Embajadora de la Bomba

Maestra, compositora, documentalista, bailadora, modista, productora y cantaora, Tata Cepeda le imparte continuidad al legado que recibió de sus ancestros.
Mañana sábado 11 de septiembre el Bombazo de Tata Cepeda llegará a la Plaza de Armas, de 7:30 a 9:00 p.m. en el marco de la celebración de los 500 años de la fundación del Viejo San Juan. (Foto suministrada)

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Margarita ‘Tata’ Cepeda es la definición femenina más elocuente y abarcadora de la bomba.

La sorprendimos con dicha premisa y la experimentada folclorista reaccionó con su peculiar humildad: “Anda pa’l cara… Me has tomado desprevenida y agradezco las palabras y me llena de amor porque todo lo que hago es desde el amor. Porque en el amor conocí la cultura en mi hogar, todo lo que hago es con mucho amor y respeto. Me siento bendecida y me siento una mujer millonaria”.

Tata acaba de regresar de Orlando, Florida, donde su hija Bárbara Liz Ortiz ha establecido una escuela de bomba. (Plena Brava 2014 )

Maestra, compositora, documentalista, bailadora, modista, productora y cantaora, esta emprendedora y creativa mujer le imparte continuidad al legado de los troncos de la estirpe Cepeda, los inolvidables don Rafael y su esposa Caridad Brenes, aunque son sus abuelos, Tata los considera sus padres de crianza porque la cuidaron y educaron desde pequeñita.

Y Tata lo hace con altos honores, siempre con una curiosidad insaciable por la investigación de su herencia africana y por redescubrirse en las huellas de los ancestros, dispersas en las ruinas de ingenios azucareros y senderos donde se perciben ecos de toques y cantos al compás de sangre y carimbó.

“Papi [Don Rafael Cepeda Atiles] siempre decía que hay que enaltecer nuestra cultura sin perder la esencia. Y en esa línea fui cambiando un poco el vestuario”, explica la incansable obrera del folclor y mantenedora de la página Faldas de Bomba Tata Cepeda.

La pandemia no ha neutralizado a Tata, quien acaba de regresar de Orlando, Florida, donde su hija Bárbara Liz Ortiz ha establecido una escuela de bomba.

“Hace tres años se da a la tarea de dedicarse a esto también y crear una escuela porque allá no había nada concreto e incorpora esta escuela con mi nombre para hacerme honor en vida”.

Mientras, acá la propia academia de Tata Cepeda se desarrolla y fortalece a partir de 2010, tras conocer a finales de 2009 a Javier Santiago, director ejecutivo de la Fundación Nacional para la Cultura Popular. De 2010 a 2013 se ofrecen los Bombazos de Tata en el patio interior de la Fundación y por demanda popular luego pasan a la Plaza de Armas del Viejo San Juan, ampliando la comunidad bombera de la Nación.

“La pandemia nos abrió las puertas a otras cosas. No solo he sido productora, sino que he estado entrevistando a personalidades de la cultura a través de Zoom y Facebook, como a Raúl Ayala, Estella Ortiz, Raúl de la Paz, La Resistencia y artesanos y artesanas, además de entrevistas a María y Caymi después del fallecimiento de Héctor ‘Atabal’ Rodríguez”.

Sus abuelos, don Rafael Cepeda y doña Caridad Brenes sembraron en Tata el amor por su cultura desde temprano en su niñez. (Foto suministrada)

De la experiencia con los Bombazos en la Fundación Tata atesora en su anecdotario la experiencia de la Promesa de Reyes. “Ha sido bien gratificante no solo para esta servidora sino también para Javier Santiago, que nos permitió hacer esta actividad ahí y desde el comienzo la acogida fue espectacular, que me llenó de energía para continuar haciéndolo. Han sido años bien bonitos al lado de Javier, que estuvo positivo a los proyectos que le traía. Él ha sido una persona muy importante en todos estos años desde que lo conozco y tengo la dicha de llamarle amigo. Es un trabajador incansable de la cultura, muy humilde”.

Además, recurso valioso en los foros sobre la denuncia del racismo y la educación sobre la herencia africana en Puerto Rico, Tata recorre los ayuntamientos de la Nación con su grupo Gracimá presentando Bombazos, que exponen la riqueza afroboricua a las nuevas generaciones.

“Estamos en la Plaza de la Barandilla. El tercer domingo de cada mes desde, a partir de octubre, sábado de 6 a 8 p.m”, revela Tata, que también desarrolla por Zoom, tipo conversatorio, lectura de libros de historia de Puerto Rico, como “El País de los Cuatro Pisos”, “Negro, Negra”, “La Esclavitud Urbana en San Juan” y “Esclavos Rebeldes”.

Mañana sábado 11 de septiembre el Bombazo de Tata Cepeda llegará a la Plaza de Armas, de 7:30 a 9:00 p.m. en el marco de la celebración de los 500 años de la fundación del Viejo San Juan. Le acompañarán, entre los músicos, su hijo Joshua Rafael, su sobrino Mario Cepeda, el profesor Emanuel Martínez y las bailarinas de bomba Frances Quijano, su hija Margarita Caridad, Natalie Salas, Anamaris Rivera, Janelle Julián, Keisha Jiménez y Sharaí Charney.

La pandemia llevó a la folklorista a incursionar. (Foto suministrada)

“Casi todas estas personas se han acercado y comenzaron como estudiantes y aun lo son. Me llena de satisfacción porque hay muchas cosas que sigo la línea de papi. Él nos contaba que hubo un lapso de tiempo en que a la bomba no se permitía integrar a los jóvenes porque se pensaba que se podían tergiversar cosas que eran celosamente cuidadas por los mayores. A él como persona joven se le dio la oportunidad de entrar a ese grupo de bomberos y él hizo lo propio ofreciendo oportunidad a otros”, abunda Tata.

Conforme a su experiencia, Tata Cepeda celebra que cada vez son más las mujeres que incursionan en la bomba como bailaoras, tocadoras y cantaoras. “Me siento sumamente bendecida de poder ver mujeres tocando, bailando y cantando porque hubo un lapso de tiempo en la bomba en que a la mujer no se le permitía tocar o bailar. Ver que eso crece a pasos agigantados y que la mujer ha reclamado su espacio y tiene una posición sólida en la bomba es maravilloso para mí. Cuando creé el patrón de bomba en la falda mucho más ancha también fue con ese propósito: darle más visibilidad a la mujer en el baile de bomba. Eso gracias a la visión de mi abuela doña Caridad, que también abrió camino a la mujer”.

Tata Cepeda define el significado de la bomba en su vida como su soplo de existencia. “Es un bálsamo; me ha cambiado la vida. Tengo que agradecer a la bomba y a mi familia haber crecido viendo, escuchando, saboreando y enalteciendo a los ancestros a través de la bomba. Los tambores y los toques de bomba son mágicos. Sigo aprendiendo porque seré una estudiante eterna de nuestra bomba”.

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