Vivencias que trascienden el tiempo

La hija menor de Myrna de Casenave nos lleva a descubrir la mujer más allá de la artista.
La actriz Myrna de Casenave junto a su hija menor, María de los Ángeles. (Foto suministrada)

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Conocimos a María de los Ángeles de Orduña de Casenave, en la casa de la Dra. Migdalia González, la víspera de Reyes de 2018. Fuimos invitados por Von Marie Méndez, a un íntimo encuentro que ofrecía la prestigiosa cardióloga, para compartir con la actriz y productora puertorriqueña, residente en Tampa, Irina Verushka y su familia.

En el encuentro, nos enteramos que Chispi, así le dicen a María de los Ángeles, era la hija menor de la actriz Myrna de Casenave, a quien conocí en las fiestas que hacían en su residencia, Chavito Marrero y Mercedes Sicardo, para los elencos de las producciones donde trabajaban. Desde el primer momento, nos sentimos muy a gusto en compañía de Chispi, quien es poeta, libretista y dueña de una rica conversación. La vimos después en par de ocasiones, y se convirtió en costumbre preguntar por ella, cada vez que hablábamos con Von. Por tanto, cuando nos enteramos de la muerte de Myrna de Casenave, el sábado 19 de junio, el recuerdo de vivencias con su progenitora nos llevó a descubrir a una de esas bravas mujeres, que decidieron estudiar, perfeccionarse y triunfar, en momentos donde la sociedad no alentaba, ni deseaba tanto de las féminas.

Chispi con su progenitora en los años tempranos de su infancia. (Foto suministrada)

Myrna de Casenave, actriz de extensa y exitosa trayectoria, nació en San Juan, Puerto Rico, el 8 de octubre de 1933 y se despidió el 18 de junio de 2021. Se destacó en radio, teatro, televisión y cine. Fue mimada del público como creadora del personaje Cachucha, en la serie televisiva “Cachucha y Ramón”. También fue consentida por los programas “Mi hippie me encanta”, “Esto no tiene nombre”, “Cuqui” y la telenovela “El ídolo”. Hizo teatro, cine y televisión en Nueva York y en España. Fue recipiente de codiciados premios, entre los mismos, 10 estatuillas Agüeybaná por mejor comediante de televisión.

La actriz, que vivió en Floral Park, Hato Rey, desde los cuatro años de edad, hasta sus últimos momentos, era hija de Felina Calderín y Luis de Casenave, fotógrafo del periódico El Mundo. Tuvo dos hijos: el mayor, Carlos de Orduña, doctor en medicina interna retirado, reside en Orlando, y María de los Angeles de Orduña, reside en San Juan.

La historia de amor de Myrna de Casenave con el padre de sus hijos, es digna de narrar. Myrna, estudió en la escuela de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Formó parte de la Comedieta Universitaria, fundada por la insigne Victoria Espinosa. Cuando tenía nueve años, conoció a Tommy Muñiz, se le acercó y le dijo: “Me llamo Myrna de Casenave, soy muy buena actriz, y usted me necesita”. De inmediato, don Tommy la contrató. Más tarde, la joven fue a estudiar actuación al “Instituto de Investigación y experiencias cinematográficas” de la Universidad Complutense, en Madrid. Entre sus compañeros de clase, figuraba el prestigioso cineasta español, Carlos Saura. Sucedió que, mientras estuvo en Madrid, Myrna hizo películas, y una de esas películas le cambió la vida. Cuando la actriz vio al director de “Viernes 13”, se dijo a sí misma: “Con ese me voy a casar”. Y como, desde pequeña, donde ponía el ojo ponía la flecha, Carlos de Orduña quedó perdidamente enamorado.

Orduña venía de una familia de artistas. Su tío, Juan de Orduña, fue el cineasta descubridor del icono del cine español, Sarita Montiel. También, fue el compositor de la zarzuela “La verbena de la paloma”. Myrna y Carlos tenían el buen gusto del arte en común.

Hija y madre durante la filmación del programa “Myrna, Chispi y la mujer de hoy”. (Foto suministrada)

Pero la joven, quien siempre se consideró a sí misma como “obrera del arte”, regresó a Puerto Rico, porque era en su tierra donde deseaba trabajar y Carlos se quedó en España. Si piensan que eso fue un impedimento para el romance, que lo digan los hijos y los nietos que tuvieron. En los veranos, ella se iba de gira teatral por España, y allá obtuvo el carnet de actriz profesional. Por su parte, el director visitaba a su amada en estas aguas del Caribe, cada vez que tenía una oportunidad, hasta que se casaron en la Isla del Encanto.

La actriz, trabajó en la televisión puertorriqueña desde los comienzos, con Paquito Cordero, José Miguel Agrelot y Gaspar Pumarejo, entre otros. Una de sus primeras telenovelas fue “Ante la ley”, con Lucy Boscana y Manuel Pérez Durán. Tuvo, en sus últimos años de carrera, un programa de televisión, por WIPR: “Myrna, Chispi y la gente de hoy”.

“Ese programa, primero se llamó, “Mujer, eres tú”, y se pasaba por el canal 7. Luego se mudó al canal 40, y después al canal 6. Se presentaba de todo, karate, cocina, manualidades. Se trataba de ayudar a la mujer a desarrollar distintos talentos”, nos aclaró Chispi mientras manifestaba que su mamá se sintió siempre muy orgullosa de la participación en el programa de los vecinos de La Perla, en Viejo San Juan. Ellos emprendieron un proyecto de lo aprendido en el programa, y recaudaron fondos para comprar artículos para un centro comunitario, entre esos artículos, un televisor. La hija de Myrna Casenave, también explicó, que al pasar a WIPR, el programa se llamaba “Myrna y la gente de hoy”, pero que cuando ella tenía 17 años, ayudaba a su mamá en producción y comenzó a hacer intervenciones frente a la cámara. El programa evolucionó hasta llamarse “Myrna, Chispi y la gente de hoy”.

“Con mamá aprendí a amar a Puerto Rico”, manifestó Chispi, “Cuando ella empezó con su programa en Rikavisión, aportó tanto. Ella les dio la oportunidad a los artesanos para exponer sus obras. Recuerdo con emoción cuando fue premiada por su labor junto a Ricardo Alegría y a Walter Murray Chiesa, en la feria internacional Ferinart Puerto Rico, en mayo de 2008”.

María del Carmen de Orduña, estudió en la Escuela de Artes Plásticas. En la Universidad Sagrado Corazón, estudió Redacción para los medios. Más tarde, fue a España, donde hizo una maestría de la Universidad Complutense, en guiones cinematográficos, a través de los cursos intensivos en Munilla. Está casada con el diseñador de prendas, Félix Baret. Tiene dos hijos: Ulises Andrés Santiago de Orduña y José Carlos Villenev. Ulises heredó la vocación de la abuela, y es actor. La escritora, hija de la actriz, adora a sus sobrinos: Carlos Ignacio de Orduña Sequeira, María Isabel de Orduña Sequeira, Carla de Orduña Campos, y Alejandro de Orduña Campos.

Los hijos de Myrna y Carlos crecieron en un ambiente maravilloso, rodeados de artistas. Chispi nos contó cómo, junto con los actores Myrna Vázquez y Félix Monclova, se divertían los fines de semanas en excursiones de arqueología, algo a lo cual don Carlos de Orduña era aficionado. Recuerda, sobre todo, las visitas a Loíza Aldea, para seguir las rutas de los petroglifos arcaicos e igneris. Fue una niñez mágica.

Sobre tantas vivencias, Chispi expresó: “La generosidad de mi madre es insuperable. Con ella, aprendí a ser fuerte, a no rendirme, a quererme tal cual soy. Ella iba más allá de los límites. Recuerdo que, en cierta ocasión, una amiga actriz estaba en una mala situación económica. Cuando mami se enteró, fue a la casa y le cedió la mitad del sueldo que se había ganado ese mes. Eso lo hizo muchas veces, y mientras más repartía, más cosas buenas le llegaban”.

La bandera que arropó el féretro de Myrna de Casenave  fue la misma que utilizaron para cubrir el de la actriz Myrna Vazquez quien había sido su amiga en vida. (Foto suministrada)

María de los Ángeles, nació en Nueva York, y allí vivió un tiempo junto con sus padres. En esa ciudad, Myrna de Casenave asistió, de oyente, al Actor’s Studio. También hizo teatro Off-Broadway. Chispi era todavía una bebecita, cuando, un día de invierno, paseando por la ciudad, la mamá se dio cuenta de una pareja, sin abrigos, que parecía perdida y hablaban español entre ellos. Myrna se les acercó y les preguntó quiénes eran. El hombre y la mujer respondieron que acaban de llegar de Cuba y no sabían qué hacer. En un impulso, la actriz les ofreció un espacio para vivir en su propia casa. Allí se quedaron durante un año, prosperaron, y cuando tuvieron los recursos, se hicieron de su propio apartamento. Las dos familias mantuvieron la amistad hasta que las historias se transformaron en otra dimensión.

Myrna de Casenave motivaba a sus hijos a desarrollarse como profesionales y altruistas. Nos contó su hija que, en cierta ocasión, el carnaval San Juan Bautista necesita una comparsa que motivara a las personas a colaborar con una causa. Ella reclutó a los amigos de Chispi y decidió que todos irían vestidos de Mamá Inés, el icono de la marca de café más popular de aquel entonces. Instruyó a los “voluntarios” para que se movieran y hablaran como Mamá Inés y les dijo que, además, tenían que disfrutar hasta el tuétano algo por lo que no iban a cobrar. Entre nostalgias, Chispi confesó que fue una de las experiencias que más disfrutó, junto con sus amigos y su mamá.
“Por la motivación de mi mamá, trabajé un año en el programa “Cuqui”. Siempre me ha gustado cantar, algo que pude hacer en ese programa. También, hice mis pininos en telenovelas y canté en un programa de Los Rayos Gama. Tomé clases de canto con el maestro Fonseca y con Rina de Toledo. Tomé clases de actuación en Teatrón y en Variedades artísticas. Tomé clases de baile con Ita Medina. Sin embargo, mi pasión es escribir. En estos momentos, estoy escribiendo los libretos de un programa de comedia, con Von Marie Méndez. Estamos en el proceso de perfeccionar el producto que presentaremos muy pronto a un canal fuera de Puerto Rico, con posibilidades, también, de hacerlo acá. Mi tiempo libre lo dedico a escribir una novela, un libro para adultos que creen en hadas y duendes, y lo voy a publicar. Antes de morir, mi mamá me pidió que no dejara nunca de ayudar a los demás. Mantenerme activa, es mi manera de honrar la promesa que le hice”.

A raíz del adiós de Myrna de Casenave, la Corporación de Puerto Rico para la Difusión Pública (WIPR) expresó condolencias a través de cuñas televisivas y radiales. Artistas, como Gilda Haddock, Sharon Riley, Roxana Badillo, Orvil Miller, Braulio Castillo, hijo; Chucho Avellanet; Edgardo Huertas; Viviana Falcón; Raquel Montero; Carlos Augusto Cestero; entre muchos más, abrieron sus corazones en las redes sociales, agradecidos del amor y la generosidad que la amiga, y actriz, supo desplegar. Nos conmovieron mucho las expresiones de su nieto, Ulises de Orduña, en una red social: “Ya no seré el mismo sin tu presencia física, extrañaré tus abrazos sanadores, tu voz, las risas, el poder ir a tu casa para abrazarte, para comer y ver una película juntos, y quedarme esa noche a dormir. Extrañaré llamarte por teléfono para desahogarme y conversar de todo. Que mucho aprendí y me viví tu camino. Extrañaré tu apoyo incondicional y defensa de todas mis ideas, sueños y metas. Y nosotros, como familia, junto al pueblo puertorriqueño, al que serviste como la gran actriz, la dulce animadora de nuestra televisión, somos poseedores de tu venerable legado, de tu enseñanza de servicio. Te pido que siempre estés conmigo”.

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