‘Encanto’: realismo mágico en pantalla gigante

Este hermoso regalo fílmico a Colombia cuenta con una atinada historia, acentuada con animaciones sensacionales y música excepcional.
“Encanto” reafirma la importancia del núcleo familiar y el sentido de unidad de propósito en la comunidad. (Imagen suministrada)

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Cuando recibimos la invitación para ver una presentación privada de la película, “Encanto”, nos sentimos (valga la redundancia) encantados. Cierto mito, fascinante por cierto, se había enredado alrededor de la sexagésima película de fantasía musical animada, producida por Walt Disney Pictures y Walt Disney Animation Studios. El mito nos tenía, curiosamente encantados desde antes de saber que haríamos una reseña. Si damos un salto al final de esta historia (la nuestra, no la de la película) confesaremos, como niños maravillados, que dos encantos (intriga e invitación) se sumaron a otros tantos, que no dudaremos en regresar al cine, ¡encantados de la vida!, p[ara volver a ver el filme, de 99 minutos de duración, dirigido por Jared Bush, Charise Castro Smith y Byron Howard (creadores de la galardonada película animada “Zootopia”), con libreto de Castro Smith y Bush, y canciones escritas por Lin-Manuel Miranda.

Aunque todas las películas de animación realizadas por Disney, tienen una magia espectacular, “Encanto” no se parece a las demás. Esto se debe a que la base del filme, totalmente interpretada por voces de excelentes y reconocidos artistas latinos, es el realismo mágico.

Cuando se trata de realismo mágico, mariposas amarillas incluidas, pensamos en Colombia, el país del Gabo, con sus colores, su música fuera de serie, sus tradiciones, su apasionada verdad. Como parte esa pasión, se destaca la creencia de que la familia es el núcleo del poder social. Una familia que puede dar vida y puede aniquilar. Eso lo tenemos en común, los que tenemos abuelos, abuelas, tíos, tías, primos, primas, y vemos el sol, la luna y las estrellas, desde nuestro rincón de tierra en cualquier país de Hispanoamérica.

No obstante, la película se ubica en Colombia, con ambientes y asuntos muy propios, en una época que puede ser cualquiera, con una muy vigente estremecedora realidad. Ahí es donde nos damos cuenta que el realismo mágico es un gran acierto, ya que esta película hace magia de la realidad. Para lograr los efectos estrictamente colombianos, los directores de la película, junto con Lin-Manuel Miranda y otras personas del equipo de producción, viajaron al país de la cumbia, donde visitaron distintos lugares, y no perdieron el norte del objetivo, ni por equivocación. Para esos fines contrataron una batería de asesores expertos en distintos campos. Así tenemos, entre tantos detalles, que cada personaje viste elementos representativos de cada región en Colombia, y se alude constantemente a comidas típicas y celebraciones netamente nacionales. Por supuesto, no negamos que el país se debate entre aspectos políticos y sociales, muchas veces con desasosiego. Pero las personas son mejores que todo eso, y con lo que son y lo que tienen, mueven la vida hacia un rumbo de maneras maravillosas, rítmicas y coloridas. “Encanto” es un homenaje al corazón sensible y las sinceras ansias de un pueblo, un hermoso regalo a Colombia.

La raíz de la historia es conmovedora. La misma, no escapa a experiencias contemporáneas de hispanoamericanos que se ven forzados a dejar su terruño, por la razón que sea, y se establecen en otras tierras. Una vez establecidos, hacen magia con la realidad para prosperar. No obstante, por más que se prospere, y por el bien de la salud mental, las heridas ocasionadas en un pasado que pudo ser violento (hasta el exilio voluntario, y el desahucio “a las buenas”, son actos de violencia) tienen que sanar. La historia de esta película nos cuenta que una experiencia aleccionadora la magia que necesita es la acción y la voluntad.

No hay princesas en “Encanto”. Pero, Mirabel, la protagonista de 15 años, aunque se siente inferior y rechazada por ser diferente, tiene un principado en el interior de su propia vida, con la fuerza y la capacidad de una voluntad que cualquiera puede desarrollar.
Años atrás, sus abuelos Alma y Pedro Madrigal, se enamoraron, se casaron y tuvieron trillizos en un pintoresco pueblo de las montañas donde hacían sus vidas con feliz normalidad. La invasión violenta de unos hombres armados, provocó que todos en pueblo huyeran por el bosque. Al cruzar un río, sintieron que los invasores armados los perseguían. Pedro, en un gesto de sacrificio por los demás, les hizo frente y fue asesinado. La oración poderosa a una vela de la joven Alma (María Cecilia Botero [voz], Olga Merediz [canciones]), cargando a sus tres bebés, logró una respuesta. Surgió Encanto, pueblo de una belleza incomparable, refugio escondido en las montañas, donde los perseguidores y opresores no pueden llegar. En Encanto, surge Casita Madrigal, que es en verdad una casona inmensa que funciona como un personaje más. La casa mueve el piso, abre gavetas, puertas y ventanas. La vela, encendida en todo momento en una ventana del segundo piso en Casita Madrigal, también le ha concedido, a cada uno de los descendientes Madrigal, un don especial, que es revelado cuando el niño cumple sus cinco años.

De esta manera, se presenta Isabel (Diane Guerrero), hermana mayor de Mirabel, y vemos que las flores florecen con cada gesto que tiene. Luisa (Jessica Darrow), hermana del medio, está dotada de una fuerza descomunal. Julieta (Angie Cepeda) es la madre de Mirabel. Ella tiene el don de curar con la comida. Agustín (Wilmer Valderrama) es el padre de Mirabel. Como no es un Madrigal, no posee ningún don. Es buenazo y torpe.

Antonio (Ravi Cabot-Conyers), primo de Mirabel, posee el don de comunicarse con los animales. Dolores (Adassa), prima de Mirabel, es dueña de una audición mega extraordinaria. Camilo (Rhenzy Feliz), primo de Mirabel, puede transformar su apariencia en lo que se le antoje. Pepa (Carolina Gaitán), tía de Mirabel, controla el clima a través de sus emociones. Félix (Mauro Castillo), tío político de Mirabel, es un hombre negro de buen humor, quien, como no es un Madrigal, no tiene un don especial.

Mariano (Maluma), no posee ningún don, pero es el mejor partido del pueblo. De modo que es el prometido de Isabel.
Bruno, (John Leguizamo), tío de Mirabel, predice el futuro. Pero las predicciones que hace no son positivas. De modo que vive aislado y es rechazado. Hablar sobre Bruno es tabú.

Mirabel es la única Madrigal a quien no le fue concedido ningún don. Lo que la hace ser tan extraña como su tío Bruno, a quien nunca ha visto.

Si juntamos a todos esos personajes y los ponemos a funcionar junto con los colores, la música, la aventura, la magia y el corazón, tendremos como resultado una película de animación de la cual no podremos desprendernos. No necesitamos palacios, príncipes y princesas para ponernos a soñar. Hay aventura y emoción de sobra en nuestras familias. Lo que nos mantiene conectados a esta película, además del estupendo ritmo que tiene de principio a fin, es que nos podemos identificar con la magia sin eludir la realidad. Una realidad que era difícil cuando la matriarca se vio obligada a huir de su pueblo, se quedó sola y en ese momento descubrió un el poder que necesitaba para continuar. Una realidad que fue feliz cuando se compartió felicidad con los demás. Una realidad que comenzó a desmoronarse cuando la familia comenzó a recortar moldes para encajar a sus integrantes. Como efecto de esa causa, la vela se fue apagando, los dones se fueron extinguiendo. Fue precisamente, Mirabel, la Madrigal rara y rechazada, ayudada por Bruno, la vergüenza de la familia, quien descubrió que el verdadero poder lo tiene en su interior. Es cuestión de ser sinceros y fieles a lo que somos, abrazar al hermano que es diferente, entender que lo que creemos de una persona puede estar errado, aceptar la diversidad, perdonarse, perdonar, unirnos para reconstruir y volver a empezar. El mundo necesita escuchar, una y otra vez, todas esas cosas.

La música es uno de los principales encantos de este largometraje. Carlos Vives interpreta el tema principal, “Colombia, mi encanto”. Sebastián Yatra es la voz de la canción “Dos orugitas”. Ambas canciones son originales de Lin-Manuel Miranda. Nuestro orgullo puertorriqueño, quien había trabajado para Disney, en 2016, con canciones de la película “Moana”, fue el creador de las otras ocho canciones de “Encanto”, y lo hizo a la vez que se desarrollaba el libreto, en el cual tuvo que ver.

Gran parte de “Encanto” se hizo durante la pandemia, gracias al teletrabajo, y cuando los actores se encontraron en la gala que se hizo el 3 de noviembre, en Los Angeles, California, latinos al fin, brincaron y gritaron de emoción. El 17 de noviembre, la película tuvo otra gala en Nueva York. La película de dibujos animados estrenó el 20 de noviembre en Londres, y en España, el 21 de noviembre para la comunidad colombiana en Madrid. En Puerto Rico, así como en otras partes del mundo, tuvo su estreno ayer, Día de Acción de Gracias, en los cines de Plaza Las América.

“Encanto” no tendrá un estreno simultáneo en otra plataforma que no sea el cine. De modo que no pueden perderse la oportunidad de celebrar el comienzo de la Navidad, con el “encanto del realismo mágico de la pantalla grande”, y el encuentro con una película de animaciones sensacionales, de música excepcional, que los llenará de esperanza y deseos de amar, mientras los hace reír, llorar, bailar, reflexionar.

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