Elsa Costoso a la declamación celeste

La exponente cultural falleció el pasado jueves 21 de octubre, arrollada en Carolina por un automovilista irresponsable.
La partida de Elsa Costoso del plano terrenal ha estremecido el ambiente cultural del País. (FB/ Escuela de Bomba y Plena Caridad Brenes de Cepeda)

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

La institución gubernamental que en 2001 editó su primer y único disco “Paisajes de mi Negrura” es la que hoy, 48 horas después de su trágica muerte, no había circulado un comunicado a la memoria de la inmensa Elsa Costoso.

La Negra Mati, como muchos la apodaban, falleció el pasado jueves 21 de octubre, arrollada en Carolina por un automovilista irresponsable.

Con el deceso de la octogenaria exponente cultural, se cierra el capítulo de una generación de declamadores de poesía afroantillana que alcanzo lustre en su voz y en la de Juan Boria.

Doña Elsa declamaba a Palés y a Fortunato, pero la particularidad de su aporte a la cultura, aparte de su musicalidad, sensibilidad, humor y picardía, es que escribía sus poemas y los recitaba haciendo galas de sus dotes histriónicos porque también tuvo su mucho de actriz y comediante.

De 2001 a 2021 se han sucedido varias administraciones en la colonia y, por consiguiente, en el Instituto de Cultura Puertorriqueña. Se podría comprender la ignorancia, pero cuando la noticia trasciende y es de conocimiento en los círculos culturales de la Nación es imperdonable que, al sol de hoy, la oficialidad no diga ni pío.

Doña Elsa Costoso Mercado es merecedora del honor de una Monoestrellada ondeando a media asta y de varios días de duelo nacional. Pero no es posible porque los que pudieran decidir semejante tributo desconocen el espíritu de la cultura puertorriqueña.

Afortunadamente, la gente que sí conoció a Elsa a esta hora la honra con recuerdos, oraciones y buenos pensamientos.

Tan pronto supo de su trágica muerte, la escritora Mayra Santos-Febres público en las redes un conmovedor mensaje. “El corazón se me encoje. Otra más de nuestras poetas ancestrales se nos va. Doña Elsa Costoso, poeta natural de Villa Palmeras […] Sus poemas, que declamaba ella misma, dan fe de las exclusiones de personas como Doña Elsa Costoso y la amplia tradición de poesía para ser declamada que muchos consideran poesía ‘negroide’, jocosa, ‘naive’ o ‘folclórica’ porque pone de manifiesto la persistencia e insistencia en otra manera de poetizar, de pensarse escritor, escritora, conectadas con el Pueblo”.

En los poemas de Elsa, que grabó 20 años atrás, se revela y rebela la puertorriqueñidad. Son conciencia y ciencia de la pobreza y la marginalidad. También alegoría, nostalgia y celebración de su herencia africana. Se inmortaliza, nadie lo dude, con “El Puerto Rico mentao”, “Yo no soy bochinchera”, “A Juan Boria en el recuerdo”, “Gracias Petrita” (dedicado en vida a su madre), “La negra Mati”, “Dios bendiga nuestro lar” y “Soy de esta tierra la dueña”.

Igual de combativa lo fue cuando Madonna se presentó en el Hiram Bithorn y denigró nuestra Monoestrellada pasándola por su intimidad inferior. La respuesta poética de Elsa Costoso revela lo insobornable de su verbo.

A esta hora los feligreses de la Iglesia Adventista de Carola en Río Grande oran por su eterno descanso. “En el ministerio de la mujer amanecemos con la triste noticia de que nuestra querida hermana Elsa Costoso pasó al descanso. La negrita que no se perdía ningún evento. Siempre alegre y feliz en todas las actividades del ministerio”, expresó Aida Estela Ramos.

Otras personas, como el Dr. Pablo Luis Rivera, literalmente tocan con solemnidad el barril con que en decenas de ocasiones la acompañó, como durante el homenaje de 2014 en el Departamento de Español del Recinto de Carolina de la Universidad de Puerto Rico.
“Fueron muchas las experiencias que vivimos todos estos años y sobre todo siempre nos brindó enormes alegrías. Una declamadora única, excelente ser humano y defensora incansable de nuestra cultura”, publicó Rivera en las redes.

Por su parte, Tere Marichal también resaltó el inmenso talento de Elsa, a quien conoció en la obra “Isla Antillana”, dirigida por Victoria Espinosa en 1990. “Que ser humano maravilloso. Que artista tan imponente […] En la obra Doña Elsa tenía un monólogo que parecía poesía y era sobre Juana Agripina. Su intervención era magistral”.

La Fundación Rafael Cepeda & el Grupo Folclórico Hermanos Cepeda expresó sus condolencias ante la súbita partida de la Decana de la Poesía Negrista en Puerto Rico.

“Nuestra Cultura se encuentra de luto”, dijo Jesús Cepeda, quien la acompañó en el barril buleador en el disco “Paisajes de mi Negrura”.

“Doña Elsa partió de este plano, pero su legado seguirá entre nosotros”, dijo Tata Cepeda al lamentar su pérdida, recordando empero que se inmortaliza con la excelencia de su obra como compositora y declamadora.

Descanse en Paz, doña Elsa Costoso.

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