Viajó por el mundo con la salsa

Con más de cinco décadas en la música, el trombonista boricua Reynaldo Jorge habla de su aporte con el trombón.
El trombonista Reynaldo Jorge rememora su paso por la salsa. (Foto suministrada)

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El sonido de su trombón forma parte de la era dorada de la salsa. Mencionar a Reynaldo Jorge es sinónimo de Las Estrellas de Fania y la época gloriosa de las grabaciones clásicas e icónicas de la salsa. Pausado, articulado y realizando trabajo retrospectivo, el trombonista habló vía teléfono con la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

Con una carrera musical brillante de más de cinco décadas, Reynaldo Jorge viajó el mundo repartiendo su sabor. Las Estrellas de Fania, Rubén Blades, Tito Puente, Spanish Harlem Orchestra y otros conglomerados musicales, fueron plataformas extraordinarias para llevar el sonido peculiar de su trombón a gran parte del mundo. Rusia, Japón, Indonesia, Egipto, Nueva Zelanda, Marruecos, África, China, el Líbano, Europa, son solo algunos lugares donde su trombón dejó huellas.

Conjunto de titanes de Son del Solar intergrado por Eddie Montalvo, Ralph Irizarry, Oscar Hernández, Arturo Ortiz, Reynaldo Jorge y Robert Ameen, junto al canatnte Rubén Blades. (Foto suministrada)

“Soy un privilegiado por hacer lo que me gusta desde los 13 años. El amor por la música comenzó detrás de mi casa en Miramar, donde habitaba un grupo musical de Saint Thomas que tocaban ‘steel drum’s en los hoteles. Veía como fabricaban sus propios ‘steel drums’, cómo lo afinaban y terminaron regalándome uno”, recordó el músico natural de Santurce.

La pasión por la música continuó su paso cuando fue a estudiar a la Escuela Rafael Cordero en la Parada 15, al sexto grado, y le entregaron una flauta.

“La maestra se daba cuenta que le sacaba una buena melodía a la flautita y me recomendó para ir a la Escuela Lucchetti, especializada en música y arte. Cuando fui a la Lucchetti, el maestro me dijo que se habían acabado los saxofones, pero me entregó un trombón”, detalló.

Los días del aspirante a músico transcurrían viviendo la experiencia del radio-teatro WKAQ, en la Parada 11, que contaba con un bloque musical de primer orden. Rafael Cortijo y su Combo, Felipe Rodríguez con Davilita; y el Trio Vegabajeño eran el manjar semanal. Además, los sábados se presentaba El Show Libby’s con la orquesta de Pepito Torres, cantando Emma Roger; los domingos el Show de Rafael Quiñones Vidal, donde conoció a José Miguel Class. Se mantenía conectado los siete días en WKAQ.

Al tiempo, se trasladó a la Escuela Libre de Música en Hato Rey, donde era llamado por sus compañeros ‘astro boy’, por su movilidad rápida de piso en piso dentro de la instalación musical educativa.

“En la Libre de Música comencé a tocar con una orquesta de estudiantes… ya había participado en una banda pentecostal de mi profesor; y llegaron buenas experiencias y momentos junto al Conjunto Los Latinos y Chacón y sus Batirítmicos, con quien realicé mi primera grabación”, dijo Reynaldo Jorge, que recordó su participación con la orquesta de Rafael Elvira; y sus días de espectáculos en hoteles.

Otras experiencias inolvidables surcaron por su mente, tiempos gratos junto al pianista René Hernández; y La Orquesta Panamericana de Lito Peña; con quien hacía también ‘jingles’ para comerciales.

En 1970 formó parte de  la producción “Algo nuevo” de Bobby Valentín. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Una gran oportunidad llegó al formar parte de la Orquesta del bajista, arreglista y compositor Bobby Valentín. Con Bobby, grabó los discos, ‘Se la comió’ (1969) y ‘Algo nuevo’ (1970); producción que contiene los éxito ‘Huracán’, ‘Por el ojo’ y ‘Ven rumbero’, interpretados por Frankie Hernández.

Los sueños de aquél joven músico que dio sus primeros pasos a los 13 años y se inició de manera profesional a los 15, comenzaban a crecer. Luego, llegó la oportunidad de tocar con Rafael Cortijo y su Bonche.

“Estando en un baile llegó Ismael Rivera y me dijo: ‘cuando te vayas para Nueva York tienes trabajo’. Y eso fue lo próximo que hice. Cuando me trasladé a Nueva York, empecé a tocar con Ismael Rivera y Kako que tenían un disco pegado, ‘Lo último en la avenida’ con el tema ‘Mi negrita me espera’. Le abrimos a las Estrellas de Fania en el famoso Cheetah, y estando en el ensayo, Jerry Masucci me preguntó que si quería unirme a las Estrellas Fania… en los trombones estaban Barry Rogers y Willie Colón; y hacía falta otro trombón. Tanto Masucci, como Bobby Valentín conocían mi trabajo. Rápidamente, le contesté afirmativamente y esa noche toqué con Ismael y Kako; y las Estrellas de Fania. De eso hace 50 años”, afirmó con orgullo.

El músico cangrejero vivió grandes experiencia que enriquecieron sus dotes musicales. Al estudiar en la Universidad de Puerto Rico, formó parte de la banda que dirigía Rafael Alers. Disfrutó de las clases magistrales impartidas por el maestro Pablo Casals en el Conservatorio de Música; cantó en el coro del Conservatorio; estudió ballet, en fin, participó de un ambiente cultural muy amplio, heterogéneo y fructífero.

Tommy Olivencia, Frank Ferrer y Puerto Rico 2010; Larry Harlow, Los Kimbos; siete años con Héctor Lavoe y todos esos años viajando y grabando en los disco de la Fania All Stars, ocupaban su cargada agenda.

El también profesor durante muchos años en Estados Unidos y Puerto Rico participó de grabaciones y conciertos históricos como ‘Hommy’ y ‘Live in Quad’, proyectos de Larry Harlow. La formidable grabación ‘Beethoven’s V’ de Markolino Dimond y Frankie Dante; ‘Maestra Vida’ de Willie Colón y Rubén Blades; y otras producciones memorables de Blades.

‘Our Latin Thing’, Conjunto Libre, Grupo Folklórico Experimental Nuevayorquino, Tito Puente; y la obra musical escrita por Paul Simon, ‘The Capeman’, dirigida musicalmente por el pianista Oscar Hernández, son aportaciones valiosas para la historia.

Por otra lado, conversamos sobre la icónica y emblemática grabación de Willie Colón y Héctor Lavoe grabada en 1971, ‘Asalto Navideño’. Esta joya de la música Navideña, cumple 50 años y todas las Navidades los temas de éste disco, se escuchan y son solicitadas como si fueran canciones nuevas.

“Este es un disco histórico que se sigue vendiendo a pesar del tiempo. Willie y Héctor eran representativos de lo que era ser jíbaro. No eran pretenciosos… personas bien humildes que querían hacer buena música y lo lograron. En cuanto a Yomo Toro que le da el sazón boricua al disco, era un músico bien virtuoso… un disco que con solo dos trombones, cuatro y el sabor de Héctor, puso a gozar a la gente para siempre”, comentó Jorge, que años más reciente lo hemos escuchado con la Spanish Harlem Orchestra de Oscar Hernández; la producción de Pedro Bermúdez ‘Arrollando’; trabajos del trompetista Humberto Ramírez; y el magnífico disco de Danny Rivera, ‘Mil años de Plena’, un tributo a César Concepción.

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