¡Justicia para Julia!

En ‘El diario de Julia y otras verdades sencillas’ la escritora Carmen D. Lucca rompe mitos tras una minuciosa investigación.

Por Provi Seín
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

La publicación de “El diario de Julia y otras verdades sencillas”, escrito por Carmen D. Lucca, es un libro artesanal y sencillo sumamente importante para la historia.

He aquí el resultado de una minuciosa investigación que página a página desmitifica la imagen de la imagen de una Julia de Burgos alcohólica, revelando aspectos de su vida que ignorábamos o que por causas que desconocemos habían pasado inadvertidas.

Por años, muchos hemos aceptamos como verdad que la enfermedad y muerte de Julia Constanza de Burgos García, fue debido a cirrosis hepática causada por la ingesta (excesiva) de alcohol y la “mala vida” tras sus fracasos amorosos. Con el pasar del tiempo dicha afirmación no había sido cuestionada. En primer lugar, porque no todos la conocimos personalmente y, en segundo lugar, porque suponemos que una mujer talentosa, en lucha por ser genuina ante una sociedad patriarcal, el cansancio emocional de tanta batalla social, intelectual y amorosa bien pudiera haberla llevado por el camino del alcoholismo.

Portada del libro “El diario de Julia y otras verdades sencillas’. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Aunque la causa más común de la cirrosis hepática es precisamente el alcoholismo, la cirrosis del hígado puede tener otras causantes tales como: hepatitis, hígado graso, acumulación de hierro, trastornos hereditarios del metabolismo de azúcar, destrucción de las vías biliares y/o bilharzia, entre otras.

Carmen D. Lucca, va mas allá en busca de una verdad (quizás no tan sencilla) detrás de ese mito (la Julia “de cuneta,” quizás buscando darle un halo de ¿“romanticismo”?) difuminado aparentemente sin la investigación debida, no haciéndole justicia a nuestra ilustre poeta, dejando demasiados cabos sueltos alrededor de su vida y su figura.

Finalmente, y tras mucho pasar de mano en mano, aquí la autora “expurga” lo que se conserva del diario de Julia escrito durante su hospitalización en Mount Sinai Hospital de Nueva York del 12 de abril al 3 de mayo de 1948.

Este diario refleja una Julia disciplinada y valiente (no a una paciente con síndrome de abstinencia o en episodios de “delirium tremens”) se entrega con disciplina a los protocolos médicos en busca de diagnosticar la causa de su dolencia: la condición de su vesícula, la endoscopía para descartar trastornos gastrointestinales, pruebas de laboratorio, etc… Si bien desconocemos el contenido de su récord médico, cabe preguntarse si consideraron la posibilidad de bilharzia (¿todavía para la época clasificada como enfermedad tropical?).

Además del diario de Julia, se incluyen en esta parte algunas de las cartas que escribiera a su amante Olivo Muñoz Arce; cartas de gran lirismo, con referencias muy tiernas al apartamento que ambos habitan denominado por ella como “el palacio”, lugar que añora desde la soledad del hospital… “La vida del palacio nació cuando nací yo para ti el día 1 de octubre de 1948”… (pág. 145).

En varias de sus cartas se aperciben resonancias de sus poemas: en la del 8 de noviembre hay claras alusiones al Río Grande de Loíza ensalzando a su amado como lo hiciera con el río; en la del 17 de noviembre resuenan los versos de “mi senda es el espacio”. Concluye esta parte de cartas a Muñoz Arce con un poema dedicado a Minerva, la hija adolescente de Olivo Muñoz Arce.

Carmen D. Lucca incluye también cartas dirigidas a otros recipientes, entrevistas y testimonios a familiares , amigos y compañeros de trabajo y tertulias literarias, su carpeta e interrogatorio por agentes del FBI, la importancia de su esposo Armando Marín en su vida ; un resumen de todos los trabajos en los que Julia se empleó, reseñas y ensayos publicados por ella para la revista Pueblos Hispanos, y fotos , muchas fotos de Julia en familia, en tertulias, con su esposo, en las que la vemos bien arreglada, bien
“puesta” (como dirían nuestras abuelas).

Toda esta información, logra, en aras de tener un cuadro más completo, señalar a una Julia de Burgos trabajadora, interesada por lo social y lo cultural, sencilla y afable, familiar, intensa y profunda en el amor.

Nunca lo sabremos todo acerca de una persona. Son muchas las cosas que quedan guardadas en el silencio. Para los que admiramos a Julia Poeta, feminista, amante, Julia de profundo sentimiento patrio, esta lectura es indispensable y necesaria para hacerle justicia a la mujer que nos embruja con su maravillosa poesía.

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