Post data a Lito Peña en su centenario

En ocasión de celebrar hoy su centenario, el Maestro habla de sus vivencias en la música en esta entrevista para la historia realizada en 2001.
Un día como hoy – 17 de julio – nació el maestro Lito Peña. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El domingo 4 de marzo de 2001, a pocos meses de la celebración del octogésimo aniversario de su natalicio, tuvimos el privilegio de publicar en un rotativo de circulación mayor una de las entrevistas más complacientes y reveladoras de nuestra trayectoria periodística: al ilustrísimo Maestro del Pentagrama Ángel Rafael “Lito” Peña, cuyo centenario Puerto Rico y la Música Popular conmemoran hoy, 17 de julio de 2021.

Lito Peña, rama y posterior tronco de una egregia estirpe artística que, desde Humacao, honró y honra la música, será recordado como uno de los baluartes musicales indiscutidos del Siglo XX.

Un año antes de su partida Don Lito compartió detalles de su exitosa trayectoria en esta entrevista a fondo. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Su legado como compositor, arreglista, director y orquestador trasciende generaciones y desde antes de su deceso, el 18 de junio de 2002, su hijo Ángel “Cucco” Peña impartió continuidad a su inconmensurable contribución a la cultura.

Su gesta al frente de La Panamericana, donde acompañó a cantantes como Ismael Rivera, Chico Rivera, Ruth Fernández, Gilberto Monroig, Yayo El Indio y otros, lo inmortaliza, como también su incansable cruzada al frente de la Banda Estatal de Puerto Rico y su respeto por el folclor boricua y la danza puertorriqueña.

No podemos pasar por alto la efeméride de su centenario y un tributo oportuno es la reproducción de la entrevista de 2001, realizada un año antes de su deceso.

¡Gracias Maestro Lito Peña!

Tributo a Lito en su Centenario –

Su vida ha discurrido entre corcheas y fusas. Fue criado a fuerza de melodía, ritmo y armonía. Y, desde hace cuatro décadas, es el tronco de los Peña, familia humacaeña que, en su quinta generación, lleva dos siglos consagrando su existencia a la Canción.

Su padre, el fenecido don Juan Peña Reyes, fue su mejor maestro. Desde pequeño, Ángel Rafael “Lito” Peña asistía junto a sus hermanos Miguel y Germán a los ensayos y presentaciones de las bandas de Guayama y Humacao, que dirigía su progenitor.

El legado musical de su padre y la experiencia adquirida durante sus incursiones con la Banda del Ejército de Estados Unidos y las orquestas de Armando Castro, Rafael González Peña, y Cesar Concepción le capacitaron para fundar La Panamericana, orquesta puertorriqueña que en el Palladium alternó con honores junto a las agrupaciones de Machito, Tito Rodríguez y Tito Puente.

Su herencia consiste de una serie de históricas grabaciones junto a Ismael Rivera, Yayo El Indio, Chico Rivera, Ruth Fernández, Gilberto Monroig, Felipe Rodríguez y otros legendarios cantantes.

Hoy, el Maestro Lito Peña se encamina a cerrar con broche de oro su brillante carrera musical con el lanzamiento de un disco y un viaje a España junto a la Banda de Puerto Rico, orquesta que dirige desde 1985.

El maestro Peña rememoró sus años de infancia. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

– ¿Cómo fue tu niñez?

Desde que nací estuve en un ambiente de música. Empecé a estudiar música desde los ocho años. Eso era obligado en mi casa. Y ya a los nueve años estaba tocando en una de las bandas que dirigía mi padre. Así que llevo más de 60 años en la música.

– ¿Cómo surgió la oportunidad de tocar y dirigir una banda durante tu etapa como soldado del Ejército de Estados Unidos?

Estuvimos en Trinidad y junto conmigo entraron Pepito Torres, mi hermano y un grupo grande de músicos e inmediatamente organizamos una orquesta. Aún durante el entrenamiento ya estábamos ensayando con la orquesta.

– ¿Cómo conociste a César Concepción?

En 1948 vino de Nueva York para acá a hacerse cargo de la orquesta que iba a amenizar los bailes en el hotel New Yorker, hoy día el Laguna Winds del Condado Plaza. Cuando vino, trajo algunos músicos. Y el primer saxofonista alto que trajo tuvo que regresar a Estados Unidos. Yo tocaba saxofón tenor con la orquesta de Rafael González Peña y me ofreció el puesto de primer saxofón y fui a parar allá a tocar saxofón alto.

– ¿Quién fue tu mentor en el estudio de arreglos y orquestaciones?

No tuve ninguno. La música no es un conocimiento concreto. El arreglista aprende cosas técnicas que lo ayudan a hacer su trabajo de la mejor manera posible. Pero es una capacidad nata, de nacimiento. La técnica es como un banco de información, al cual le podernos echar mano para orientar los mensajes de la intuición.

 

Carátula de la primera producción grabada por la Orquesta Panamericana para el sello Ansonia. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

– ¿Qué te motivó a organizar La Panamericana en 1954?

Mis experiencias con Rafael González Peña, en la orquesta del Ejército y con César, me prepararon para empezar algo diferente.

– ¿Fue La Panamericana la respuesta de Puerto Rico a los talleres de Machito, Tito Rodríguez y Tito Puente en Nueva York?

Coincidimos. Nueva York tenía esas orquestas. Nosotros acá teníamos nuestra propia orientación, pero en términos de sonido nos acercamos bastante a su calidad.

– ¿Cómo te conectaste con Héctor Urdaneta, compositor del clásico ”Simplemente una ilusión” y pianista estelar de La Panamericana?

Lo conocí antes de que empezara con nosotros. El primer pianista que tuvimos fue Luisito Benjamín. Él tuvo que irse y tuvimos varios pianistas hasta que apareció Urdaneta. En él había un talento especial para la composición. Un músico con poco entrenamiento formal, pero con talento natural. La Panamericana fue el grupo que mejor podía presentar sus composiciones. Siempre he dicho que, aparte de todos los excelentes músicos que tuvimos, el rostro de La Panamericana se parece más a Urdaneta que a ninguno otro de los que había allí. Lo reconozco ahora como se lo reconocí en vida.

– ¿Recuerdas cómo Ismael Rivera llegó a la orquesta?

Al comenzar la orquesta estaba con nosotros Manolín Mena, que tocaba la percusión y cantaba boleros. Hacía falta un cantante para los otros géneros. Quíen lo conocía de cerca era Manolín. lsmael cantaba en un grupo que tenía Myrta Silva en WIAC y, a través de Manolín, lo llamamos.

– Al considerar el éxito de Ismael con la plena ”El Charlatán”, ¿qué hizo La Panamericana por retenerlo en sus filas?

Intentamos retenerlo, pero en ese momento Cortijo comenzaba a despuntar. Ellos se conocían y el tipo de grupo que le venía como anillo al dedo a Ismael era el de Cortijo. En unos aspectos, a Ismael le convenía estar con Cortijo en otros aspectos, no.

En la década de 1960 la Orquesta Panamericana grabó para el sello MarVela. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

– Muchos piensan que Eladio Peguero ”Yayo El Indio” fue la mejor voz que desfiló por La Panamericana. ¿Compartes esa opinión?

No podría afirmar eso. Yayo fue uno de los grandes cantantes de La Panamericana. Un cantante natural, una voz hermosa, poderosa. Un virtuoso que lamentablemente no tuvo la suerte de grabar “Simplemente una ilusión”. Él la cantaba, pero en el momento en que se tuvo que ir a México, la grabó Chico Rivera.

– ¿Lamentas no haberte desprendido de la Panamericana tras la huelga de los músicos puertorriqueños en 1979?

Cada época representa un panorama distinto. El recuerdo sigue siendo grato, tras dirigir los destinos de esa orquesta. Hemos tenido la oportunidad de reunir la orquesta para eventos especiales y lo disfrutamos mucho. En aquel momento el paso correcto era ese. La unión de músicos vino a menos desde que Abraham Peña la abandonó. La música para mí no tenía nada que ver con cruzar líneas de piquete o mostrar resistencia. Tomé la decisión de no continuar y entregárselo todo, la batuta, los arreglos y el nombre de la orquesta a Carlos Martínez “Coamito”. Muchos pensaron que estaba loco, pero me sentí mejor.

– ¿Qué retos representó para ti dirigir nuevamente una orquesta, cuando en 1985 el Instituto de Cultura Puertorriqueña delegó en tu persona la responsabilidad de dirigir la Banda Estatal?

La Banda es una cosa bastante cercana a mi experiencia. Como ya había hecho estudios en el Conservatorio y había dirigido, pensaron que era la persona apropiada para dirigir la banda.

– Se comenta que el proyectado viaje a España programado para mediados de este mes (marzo 2001) podría verse frustrado por la falta de auspicio y patrocinio. ¿Qué harás para hacer realidad el viaje y representar al país en la Madre Patria?

Todavía está en veremos porque tenemos que financiar los pasajes de 75 personas. Ha sido muy difícil. Entidades como Turismo y el Departamento de Estado son las que tienen los recursos para respaldar eso, pero estamos al principio de un cambio de administración y ha sido difícil. Hemos tenido poco tiempo para bregar con el aspecto financiero. A nosotros nos atienden cuando lleguemos allá. Pero hay que financiar el viaje. Por eso estamos haciendo el sorteo de una guagua y haciendo lo imposible para viajar porque nosotros no vamos a ofrecer un concierto de banda. Vamos a llevar al grupo de baile Areyto y vamos a hacer demostraciones de nuestros distintos géneros musicales. Vamos con un maestro de ceremonias para representar al País con un espectáculo completo. Ahora hay una esperanza de que se resuelva. Hay muchas promesas por algunos lados, pero aun no se ha concretado.

 

La Banda Estatal de Puerto Rico fue editado en disco compacto por el Instituto de Cultura Puertorriqueña. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

– Pronto lanzarás el disco “Banda de Puerto Rico interpreta música popular”. ¿Qué grabaron en este histórico álbum?

Sale dentro de tres semanas. Es un disco de música popular. Incluimos el Himno de Puerto Rico interpretado por el tenor César Hernández y una versión por el Coro de Carmen Acevedo. Tenemos versiones de “Bello amanecer” de Tito Henríquez y “María Cervantes” de Noro Morales.

– ¿Has pensado a quién pasarás la batuta de la Banda de Puerto Rico?

Esa es una decisión que le corresponde al Instituto de Cultura. Yo me he caracterizado por abrirle camino a la gente. Y tengo un subdirector que es un buen candidato, el señor Jorge Figueroa.

– Meses atrás estuviste gravemente enfermo. ¿Cómo te sientes de salud?

Mi problema estuvo relacionado con la oncología. Me estoy recuperando bastante bien. Ya estoy a cuatro o cinco libras de mi peso normal. Fui operado. Todo lo que tenía que salir mal, salió mal. Me vi bastante mal. Estuve cuatro meses en el hospital. Pero fui muy bien atendido por mi hija Thelma, que es doctora, y aquí estoy todavía dando candela.

– Cucco, tu otro hijo, ha seguido tus pasos en la música. Hoy por hoy, es uno de los más respetados productores de la música popular. ¿No te parece que en la eternidad don Juan Peña Reyes debe sentirse muy satisfecho?

No hay duda. Yo me siento muy orgulloso también. El mundo lo conoce. Tiene una gran capacidad de trabajo y una creatividad innata que no se aprende en la escuela.

– Tu nieto Ángel Joel es un joven talentoso que representa la quinta generación de los Peña. ¿Lamentas que no haya recibido las oportunidades que merece?

Tiene mucho talento. Ahora le ha dado con la fotografía. Pero tiene talento para escribir v canta. Hay muchos cantantes buenísimos que se han quedado en el camino. En el caso del hijo de Cucco, yo creo que merecería tener éxito. Que lo tenga o no, está por verse. Ahora está a punto de salir una grabación suya como cantautor. Cucco me dijo que el producto es sumamente interesante.

Ángel Joel canta con la Orquesta del ICP dirigida por el maestro Lito Peña. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

– ¿Qué opinión te merece la música popular puertorriqueña contemporánea?

Hemos sido sumamente acogedores para todo lo que viene de afuera y en cierta manera nos olvidamos de nosotros mismos. Ha habido un movimiento reciente hacia lo de aquí. Curiosamente, en el pasado las orquestas de más éxito económico se caracterizaron por tocar lo de aquí. Hablamos de Cortijo y su Combo, con la bomba y la plena, y de César Concepción. En este último tiempo, Plena Libre y Plenéalo han tenido un poco de éxito local. Pero los que están ganando más dinero son los que interpretan cosas de otros lugares, como el merengue, una cosa que se ha impuesto aquí de una forma brutal.

– ¿Cómo te sientes al observar que corrientes foráneas, como el reggae de Jamaica y el vallenato de Colombia, entren aquí con tanta facilidad?

Entran muy bien y, sin embargo, promover la plena y la bomba resulta tan trabajoso. En especial la bomba, que es un ritmo tan sabroso, que no tiene que envidiarle nada a otro ritmos en términos de sabor. Son tan ricos, pero no se les ha prestado la atención que merecen. Nuestros compositores y orquestas no les han prestado su talento a estos géneros. Se los han prestado al merengue y a la salsa que es cubana.

– ¿Qué necesita nuestra música?

Un milagro. Un milagro en el sentido de identidad. Si hablamos de respaldar lo nuestro, ese milagro no creo que esté tan lejos, pero debe ocurrir y pronto.

– Después de la música, ¿quién ha sido el más grande amor de Lito Peña?

Yo he tenido un acercamiento personal, que está bastante conectado con la música, y es la literatura. Me encanta escribir poesías y si hubiera tomado esa dirección, también me hubiera sentido muy bien. No pretendo ser un poeta o un escritor, pero mi otro interés es la literatura.

– ¿Cuán determinante ha sido Doña Thelma Berdiel en tu exitosa carrera musical?

Vengo de una familia grande. Éramos nueve hermanos. Mi padre, una persona estricta, pero bondadosa, nos convirtió en hombres de bien. Y cuando uno viene de ese tronco es difícil que se tome otra dirección. El hecho de haberme casado con una mujer especial (Doña Thelma Berdiel) ha determinado mi éxito. Ella tiene un peso grandísimo en todo lo que he hecho. Llevamos 54 años y siempre le he dicho que sin ella nada de esto hubiese sido posible.

 

(Agradecemos a Myrta Fourquet por la conversión de la publicación original al formato digital.)

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