Latente el recuerdo de Pete ‘El Conde’

Ismael Miranda hace retrospección para rememorar a uno de sus mentores Pete ‘el Conde’ Rodríguez a dos décadas de su partida física.
El inmortal Pete “El Conde” Rodríguez (derecha) en compañía de su compadre inseparable, Johnny Pacheco. (Foto suministrada)

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Pedro Juan Rodríguez Ferrer, mejor conocido como Pete ‘El Conde’ Rodríguez (31 de enero de 1933, Ponce, Puerto Rico) – 2 de diciembre de 2000, Bronx, Nueva York) es sin duda uno de los grandes soneros del género salsero. El próximo miércoles, 2 de diciembre, se cumplen dos décadas de su fallecimiento.

Ismael Miranda dijo que la amistad con Rodríguez se convirtió en hermandad. (Foto suministrada)

En el interés de revivir anécdotas e historias sobre el artista ponceño, hablamos con un amigo y compañero muy cercano de Pete, el también cantante y sonero Ismael Miranda

“La primera vez que vi a Pete fue en un salón de baile que había en la calle 16, en Irving Plaza en Nueva York y estaba cantando con la orquesta de Johnny Pacheco. Pero ese día no lo conocí. Yo era un fanático de Pacheco y su Tumbao. Tanto Pacheco como Pete me impresionaron mucho y ahí fue que comencé a conocer el son. Cuando firmé con la Fania, me tocó hacer coro en una grabación de Willie Colón. Creo que fue el primer disco de Willie; y Pete, también participó en los coros de la grabación. Ahí fue que nos conocimos”, dijo Miranda, mientras recordó que conversaron en intercambiaron sus números de teléfono.

En el momento que conoció a Rodríguez, Miranda era apenas un joven que había comenzado a cantar con la orquesta del pianista Larry Harlow. Detalló, que de un amigo se convirtió en uno de sus muchos mentores.

“Corregía mi dicción y la manera de pronunciar las palabras. Me daba muchos cocotazos. Yo era un nene en ese tiempo y no sabía mucho español. Lo que hablaba era inglés. Sabía que tenía que hacer las cosas bien. Los cubanos eran y son muy celosos con su música y Pete también era muy celoso con todo lo que hacía. A mí me gustaba mucho la música cubana, en especial el son y él era uno de los mejores cantando el son. Su voz era única y en el tiempo que cantaba el son, lo hacía con un swing aparte. Una voz fuerte e inigualable”.

El también conocido como “El Niño Bonito de la Fania”, narró que desde el primer encuentro la amistad fue creciendo hasta convertirse en una hermandad.

“Siempre fuimos amigos. Él siempre me criticaba de manera constructiva, porque era mi amigo, podía y tenía que hacerlo. Cuando falleció y partió con el Señor, lo sufrí mucho. Como si fuera un hermano. Me trató como un hermano y con mucho respeto”, contó Miranda, que resaltó que Rodríguez además de poseer un estilo único de inspirar, vestía de forma implacable.

“Era una persona que se dejaba querer. Lo aprendí a querer y amar…cuando tú eres un muchacho nuevo en el ambiente musical, no todo el mundo está para ayudar, él sí; siempre fue el mismo conmigo. Compartimos mucho durante los viajes por diversos rincones del mundo con la Fania All Stars.

‘Los compadres’ fue una producción discográfica con gran aceptación del pueblo salsero. (Foto Fania)

Hay que recordarlo como uno de los cantantes más importantes de nuestra música. Un especialista del son, que fue a esa escuela; y se graduó con honores, con 100. Para mí el mejor que cantaba el son”, terminó diciendo el cantante.

Rodríguez, nació en La Cantera de Ponce y con su estilo particular se ganó el respeto del público y muchos cantantes. Durante sus inicios su voz clara y potente lo llevó a formar parte de la charanga y el tumbao de Pacheco. Participó también entre otros grupos musicales con el Conjunto Sensación; pero su carrera musical le tenía planificado un junte exitoso, nuevamente con Pacheco. El explosivo binomio logró grabaciones memorables al punto que se les conocía como ‘La perfecta combinación’ y ‘Los compadres’.

‘Sonero’, ‘La esencia del guaguancó’, ‘Tres de café y dos de azúcar’ y ‘Ponle punto’ fueron algunos de los grandes éxitos que cultivó Rodríguez con el flautista Pacheco. La conexión fue tan fuerte, mágica y productiva, que constantemente se reencontraban para grabar.

A mediados de la década de 1970 debutó como solista con la Fania y grabó el disco ‘Los compadres’, el que resultó con gran aceptación del pueblo salsero. En esa era legó importantes canciones, ‘Catalina la O’, ‘Babaila’, ‘El conde negro’ y ‘Sentimiento’, por mencionar algunas. Junto a la Fania All Stars, inmortalizó los temas ‘Pueblo latino’ de Tite Curet Alonso y ‘Menéame la cuna’. En 1993, grabó la producción ‘Generaciones’ en compañía de sus hijos Cita Rodríguez y Pete Emilio Rodríguez, un disco de mucha popularidad en Colombia.

La última grabación de ‘el Conde’, fue la pieza ‘Marchando bien’ que cantó en el disco ‘Obra maestra’ (2000) de Tito Puente y Eddie Palmieri para el sello RMM. Tanto Rodríguez como Puente no lograron ver el disco terminado. Dicha obra fue la producción discográfica más sobresaliente del año, según la Fundación Nacional para la Cultura Popular, así como fue merecedor del Grammy sajón en 2000 y del Grammy Latino en 2001.

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