Aquella gesta del Teatro Coop Arte

El actor Pedro Juan Texidor recuerda su debut profesional hace 50 años en el desaparecido escenario de Vlla Palmeras.
Los quijotes inolvidables de una batalla histórica en el arte escenico puertorriqueño: Félix Monclova (izquierda), Luis Molina, Aníbal Otero (cigarrillo en mano) y Myrna Vázquez . (archivo Fundaci’on Nacional para la Cultura Popular)

Serie Retro 1971 (sexto artículo)

Por Edgar Torres y Javier Santiagp
Fundación Nacional para la Cultura Popular

El escenario de esta historia estaba ubicado en un local en plena avenida Boriquen #2015 del sector Barrio Obrero en San Juan. Allí, en la transición entre  las décadas de 1960 y 1970, un grupo de obreros del arte – encabezado por Myrna Vázquez, Félix Monclova y Aníbal Otero – intentó transformar un espacio cerrado en un taller histriónico diferente y vibrante, con actividad continua para la comunidad.

Fue allí donde en una tarde llegaría uno de los jóvenes talentos que se beneficiarían de la iniciativa. Su nombre era Pedro Juan Texidor quien apenas cumplía los 18 años. Y es él quien hoy, tras el paso de cinco décadas, recuerda con emoción lo que fue su debut en las tablas en el Teatro CoopArte en 1971.

El actor Pedro Juan Texidor recuerda su debut teatral en la producción “Un sombrero llno de lluvia” presentada en el Teatro Coop Arte en 1971. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Un sombrero lleno de lluvia’ fue mi primera obra profesional… Yo estaba empezando en la actuación y había sido becado en la academia de CoopArte”, estableció de inmediato.

El debut teatral de Pedro Juan Texidor no pudo tener mejor plataforma de lanzamiento. Allí, en aquel espacio, en medio de un Barrio Obrero activo y en movimiento continuo – muchísimo más que hoy -, la puesta en escena de “Un sombrero lleno de lluvia” afirmaba el compromiso con la excelencia de una propuesta quijotesca.

Para muestra, los nombres de los talentos incluidos en el elenco son más que ilustrativos: Samuel Molina, Myrna Vázquez, Vicente Vázquez, Horacio Olivo, José Reymundí, Félix Monclova, Lydia de Molina, Francisco Prado y Orvil Miller. La escenografía era de Aníbal Otero y la dirección recayó en el también actor Samuel Molina.

“La obra – de Michael Gazzo- tenía varios temas, entre ellos la vida de esta familia puertorriqueña en Nueva York que enfrentaba distintos problemas, como era el de la droga. Tiempo después de su estreno, la pieza se volvió a reponer y yo intervine, bajo la dirección de Samuel Molina”, rememoró el experimentado artista.

El recordado “Tasto” de la comedia televisiva “Entrando por la cocina” destacó la gesta que desde aquel escenario en Barrio Obrero encabezaron los padres de los hoy reconocidos actores Eugenio y René Monclova, así como el del benjamín de los Monclova-Vázquez, el escritor y periodista Héçtor Iván.

“Esa fue una iniciativa que se hizo para poder darle trabajo y hacer obras utilizando las cooperativas como medio de financiamiento. Las cooperativas apoyaban comprando boletos y auspiciando. La de ellos se llamaba la Cooperativa de Artes Teatrales CoopArte. El teatro hacía actividades para poder mantenerse. Hasta montaron una academia de teatro”, explicó sobre el esfuerzo titánico que hicieron el matrimonio de actores y el escenógrafo por crear un taller histriónico diferente.

Partiicipantes del Festival de Teatro Latinoamericano  frente a la fachada de Coop Arte donde se anunciaba la presentación del grupo Rajatabla de Venezuela (Foto portal Antonio Miranda / Brasil)

Mencionó que la producción “Un sombrero lleno de lluvia” se llevó de gira por distintos pueblos. Sin embargo, en su caso, participó además en otras dos puestas en escena. Al momento solo recuerda que formó parte también del montaje en la Plaza de Armas frente a la Alcaldía de San Juan. Si su memoria no lo traiciona, entienda que transcurrieron varios meses para las funciones alrededor de la Isla.

En aquellos años de la década de 1970 se llevaban a cabo varios festivales de teatro -y según Texidor, “estaba empezando una efervescencia”, principalmente en los recintos culturales de mayor renombre como el Teatro Tapia, la Universidad de Puerto Rico y La Perla en Ponce. Añadió que “el Teatro CoopArte estaba un poco más limitado, quizás por la localización. Era un teatro viejo, como el Apolo, que es el Sylvia Rexach; como el Riviera que estaba en la calle Loíza donde Carlos Ferrari hizo la reposición de ‘Puerto Rico Fuá’ y otros más”.

Aún con sus limitaciones, el Teatro CoopArte tuvo una cartelera sumamente activa. Celebró un Festival de Teatro Latinoamericano el cual contó con decenas de producciones procedentes de países como Argentina, Colombia, Venezuela, Chile, República Dominicana, Estados Unidos y México. De la delegación procedente de este último, fue que se dio el asomo en Borinquen de la hoy primera actriz mexicana Angélica Aragón. CoopArte fue también escenario para la exitosa presentación de Félix Monclova, en su genial actuación en “El diario de un loco” de Nicolai Gogrol. Myrna Vázquez y Paco Prado protagonizaron igualmente la comedia “El búho y la gatita”. Esto sin olvidar la presentación póstuma de “El efecto de los rayos gamma en Eddie López”, escenificada el 14 de diciembre de 1971.

Luego de un incendio que destruyó la planta física del local, los estudiantes que estaban en la Academia de CoopArte se quedaron “realengos”. Y tras ello, el joven Pedro Juan contactó a Idalia Pérez Garay y Fernando Aguilú. “Empecé a acercarme a miembros de la compañía Teatro del Sesenta para ayudar. Básicamente entré allí como un técnico”, precisó, al recordar los inicios de una etapa sumamente activa en el colectivo que ya plantaba bandera desde el Teatro Sylvia Rexach localizado en Puerta de Tierra.

Panorama actoral tras el paso de medio siglo –

Al remontarse en el paso inevitable del tiempo, Texidor contrasta aquellos años de lucha histriónica frente al momento que hoy le toca vivir al actor contemporáneo. Ciertamente si bien em 1971 se libraba una ardua lucha por fomentar tradición teatral, jamás aquella generación soñó enfrentar los retos que sus colegas en las tablas enfrentan hoy como ha sido el azote del coronavirus.

Pedro Juan entiende que el teatro se ha afectado en medio de la pandemia del Covid-19, porque “se pierde la continuidad”. Puntualizó que “aunque (hubo) los intentos de hacer teatro virtual o pequeñas muestras de teatro, no tenía la fuerza como antes de ésta”.

Al abrirse las salas teatrales con el aval de la orden ejecutiva del gobernador Pedro Pierluisi, el histrión fue enfático en que se deben tomar “todas las precauciones. Estamos bregando con una pandemia que cada día se pone peor. Las cepas son más fuertes… La muerte de Efrén Arroyo en solo dos semanas (de haberse contagiado). Yo tuve un pana que duró también dos semanas”.

Comentó que “yo posteo (en Facebook) todo lo que tiene que ver con el Covid-19. Soy presidente de la asociación donde vivo y posteo lo que pasa sobre las muertes y contagiados para que cobren conciencia… No creo en ninguna de las patrañas que están diciendo”.

El actor lamentó la partida de Efrén Arroyo, quien incursionó en la actuación y con quien compartió en Teatro del Sesenta en la obra “La persecución y asesinato de Marat-Sade”, dirigida por Carlos Ferrari en 1974 como parte del XI Festival de Teatro Internacional.

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