Sandra Rivera, luchadora incansable de las artes

Colegas de la primerísima actriz, directora y productora celebran su vida sobre los escenarios y su calidad humana.
La actriz Sandra Rivera dejó una huella profunda en la cultura popular de Puerto Rico. (Foto suministrada)

Por Edgar Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Colegas de la primerísima actriz, directora y productora Sandra Rivera elogiaron su trayectoria y legado a la industria del entretenimiento tras conocer de su fallecimiento.

La experimentada artista, natural de Fajardo, falleció el martes 26 de octubre, a las 12:30 de la tarde, por causas naturales, mientras estaba recluida en el Hospital Auxilio Mutuo en Hato Rey. Familiares informaron que estarán celebrando su vida con una misa en la Parroquia Stella Maris en Condado.

Magali Carrasquillo, Suzette Bacó y Sandra Rivera posan para el lente durante un ensayo en 2013. (Foto suministrada)

La Fundación Nacional para la Cultura Popular recogió el sentir de algunos compañeros de escena que lamentaron su partida física.

La actriz Suzette Bacó resaltó, “‘La Madame’ -como cariñosamente le puso la compañera Magali Carrasquillo y yo seguí llamándola- fue una luchadora incansable de las artes. Su legado queda en nuestros corazones y en la historia cultural de nuestro País. Tuve el privilegio de trabajar con ella y siempre me trataba con tanto cariño y respeto. Teníamos una hermosa complicidad, porque me reía todas las gracias… aunque no me quedaran graciosas. Siempre estaba alegre y fue muy solidaria conmigo en un momento muy difícil de mi vida. Me empujó con sus palabras de aliento y con la sabiduría de su experiencia de vida. Por eso, siempre la recordaré con un gran amor y admiración”.

Linnette Torrres expresó, por su parte, que fue testigo de la calidad histriónica y profesionalismo de Sandra Rivera en sus facetas de actriz, directora y productora, principalmente porque intervino durante mucho tiempo en la gira de “Los Monólogos de la Vagina” por distintos pueblos. “Ahí fue donde más estuve con ella, aunque participé en otras producciones… Fui del último elenco de ella en ‘Los Monólogos de la Vagina’… Era una persona excelente. ¡Un ser humano maravilloso! Tengo que destacar que Sandra, aparte de lo excelente actriz, como directora también lo era. Como persona y compañera era bien mamá. Le tuve mucho cariño. Siempre tenía detalles con todas nosotras, con nuestros hijos. Nos protegía y era la ‘mamá gallina’ con todas sus actrices. ¡Esa fue mi experiencia! Siempre abría su casa para todos nosotros. No fallaba en nada, ni en los pequeños detalles… Cuando me enteré (de su partida) me dio mucha pena, aunque sabía de su condición… Sandra Rivera era una mujer empática, ¡una profesional completa!”.

Ese mismo es el sentir del veterano actor René Monclova, quien participó en varias de sus producciones, pero quiso enaltecer más a la persona, porque la consideró familia. “Nos une vínculos familiares muy grandes… Sandra era una profesional, una excelente actriz. Lo último que hice con ella fue una obra para ser leída, ‘Cartas de amor’… Fue bastante cercano al momento en que le dio el derrame cerebral y dejó de actuar”, precisó.

Tita Guerrero, Sandra Rivera, Linette Torres en “Los monólogos de la vagina”. (Foto suministrada)

Monclova enfatizó que “puedo hablar de Sandra como parte de nuestra familia. Desde los años universitarios eran cuatro amigas inseparables que se prometieron estar juntas en los momentos más importantes de su vida. Eran Sandra Rivera, Velda González, Myrna Vázquez y Elga Avilés. Se prometieron estar juntas desde que se conocieron en la Universidad de Puerto Rico y así fue. Cuando mami (Myrna Vázquez) muere en Boston en 1975, ellas tres fueron a buscarla. También, consiguieron la tumba aquí… Cuando muere Velda lo mismo. Sandra escribió algo bien hermoso cuando murió Velda… Por eso, la hija mayor de Velda, Mirelsa Modesti se llama así, por Myrna, Velda y Sandra. ¡Familia de verdad! Aunque fue una gran profesional, gran actriz, gran compañera y gran productora, me duele más como parte de mi alma, como alguien que uno quiso mucho. Sus hijos son como mis hermanos”.

El director teatral Gilberto Valenzuela señaló, por su parte, “de todas sus virtudes tengo que destacar su gusto exquisito al seleccionar los personajes que interpretaba y las obras que producía. Sandra fue ejemplo de tenacidad como mujer pionera en los medios y gestora de un sinnúmero de destacados proyectos que forman parte de la historia del teatro nacional. Lamentamos profundamente su partida, pero celebramos una vida plena, una artista consagrada, una compañera ejemplar y una amiga entrañable. Reciban un fuerte abrazo solidario sus hijos Sandrita, Gilberto y Mundo. Los quiero como hermanos y los acompaño en su pena”.

Tita Guerrero afirmó, en tanto, “tuve la oportunidad de disfrutar de su talento en varias obras de teatro y trabajar con ella en ‘Los monólogos de la vagina’, una obra donde dirigía, producía y actuaba. Fue un honor estar al lado de una persona que ha dejado un legado tan grande para el teatro puertorriqueño. Su trayectoria y compromiso enriquecieron las artes de nuestro País”.

El Instituto de Cultura Puertorriqueña hizo declaraciones oficiales por la muerte de la veterana actriz. “Nuestro más sentido pésame a la familia y amistades de la veterana actriz Sandra Rivera por su reciente partida. Rivera fue una reconocida actriz, directora y productora puertorriqueña, que se destacó tanto en teatro como en televisión y cine. En el 1966 fue productora del Primer Festival de Teatro Internacional del Instituto de Cultura Puertorrriqueña y en 2010 se le dedicó la edición 51 del Festival de Teatro Puertorriqueño. Que descanse en paz”, publicó el organismo cultural en sus redes sociales.

Una trayectoria impecable –

En la sección de biografías de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, se reseña que los progenitores de Sandra Rivera, Francisco Rivera e Isabel Rojas, estuvieron reacios ante la idea de tener a una hija artista.

La actriz interpretó el personaje de la cantante Emy Mera en la obra “Haciéndome reir”. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Mientras cursaba estudios elementales en Fajardo, Sandra Rivera no se perdía las comedias musicales que presentaban en el cine de su pueblo. Ya en la década de 1950 partió hacia la ciudad de Nueva York donde estudió arte dramático y ballet en la Ornato School of Drama, y a su regreso a Puerto Rico ingresó al Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico.

Rivera participó -en el primer centro docente del país- en la representación de numerosas obras, tanto del teatro contemporáneo como clásicos de Shakespeare y obras de Molière.

En su etapa educativa formó parte del teatro universitario actuando en “El gran teatro del mundo” de Calderón de la Barca, “La Margarita”, de A. Salacrou, “Los ciegos” de Maurice Maeterlinck, “La dama boba” de Lope de Vega, “Así que pasen cinco años” de García Lorca, “Verano y humo” de Tennessee Williams, “La comedia de las equivocaciones” de Shakespeare, “La Alondra” de Jean Anohuil, y “Bolero y plena” del puertorriqueño Francisco Arriví.

Debutó en la pantalla chica aún siendo estudiante, compartiendo roles estelares con las actrices Mona Marti, Iris Martínez, Gladys Aguayo, Marta Romero y Luz Odilia Font, entre otras.

Rivera trabajó en la serie televisiva “El gran teatro del mundo” de Calderón de la Barca, así como dirigió en Puerto Rico “La esfinge furiosa”, de Juan Germán Schroeder. Por ese trabajo histriónico, Pasadena Playhouse le otorgó una beca para estudiar drama en Los Ángeles, California. En ese prestigioso recinto, recibió el grado de maestra en arte teatral y concentró sus estudios en teatro, cine y televisión.

A su regreso a Puerto Rico, Sandra Rivera continuó su quehacer artístico con actuaciones esporádicas en telenovelas y teatro.

En “Los árboles mueresn de pie” caracterizó a la abuela. (Foto suministrada)

Actuó en comedias para producciones de Tommy Muñiz como “La criada malcriada”, así como protagonizó melodramas de Telemundo como fueron “Aquella extraña mujer”, “La atea”, “La otra orilla”, “Concierto de amor”, “La sombra” y la serie “Contraespionaje”.

En 1965 fundó La Comedia Puertorriqueña, empresa para la que protagonizó y produjo importantes piezas del teatro mundial. La compañía debutó con la representación de “Ejercicio para cinco dedos” en el Teatro Salvador Brau de la Autoridad de Comunicaciones. Después le siguieron “Complejo de Champagne” y “Yerma”, esta última presentada en el Colegio de Abogados.

Justo cuando el Instituto de Cultura Puertorriqueña, realizó su Primer Festival de Teatro Internacional en 1966, creado por Ricardo Alegría y Francisco Arriví, Sandra Rivera fue reclutada como productora. Rivera representó “Las zorras y las uvas” y “La gata sobre el tejado de zinc caliente”, que marcó un episodio importante en la vida de La Comedia Puertorriqueña.

De 1966 a 1967 asumió el papel de “Medea” en una gira para el Programa de Teatro Escolar del entonces Departamento de Instrucción Pública.

En 1969 caracterizó el personaje de “Rosalía” en la comedia “Papá, papá, pobre papá, en el closet te enganchó mamá y qué pena me da”, de Arthur Kopit.

Con una beca del Instituto de Cultura Puertorriqueña estudió bajo la dirección de Gene Frankel.

La Comedia Puertorriqueña presentó en el teatro del Museo de Historia Natural en Estados Unidos, “Tiempo muerto”, en ocasión del Desfile Puertorriqueño por la Quinta Avenida.

El Proyecto Puertorriqueño para el Desarrollo de la Comunidad le encomendó la dirección y coordinación del programa “La Voz de Puerto Rico”.

De regreso a su país, la artista fue productora, libretista y animadora de los espacios “Sandra y su matinée”, “Mujeres en las noticias”, ambos para el Canal 11, y del programa semanal “Vitrina en el hogar”, este último para el Canal 7.

Sasndra (al centro) con el elenco de “Amores, penas y ¿qué me pongo?”. (Foto suministrada)

A finales de la década de 1970 se trasladó nuevamente a Nueva York, donde trabajó para Public Broadcasting System como productora de “Infinity factory”. Laboró como productora, también, con el Canal 41 de Nueva York.

De 1979 a 1982 fue reclutada por la empresa TV Globo Brasil/NY, una vez más como guionista y productora.

Con el auspicio de la compañía realizó un documental sobre la vida del compositor puertorriqueño Pedro Flores, que recibió un Premio ACE, así como fue distinguida por el Instituto de Cultura Puertorriqueña y por el Periódico Impacto de Nueva Jersey.

Al arribar nuevamente a su país actuó en la telenovela “María Eugenia” (1981/1982) que produjo Telemundo, luego en “De qué color es el amor” (1984/1985) y “Preciosa” (1986).

En teatro intervino en las producciones “Los árboles mueren de pie”, “El cochecito”, “Locura de amor”, “La cuarterona”, “Haciéndome reír”, “Las amantes pasan el año a solas” y “La sirena varada”, que forman parte de la segunda temporada de La Comedia Puertorriqueña, que corresponde al periodo de 1984-1993.

En octubre de 1999 estuvo en el elenco de “Actrices”, obra de Joseph M. Beneti Jornet, en la que compartió estelares con Idalia Pérez Garay, Gladys Rodríguez y Sandra Teres.

Sandra Rivera se mantuvo activa en la escena nacional, lo mismo en la actuación que en la producción. Trabajó en “La tectónica de las nubes (Entre nubes)”, “La prueba”, “Entre hermanas” y “Los monólogos de la vagina”.

La actriz, rodeada de sus tres hijos celebrando su cumpleaños en 2018. (Foto FB / Sandra Teres)

A estos aciertos se suman su interpretación en 2006 del personaje “Inés” en el clásico “Los soles truncos” de René Marqués, así como a petición del Instituto de Cultura Puertorriqueña, al año siguiente escribió y dirigió el homenaje póstumo a Francisco Arriví, “Tú mi pasión”.

En 2010, el Instituto le dedicó la edición 51 de su Festival Nacional de Teatro, donde actuó en el montaje de “Boleros para desencantados” del dramaturgo puertorriqueño José Rivera, mientras produjo la película para la televisión “La fuga”, bajo la compañía Pasadena Films, de sus hijos Edmundo, Gilberto y Sandra Teres.

Trabajos recientes fueron “Actrices” de Josep María Benet i Jornet, en la que compartió estelares con Idalia Pérez Garay, Gladys Rodríguez y su hija Sandra Teres, y “Amores, penas y qué me pongo” de Nora y Delia Ephron, pieza con la que se despidió de los escenarios en 2013, interpretando el personaje de “Gingi”.

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