Exaltación perpetua

El Salón de la Fama de la Música, presidido por José Nieves, salvaguarda el legado de los grandes maestros de la música y mantiene vivo su legado.
José Nieves, fundador y presidente del Salón de la Fama de la Música. (Foto Vicente Toledo Rohena para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

José Nieves, un boricua nacido en Nueva York y criado fervientemente con la llama de la puertorriqueñidad, siempre pensó que era mandatorio habitar un espacio para perpetuar la historia de la música y sus logros. El sueño de establecer ese espacio de reconocimiento lo logró al convertirse en el artífice del Salón de la Fama de la Música, una organización sin fines de lucro que tiene la inquietud de darle permanencia a la aportación de músicos, compositores; y a quienes de alguna manera han tenido éxito en el quehacer musical.

“Vine a Puerto Rico para terminar la escuela superior e ir a la universidad. Estando en la escuela en Nueva York, tomé clases de música. De cierta manera, allí se encendió un poco la llama de interés por la música. En casa se escuchaba mucha música. Mi papá tenía discos 78 de Los Condes, Daniel Santos, entre otros. Discos que todavía conservo”, detalló con una sonrisa José Nieves, presidente de El Salón de la Fama de la Música.

En días pasados, Nieves presentó una exhibición de fotos en la Biblioteca Carnegie donadas por Yolanda Reneé, ‘dona Tita’ del icónico y desaparecido restaurante argentino, Deli en la avenida Roosevelt. (Foto Vicente Toledo Rohena para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Nieves narró, que más adelante tuvo la oportunidad de tocar violín por par de años y deseaba ser ‘rockero’. Lo curioso de ese tiempo, fue que en vez de evolucionar del violín a la guitarra, lo hizo hacía la batería.

“Mami mi compró una batería y toqué con algunos grupos. Nos fuimos para Puerto Rico, tenía 17 años. Aquí en la Isla, seguí tocando batería en varios grupos. Entré a la Universidad. Me enamoré y los intereses cambiaron. Dejé de tocar. Llegaron otras obligaciones y compromisos, y transcurrió el tiempo fuera de la escena musical”, recordó.

Al pasar los años, dos amistades que llegaron a su vida de manera orgánica, se convertirían en la chispa que lo hizo pensar y luego desarrollar la inquietud por crear el Salón de la Fama de la Música.

En 2002 se escenificó un concierto en el hotel Caribe Hilton en Puerto Rico, donde participó el grupo tributo a los Beatles, ‘American English’. Para esa presentación también dijo presente Denny Laine, integrante de The Moody Blues y Joey Molland, que tocó con los Badfinger, grupo de rock británico original de Gales y de los más importantes del llamado ‘power rock’. Recordados por éxitos como ‘Baby Blue’, ‘Day After Day’, ‘No Matter What’, y otros.

“Me había hecho fanático de Badfinger como muchas personas, pensando que eran Los Beatles grabando bajo otro nombre. Grababan con Apple Records, mismo sello que Los Beatles. Tenían un sonido bastante similar. En ese tiempo, hice un amigo por Internet que residía en Minnesota, donde vivía Joey Molland, que era uno de los dos únicos sobrevivientes de Badfinger. Este amigo fue quien me informó que Molland venía para Puerto Rico a participar de un concierto en el Caribe Hilton. Me dijo, que era la primera vez que el músico venía a Puerto Rico y me pidió, si lo podía ayudar durante su estadía”.

Molland llegó a Puerto Rico, dio su concierto y Nieves lo ayudó durante su estadía y le sirvió de enlace. Compartieron cuatro días y además de llevarlo a su casa, le mostró las maravillas del bosque nacional el Yunque, Viejo San Juan y otros lugares de Puerto Rico.

“Me contó muchas historias… y una de las cosas que le pregunté fue sobre el Premio Grammy que Badfinger recibió tras formar parte del Concierto de Bangladesh auspiciado por George Harrison, legendario músico de Los Beatles. Quedé sorprendido cuando me dijo, que nunca lo recibieron”.

Tras el fallecimiento de Mike Gibbins, baterista de Badfinger en 2005, Nieves reflexionó y recordó las conversaciones que sostuvo con Molland sobre la mala experiencia con manejadores y vicisitudes vividas por el grupo.

“Con la muerte de Gibbins, me vino a la mente lo hablado con Molland. Lamenté por lo que pasaron con sus manejadores… que los dejaron en la pobreza y firmaron un contrato horrible. Todo esto causó el suicidio de dos de los integrantes del grupo. Me recordé de eso… no tuvieron un momento de gloria. De igual manera, no recibieron el Grammy”, señaló con nostalgia y pausadamente Nieves.

El Salón de la Fama de la Música está en búsqueda de establecer una sala de exhibiciones preferiblemente en la zona capitalina. (Foto Vicente Toledo Rohena para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Me comuniqué con NARAS (Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Grabación) ahora, Grammy Organization, para investigar lo que había pasado. Deseaba saber cómo se podía remediar lo que había pasado. Me pidieron que enviara un correo electrónico con todos los datos e información para realizar una investigación. Todo esto, lo estaba haciendo sin decirle nada a Joey Molland”, recordó.

Al poco tiempo, recibió contestación a su pedido. Indicaron, que encontraron el papel de la nominación al premio y habían dejado fuera el nombre de Badfinger como grupo; y los nombres individuales de cada uno de sus integrantes.

“Fue por eso que no recibieron el Grammy. Pregunté qué podíamos hacer. Estaba dispuesto a pagar la estatuilla. Me explicaron que como había pasado tanto tiempo, prepararían certificados –cada persona que gana el Grammy, recibe también un certificado- que confirmaban que habían ganado el Grammy.
Me pidieron mi dirección porque fui la persona que realicé la gestión. Luego de varios días, llegaron a casa los cuatro certificados del Grammy… el de Joey, Mike Gibbins, Pete Ham y Tom Evans”, contó tras una breve pausa.

El siguiente paso, fue planificar cómo sorprender a Joey con la noticia. Conversó con un sobrino que trabajaba en Hard Rock en el Viejo San Juan, y el sobrino dialogó con el gerente de Hard Rock, sobre una idea que maquinaba su tío. El gerente del establecimiento sirvió de enlace en las oficinas centrales del famoso lugar y expresaron el deseo de hacerse cargo de los gastos y realizar una actividad en Hard Rock de Minnesota.

“Esta aventura fue en 2006. Me comuniqué con el amigo que fue mi conexión con Joey y le conté todo. Invitamos a Joey y su esposa, sin darles detalles. Llegamos al lugar con el certificado de Joey enmarcado.
Me llevé un DVD de Badfinger tocando y lo entregué en el lugar, para que lo colocaran en los monitores. Empezamos hablar y se percató que se estaban presentando vídeos de Badfinger. Conseguimos el momento. Después de decir unas palabras, le dije, aquí está tu Grammy. Se emocionó mucho, igual que su esposa. La gerencia del lugar, Prensa Asociada -que cubría la actividad- y las personas presentes, fueron testigos del momento. Fue una experiencia formidable poder contribuir a revindicar la injusticia”, dijo Nieves, entre sollozos.

Una vez terminó con su misión y regresó a Puerto Rico, continuó pensando lo vivido por Molland. Reflexionó acerca que en Puerto Rico no existía una premiación para reconocer a los exponentes de la música, ni tampoco un lugar para ir y ver nuestros valores musicales. Inició sus gestiones para desarrollar un proyecto para estos fines y fue cuando nació en 2007, el Salón de la Fama de la Música.

Primeramente, se comenzó con la posibilidad de habitar un restaurante similar al Deli Argentino, donde habría memorabilia de los artistas. Sería el Salón de la Fama de la Música, el restaurante. Pero el proyecto no se dio. La segunda alternativa fue preparar un lugar tipo museo, pero resultaba muy costoso mantenerlo.

“Fue cuando decidí hacer unos eventos anuales de premiación y reconocimiento…las exaltaciones. No pude comenzar hasta el 2010, por una situación de salud que enfrenté. La primera exaltación se realizó en el Teatro Braulio Castillo de Bayamón. El año pasado, teníamos programada la décima edición (2020), tipo aniversario. Esperábamos resaltar a los artistas que hemos exaltados que ya no están entre nosotros. Pero por la pandemia no pudo realizarse. Ahora está celebración en grande, la estamos programando para principios de noviembre”, señaló ilusionado.

Una gama amplia de personalidades forman parte del Salón de la Fama de la Música. Danny Rivera, Chucho Avellanet, Lucesita Benítez, Joe Quijano, Richie Ray y Bobby Cruz, Tito Rodríguez y Antonio Cabán Vale, entre otros.

El presidente de la organización sin fines de lucro que también reconoce la aportación de personalidades internacionales como Marco Antonio Muñiz, Johnny Ventura y Juan Luis Guerra por mencionar algunos, expresó que está deseoso de contar con un edificio sede-museo donde pueda albergar todo lo soñando. Tras realizar diversos esfuerzos infructuosos con distintos municipios, no se rinde y tiene esperanza que exista alguna alternativa para lograr un espacio en San Juan.

“Pensamos que la sede debe estar en la capital, porque es donde más turistas llegan. Estamos buscando distintas alternativas”, terminó diciendo con optimismo.

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