William Mendoza muestra el camino

The Latin Hearthbeat Orchestra expone un excelente proyecto repleto de fuerza, sabor y sólido mensaje.
William Mendoza es el director musical y mente creadora de ‘El Camino’. (Foto suministrada)

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El poderío y fuerza en la sección de vientos marca el paso del gran sabor de The Latin Hearthbeat Orchestra, una producción discográfica que no reduce su contundente ritmo en ningún momento. Para el director musical, productor y creador del concepto, William Mendoza, el bravío sonido de los metales es una de las claves para que ‘El Camino’, llene las exigencias de los amantes de la música.

“Para mí, esa parte de los metales tiene que sentirse con mucha fuerza y sabor para poder poner a gozar a la gente. Esos son los elementos de punto de partida cuando pienso un tema o estoy forjando una idea. Le transmito a los compositores y arreglistas lo que pienso, lo que quiero. El deseo es contar historias. Por ejemplo, ‘El Camino’ es el tema que da nombre al disco; y la canción con la que abre la producción. La necesidad de narrar el camino que tomé… ‘El Camino’ es la continuación de lo que es mi primer disco ‘El Regreso’ (2014), que lo hice después de estar alejado por muchos años de la música”, explicó William Mendoza, mente creativa del proyecto.

La producción discográfica presenta una sabrosura salsera que no reduce su ritmo en ningún momento. (Foto suministrada)

El resultado de la producción es un andar de William Mendoza entre su Puerto Rico natal y el Nueva York que lo vio crecer. Logra una ecuación de ricas líricas, arreglos de primer orden y una orquesta potente con personal excelente, entre los que se destacan Iván Renta (saxofón), Adan Pérez (piano), Richie Viruet, Maneco Ruiz y Pete Nater (trompetas). Los temas ‘EL Camino’, letra de Lino Iglesias, arreglo de Edwin Sánchez; y el bolero-guajira ‘Doña Soledad’ -enriquecido por un exquisito arreglo con violines, violas y cello- abren de gala la grabación. En la parte vocal se destaca Julio Salgado, que con maña y astucia, transcurre su bravura con éxito. En ocasiones, al momento de los fraseos su voz recuerda a Pedro Brull. También colaboran en la parte vocal, Frankie Vázquez y Nayibe la Gitana.

“Luego de mostrarle el camino a la gente con el primer tema, presenté una canción dedicada a mi mamá, ‘Dona Soledad’… esa canción desde el primer pensamiento que tuve, la visualicé con cuerdas por el amor inmenso a mi madre”, señaló Mendoza que reside en Connecticut, pero nació en Caguas y se trasladó con sus padres a Nueva York desde un año de nacido.

La portada del disco presenta una ilustración explicativa del camino que va transformando a William de niño a hombre; mostrando al lado izquierdo los proyectos residenciales de Nueva York y al lado derecho, las viviendas del Viejo San Juan, explicando cómo transcurrió la vida de William entre el medio de dos culturas a consecuencias de la emigración.

Otro corte interesante es ‘Mi padre un trabajador’ que recoge las vivencias de su papá, que van desde las dificultades en su niñez, hasta lo duro que trabajó para llevar el sustento al hogar. ‘Rivington Street’, es un pegajoso número instrumental en la onda de jazz latino que tiene como fuerza el sonido del dron de metal (Steel drum) de Freddy Harris III, que junto a los instrumentos de vientos logran el swing en el poderoso del tema.

Mendoza estuvo alejado mucho tiempo de la música e hizo su regreso en 2014. (Foto suministrada)

“Rivington Street es la cuadra donde me crie en Nueva York, fue donde comenzó lo mío en la música. Cuatro muchachos tenían una banda local y me encontraron sentado encima de un zafacón y me preguntaron que si tocaba guitarra… le dije que estaba tocando cello en la escuela. Ellos fueron los primeros que me empezaron a enseñar a tocar el bajo. Entonces me interesó mucho tocar el bajo. Por allí había un centro comunitario y después de la escuela los muchachos se reunían para las actividades. Allí aprendí a tocar hasta drones de acero. Por eso incorporé los drones de acero en el tema”.

Otra de las piezas que sobresalen es ‘La Calle Rumba’, donde vocalizan Julio Salgado y Frankie Vázquez. Como dice el título es un rumbón de esquina que evoca el lugar en donde se empapó de música, que al principio fue enamoramiento por la música norteamericana y rock.

“Al llegar a este país de un año, estaba influenciado por la música que escuché desde pequeño, que era el rock y la de Estados Unidos. Mami conocía a unos muchachos que eran de Salinas, y habían llegado a trabajar. Se pasaban fajados trabajando y mami les cocinaba y ellos le pagaban. Los viernes se hacía fiestas, y la música que se ponía era de Machito, Tito Rodríguez y Cortijo y su Combo… era otro ambiente; y me estaba gustando. Me llamaba la atención la base rítmica. Me fui aclimatando al sonido del big band… del brass… me conquistó ese sonido bravo”, recordó.

El disco cierra con un potente tema de jazz latino, ‘I’ll Get Back to you Tomorrow’, que además de contar con un sonido pesado y ritmo guapachoso, tiene un significado muy especial.

“Es dedicado a un amigo que falleció de cáncer, Miguel ‘Mike’ Abreu. En 2018 lo vi lleno de vida. Era un personaje de la radio, una enciclopedia de salsa. Me dio la mala noticia de que tenía cáncer en el páncreas. Me chocó la noticia y le dije vamos a batallarlo… voy a estar contigo. Lo ayudé en todo lo que pude. Le había contado también a Eddie Montalvo –prestigioso conguero boricua, radicado en Nueva York- porque él, también lo conocía. Ambos estábamos pendiente de su salud. En sus días finales decidió despedirse de nosotros y decirnos que había perdido la batalla. Que se encontraba preparado para partir hacia el próximo nivel. Después que no hizo llorar pidió música… Luego le pregunté, ¿Si tu fueras a producir un tema de latin jazz, qué harías? Comenzamos a interactuar y yo lo iba ayudando. Le comenté, vamos a empezar con un brass fuerte… le dije eso, porque pensé que el tema debía tener mucho swing, lo visualizaba a él bailando. Haciendo las cosas que siempre hacía y nos divertía. Montalvo me dijo, estás haciendo una producción… yo le dije, sí, ¿te apuntas? Eddie rápido me contestó, claro”.

El resultado una pieza encantadora dedicada a su amigo Mike, donde Eddie Montalvo aporta al repicar las congas.

“Al tema le puse tambores batá de la vida a mitad del número; y al final le puse los batá que acompaña a los muertos para el próximo nivel… La voz que se oye al final del disco despidiéndose es la de Mike Abreu. Busqué entre sus grabaciones de radio, hasta encontrar esa despedida y la usé en el disco”, terminó diciendo Mendoza.

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