando las oportunidades”, comentó rememorando sus comienzos en el arte.

Tras señalar que las instituciones que manejan la cultura en Puerto Rico no siempre han podido fomentar el estudio del desarrollo musical en el País, Danny entiende que es un compromiso trascendental abrir ciclos de conferencias para hablar de los grandes maestros del pentagrama puertorriqueño. Según lo ha hecho desde la música misma en producciones como la reciente “Mil años de plena” dedicada a César Concepción, el artista lleva esa inquietud en su agenda futura. Usando las redes sociales, quiere hacer unas pequeñas cápsulas de 15 minutos de los músicos de Puerto Rico. “No hay suficiente data de los músicos nuestros. Pero cuando las haga, la primera de ellas será sobre el maestro Lito Peña”, concluyó el cantor.

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