Las bendiciones de Herman O’Neill

El experimentado actor da un repaso a cuatro décadas de carrera en televisión, teatro y radio.
Hermán O’Neill amplía su versatilidad en el arte moderando con Shanira Blanco el programa “Aquí estamos” de WIPR. (Foto suministrada)

Por Edgar Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El experimentado actor Herman O’ Neill aseguró que ha sido bendecido a nivel profesional, porque su familia siempre estuvo vinculada al teatro. Hoy expresa satisfacción por el deber cumplido en cuatro décadas de trayectoria profesional.

O’Neill (al centro) en una grabación junto al actor Jerry Segarra y la primera actriz Ofelia DÁcosta. (Foto archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Mi papá (Francisco O’ Neill Susoni) hizo mucho de teatro siendo joven. Luego, cuando se casó y tuvo sus hijos, entonces decidió cambiar de profesión. Pero, mantuvo siempre un vínculo con la cultura, con los productores. Hasta que falleció fue miembro de la Fundación Puertorriqueña de Zarzuela y Opereta… Yo siempre estuve conectado a gente importante del teatro. Chavito Marrero y Mercedes Sicardó fueron realmente mis mentores. Desde mis 16 ó 17 años, ellos me fueron encaminando con papeles pequeños y educando dentro de lo que es el teatro. Ya posteriormente cuando me gradúo de escuela superior, entro a la Universidad y ahí decido realmente estudiar teatro. Ya las oportunidades se fueron dando poco a poco”, comenzó diciendo sobre su ruta sobre los escenarios y ante las cámaras y ondas radiales.

Narró con orgullo, “recuerdo que mi primera audición importante para televisión fue en 1981 para la telenovela ‘Viernes Social’. Gracias a que había tenido la oportunidad de hacer teatro desde jovencito, realicé una audición bastante sólida y me dieron el papel. Desde ahí la carrera fue bien fructífera. Yo hacía ‘Alex’, el hijo de Gladys Rodríguez y Arnaldo André en la producción. Ese personaje era simpático y a la vez insoportable. Un muchacho de 17 años que odiaba a su papá sin saber que lo era. No quería que su mamá se volviera a reencontrar con él. Un personaje muy bueno…”, relató sobre sus primeros pasos en grande. Aclaró había aparecido antes en personajes pequeños en “Amáme” (Wapa TV) y en “Inmortales del pentagrama” (WIPR TV).

El Taller Dramático 940 le llevó a descubrir la alternativa radial. (Foto suministrada)

O’ Neill describió la década de 1980 como “maravillosa”, porque pudo actuar con personalidades de la televisión puertorriqueña de todos los tiempos. “Muchos ya no están, porque pasaron a mejor vida. Pero tuve la dicha de trabajar con mucha gente importante con las que aprendí mucho. Todos los que vivimos esa época tuvimos esa dicha, esa suerte de poder trabajar con gente grande de la industria, que fue reconocida hasta internacionalmente. Casi todos los actores y actrices con los que uno trabajó fueron, inclusive, los responsables de hacer los doblajes de las películas que se distribuían en prácticamente toda América Latina”.

Después de “Viernes Social”, el artista dio el salto a WAPA TV, donde prácticamente completó toda su carrera en telenovelas, como “Vivir para ti”, “Poquita cosa”, “Diana Carolina” (grabada parte en Venezuela), “La Cruz de Papel”, “Claudia Morán” y “Cuando despierta el amor” (estas últimas tres filmadas en Argentina), entre otras. Además, apareció en muchísimas miniseries, principalmente en personajes conflictivos.

Mencionó que Martín Clutet – quien estuvo muchos años dirigiendo telenovelas en Puerto Rico- junto al productor Carlos Durbayán llevaron a muchos talentos locales -como Junior Álvarez, Lucy Boscana, Ángela Meyer y Miguelángel Suárez- a Argentina. En esa época también contrataron al director Grazio D’Angelo para las coproducciones con Venezuela. “Esos directores eran buenísimos. ¡Eran maestros!”, sentenció.

O’ Neill señaló que “después que la industria de las telenovelas empezó a decaer surgen otros proyectos de series cortas, como ‘Cuando calienta el Sol’; aquellos programas que se hacían para Sonofilms como ‘Todo el año es Navidad’ y ‘En un día’”.

En la comedia teatral “Amor en el platanal” compartió recientemente la escena con Viviana Falcón y Von Marie Méndez. (Foto suministrada)

-Mientras laborabas en la pantalla chica, ¿percibiste una industria sólida?
-“¡Yo siempre la vi sólida! Pensé, inclusive, que los intercambios eran para quedarse. Que todas las coproducciones que se hacían con Argentina y Venezuela iban a continuar. ¿Qué pasó? Creo que tuvo que ver con las cuestiones económicas. Todo lo que se hizo fue exitoso. ‘Diana Carolina’ batió récords de audiencia en Puerto Rico. Varios actores fuimos para Venezuela”, comentó.

-¿A qué atribuyes que no existan las telenovelas en Puerto Rico?, insistimos.

-“Son muchos factores. La globalización trajo otras circunstancias. El mercado de Puerto Rico es muy pequeño. Los mercados de Venezuela y México eran muy poderosos en aquella época. Competir en aquel momento para poder difundir lo que hacíamos era cuesta arriba. Por más que intentáramos hacerla con mucha dignidad, los costos de producción aquí eran bien altos. Competir con lo que hacía México y Venezuela se nos hacía un poquito más difícil. Lo otro fue que los productores de esa década de los ’80 eran argentinos y venezolanos que contrataban. Poco a poco eso se fue cayendo, ellos se fueron… A los canales no les interesaba producir novelas, porque les resultaba más económico comprar el producto ya hecho. ¡Eso es indiscutible!”, detalló.

-¿Por qué por años se le echó la culpa a los libretos?
-“El actor y la actriz de Puerto Rico se los echo a cualquiera… Los libretos que se hacían aquí eran los que producían en otros lugares, porque los escritores básicamente eran todos venezolanos y argentinos… La novela es un género. Siempre fue la típica producción color de rosa, donde la mala tiene colmillos, el bueno es un santo con aureola. El estilo de novela de aquella época era una fórmula bastante liviana. Creo que esa fórmula se hacía igual en todos lados. No creo que fueran los libretos. Básicamente, era que el producir telenovelas en Puerto Rico se convirtió en algo muy costoso”, afirmó.

-¿Entiendes que nunca se volverá a producir una telenovela en Puerto Rico?
-“Pues, yo no sé. Tengo esperanza de que en algún momento se haga algo tipo parecido a una telenovela… Bueno, las novelas han ido cambiando, no son como eran antes. Hoy están nutridas de acción, de intriga. Estamos llenos de novelas chilenas y el estilo tiene bastante humor… Creo que se podría, pero no sé si tan largas. Podríamos llegar a hacer telenovelas de 40 o 50 capítulos y sería fantástico”, expuso.

Junto a la experimentada actriz Luz María Rondón fundó en 1987 una academia de actuación. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

-¿A qué atribuyes el que producciones como “Fatmagul” (Turquía) y “Yo Soy Betty, la Fea” (Colombia) se hayan convertido en fenómenos mundiales?

-“Eran diferentes y fórmulas que funcionaron en muchos mercados. ¡Aquí también! Muy bien producidas, con estupenda fotografía, dirección, libreto y actuaciones. Creo que ‘Betty, la Fea’ marcó un giro bien diferente. No la catalogo como una telenovela; es más bien una serie de muchos capítulos y humor. ¡Eso gustó! Cuando hay fórmulas ganadoras no se cambian. Simplemente, uno las puede modificar… También, la forma de pensar de la gente va cambiando. El cine hace que todo se mueva, la música evoluciona, el estilo de actuación evoluciona. Lo importante es montarse en esa corriente y no quedarse atrás. Espero que en algún momento nosotros podamos producir. Puerto Rico fue un foro importante no solo en los ’80, sino en los ’60 y ’70. Esa época la vi, porque era un niño. ¡La televisión puertorriqueña era fascinante!”.

Herman O’ Neill destacó que, para él, la telenovela local más importante ha sido “El derecho de nacer”, que primero estuvo en radio.
Aclaró que su vida teatral creció a la par que la televisiva, y luego en las radionovelas. “Cuando termina el ciclo de telenovelas surgió el Taller Dramático de Radio de 940 AM. Ahí entramos todos los que estuvimos en la industria de las telenovelas en Puerto Rico. A Dios gracias, sigue vivo, llevamos ya 28 años… También estuvimos haciendo audiolibros. Si todo sigue funcionando como esperamos, creo que podemos regresar a hacerlos. Hay una población que necesita de este tipo de alternativa”. (Aprovechó para elogiar que el Taller Dramático de Radio de 940 AM cuente con talentos más jóvenes -con trayectoria- como Mariana Quiles, Jorge Armando, José Brocco, Magdaly Cruz, Cristina Sesto y Ernesto Javier Concepción)

Herman (segundo de izquierda a derecha) en una de sus incuriones en zarzuelas. (Foto suministrada)

Desde 1981, Herman O’ Neill está trabajando en zarzuelas (género lírico español), lo que lo llena de satisfacción. “¡Me fascina! Aquí en Puerto Rico se presenta espectacularmente bien, al estilo de cualquier teatro musical del mundo. La Fundación Puertorriqueña de Zarzuela y Opereta no escatima en presentar producciones de alto nivel, con los mejores cantantes de Puerto Rico y el mundo que participan en las producciones, más la Orquesta Sinfónica, la Orquesta Filarmónica, los mejores bailarines. Los directores se preocupan por siempre buscar los mejores actores para mantener ese género con éxito. Gil René lleva más de 20 años dirigiéndola. Hace unas producciones que no tienen que envidiarle a las que se hacen en Madrid”, apuntó.

Destacó que, también, ha trabajado para el público infantil en producciones de Ulises Rodríguez y Florentino Rodríguez.

Herman O’ Neill atesora el período de 1987 al 1998 que estuvo impartiendo técnicas de actuación con la primerísima actriz Luz María Rondón. “Fue maravilloso, porque formamos muchos jóvenes que ahora son figuras, como Yamaris Latorre, Zugey Lamela (periodista ancla de “Telenoticias”), Yezmín Luzzed, Modesto Lacén, Yesenia Droz (hoy conocida como Daniela Droz) y Néstor Rodulfo”, rememoró.
Sobre su participación en varias temporadas de “¡Aquí estamos!” (WIPR TV) junto a Shanira Blanco, el veterano artista subrayó, “ha sido una experiencia espectacular, porque nunca había hecho de moderador en un programa. Ha sido bien chévere, una experiencia nueva. En este momento no está al aire porque se trabaja por ciclos. He hecho como tres ciclos. Es muy bueno, uno conoce mucha gente y debe preparase, porque entrevistar no es fácil. Debía leer mucho sobre la persona que iba a estar en cámara’.

El histrión también formó parte del elenco de la película puertorriqueña “Cimarrón”, del cineatsa Iván Dariel Ortiz. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Todo este repaso -a nivel general- por la trayectoria de Herman O’Neill ha sido con el propósito de presentar a un testigo de momentos de gloria y otros difíciles de la industria del entretenimiento. “Antes de la pandemia, la televisión estaba nutrida de mucha programación extranjera, mucha comedia local y noticiarios. Después de la pandemia han tenido que hacer ajustes. Los compañeros en los programas cómicos se han reinventado. Algunos se fueron del aire y otros han grabado hasta con las mascarillas puestas… Yo lo que pienso es que en la vida siempre hay un antes y un después… Después de un proceso como el que hemos vivido a nivel global, este es un momento para hacer reflexión y realmente ver qué funciono antes, qué no funcionó y qué podemos hacer ahora escribiendo una nueva página. Es un momento muy lindo para reinventar, para rehacer algo nuevo, diferente”, declaró.

“Como artista sensible que soy, me gustaría que pudiéramos hacer más programación que apele a los sentimientos, a los valores, a la familia, el amor al planeta, a las raíces. Debemos conectarnos un poquito más con la sensibilidad. No solamente de nosotros como puertorriqueños, sino como raza humana. Si todos lograremos hacer una programación que apele a la reflexión y a provocar análisis y que despierte la esperanza, pues estaríamos cumpliendo con una nueva era, un siglo 21… Los medios de comunicación son tan importantes en la vida de la gente, porque ésta imita lo que ve en la televisión, solo que escucha en la radio. La música también influye. Si queremos un cambio positivo, pues tenemos que hacer que la televisión y la radio sean positivas, edificantes”, culminó Herman O’ Neill.

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