Adiós al Gallo Salsero

El cantante Tito Rojas abandonó este plano en Navidad, dejando a su paso una estela de éxitos que lo consolidaron como una de las personalidades más identificadas con el pueblo.
Tito Rojas fue el mejor vendedor de discos del sello Musical Productions. (Foto suministrada)

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Al amanecer de hoy los gallos apenas se escuchan.

Parecen enmudecer en honor al Gallo Salsero, que en Navidad se ha marchado al solar del mundo invisible.

Con solo 65 años, el salsero Tito Rojas abandonó este plano en Navidad, dejando a su paso una estela de éxitos que lo consolidaron como una de las personalidades más identificadas con el pueblo boricua y latino en general.

Sus ocurrencias; la pose de El Gallo; sus frases [“coge pa tu casa”, “perdona sae”, “claro, bruto”, “dale pa abajo”, “no respetan”, etc.) y sus éxitos son parte de un legado, cuyos primeros éxitos radiales (“Mima la pirulera”, “Guaguancó a Borinquen”, etc) se registran en el umbral del 70 con su vecino de su Humacao natal, Pedro Conga.

Sin embargo, su carrera discográfica se desarrolla a paso firme tras sus años como corista y vocalista, durante el segundo lustro de los 70, del Conjunto BorinCuba del matancero, entonces radicado en Puerto Rico, Justo Betancourt.

Aunque Tito Rojas no fue un cantante de grandes recursos vocales ni tampoco un sonero muy versado, sí pudo forjar un estilo original que nutrió bastante de los trucos y la maña de Justo Betancourt, quien lo acompaña en los coros del éxito “Esa mujer me gusta a mí”.

Su taller en BorinCuba, específicamente por la experiencia acumulada en la actividad de bailes que generaron los álbumes “Distinto y diferente” y “Presencia”, más adelante lo ayuda en la administración de su orquesta, que organiza en 1990 tras el éxito arrollador del elepé “Sensual”, su incursión en la salsa romántica tras popularizar en 1988 con la Puerto Rican Power de Luisito Ayala el sencillo “Quiéreme tal como soy”.

Tito pegó toda la secuencia: “Doble”, “Me voy o me quedo”, “Tormenta de amor”, “Ella se hizo deseo”, “Sensual”, “Siempre seré”, “Este amor” y “Me mata la soledad”.

Sin soltar la onda romántica salsera, el productor Julio “Gunda” Merced identifica su potencial: su don de tipo de pueblo y buena gente, capitalizando esas cualidades en temas de arraigo popular dirigidos con despecho a la mujer como “Por mujeres como tú”; otros más íntimos como “Nadie es eterno” y “Mi mamá” y un puñado muy jocoso como “El Gallo no olvida” y “La gente dice” [“hay otros más locos que yo”].

Tito Rojas, cuyo nombre de pila es Julio César Rojas López, era un amante del bolero y de la música campesina. Previo a la pandemia del Covid-19 solía ser muy visible en bohemias y ‘ventetús’ jíbaros en chinchorros de Punta Santiago en Humacao y en El Malecón de Húcares en Naguabo.

Era uno de los querendones boricuas de los salseros de Cali, Colombia y El Callao, Perú. La diáspora boricua en Estados Unidos lo respaldaba y aquí en Borinquen era uno de los artistas más taquilleros en eventos multitudinarios como el Día Nacional de la Salsa.

Tito Rojas fue un padre y abuelo muy preocupado por su familia y aunque antes de la pandemia se la pasaba de viaje en viaje ocasionalmente le acompañaban sus hijas, en especial Jéssica, y su señora Ivy, que manejaban su oficina.

Sus representantes internacionales Avelino y Andy Pozo, su productor Julio ‘Gunda’ Merced y el promotor Ángel Ilarraza fueron determinantes en el éxito de su carrera, que facturó muy bien incluso con los conceptos “Navidad con Tito Rojas” y el dvd “Auténticamente en vivo”.

Con su inesperado deceso en la Navidad, se alega que debido a un ataque cardíaco en la casa de un primo en Humacao, a donde había llegado sintiéndose mal tras participar de una actividad familiar en el Barrio Tejas antes de seguir hacia su residencia en Palmas del Mar, la salsa pierde a uno de sus más auténticos embajadores.

Fue el mejor vendedor de discos del sello Musical Productions de Tony Moreno y cuando la compañía cerró, tras su muerte, Tito Rojas produjo sus propios álbumes, como “Independiente”, “El viajero” y “Un Gallo para la historia”, nominado recientemente al Grammy Latino.

Con la muerte de Tito Rojas, como sucedió en noviembre con el deceso de Cano Estremera, la salsa pierde a un humilde exponente que se ancló en el corazón del Pueblo por su sencillez y autenticidad.

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