De tertulia con Dean Zayas

El anfitrión de “Estudio Actoral” habla de sus vivencias y satisfacciones.
Para Dean Zayas la dirección teatral es sido una de sus grandes pasiones en la vida. (Foto captura)

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Una lástima que la tertulia fue vía teléfono por culpa de la pandemia. Viajar en retrospección por la carrera artística y teatral de Dean Zayas es un gusto exquisito. Una pena no disfrutar de sus gestos y expresiones. Pero su excelente dicción, voz y elocuencia compensó definitivamente. Hablar de Dean Zayas es sinónimo de teatro; un binomio que va de la mano no solo en las tablas, sino también, en la enseñanza. Con más de 300 obras de teatro dirigidas y 50 años como profesor es un largo trayecto recorrido. Pero, ¿cómo transcurrió su niñez?

Zayas rememora sus primeros estímulos a la creatividad con sus amigos imaginarios de la infancia. (Foto captura)

“Vivía en un sector del Barrio Río Cañas de Caguas, La Guasábara. Leía mucho… tenía una imaginación increíble. Pensaba mucho en hadas y esas cosas. Tenía de esos amigos que la gente habla de infancia, los imaginarios. Siempre fui un apasionado del arte sin saber lo que era el arte. De pequeño me inventaba dramas que ponía en función con mis sobrinos, sin saber que era teatro. Nunca había visto teatro, el teatro lo vine a ver mucho más adelante en mi vida”, narró Zayas.

Pertenecía a una familia de recursos muy limitados. Más difícil era visualizar una carrera en el arte con la trillada expresión que el que vive del arte, se muere de hambre. El primer contacto en un medio de comunicación fue la participación en un programa de radio sabatino que abordaba temas de agricultura. Se convirtió en especie de niño prodigio al hacer un programa radial a pesar de no estar ni en sexto grado.

“Nino prodigio… (ríe) bueno eso decían, pero que va, era un niño normal. Mi padre era agricultor. Había hecho proyectos de huertos caseros y lo que hacía era memorizar textos sobre agricultura”, recordó.

La primera experiencia en las tablas fue en la obra ‘La Zapatera Prodigiosa’ de Federico García Lorca. Oportunidad que consiguió a través de su hermana. En ese momento no había cumplido los 11 años.

“Me sabía la obra completa y eso caía muy mal, porque cuando a alguien se le olvidaba algo, yo lo apuntaba por lo que me convertí en un niño odioso”, contó con una risa.

Al tiempo, se trasladó junto a su hermana a New Jersey, como parte de una generación boricua que emigró a finales del 1940 y principios del 50’. Durante esa época participó en varias dramatizaciones escolares.

“Decidí que eso era lo que deseaba hacer en mi vida. Me decían, pero siendo tan inteligente por qué vas a perder tu tiempo estudiando eso… a lo que contesté, eso es lo que quiero”.

Entre trabajo a medio tiempo y estudios, inició sus pasos en la actuación formal. Conoció a la gran actriz puertorriqueña Miriam Colón y otros que hacían teatro español. Trabajó con ellos de adolescente y tuvo la oportunidad de hacer varios proyectos en televisión, como teleteatro.

La enseñanza en el campo universitario es para Dean un privilegio de incalculable valor. (Foto captura)

Luego, regresó a la Isla del Encanto y empezó a estudiar su bachillerato en la Universidad de Puerto Rico (UPR), el retorno era la meta de cumplir su sueño de formalizar estudios en teatro.

“Al terminar mi bachillerato el Departamento de Ciencias Públicas, como se llamaba en aquel entonces, me ofreció una beca para hacer maestría en la Universidad de Nueva York. Al terminar regresé y me proponen enseñar. Fue una experiencia que me encantó y la desempeñé por 50 años”, detalló Zayas, quien también impartió clases en Murcia, España.

Durante cinco décadas como profesor y catedrático realizó importantes contribuciones al Departamento de Drama de la UPR. Logró llevarlo a un desarrollo increíble. Impartió apasionadamente la enseñanza de los clásicos norteamericanos, Shakespeare y su mayor amor, el Teatro Siglo de Oro Español. Otra aportación a resaltar es la continuidad del teatro rodante universitario.

El director añoró los años 60’, 70, 80’, incluso 90’, los que catalogó como los más gloriosos del teatro local por el gran movimiento de compañías independientes y el buen teatro que se realizó. El también fundador del Teatro del 60 -junto a un grupo de amigos- se expresó con nostalgia de esa época que dijo amó tanto.

Sobre el gusto desarrollado por dirigir, explicó que llegó durante el cuarto año de universidad.

“Comencé a dirigir, me gustó y me fui inclinando más a la dirección y menos a la actuación. Si actuaba de vez en cuando, era con Myrna Casas y Producciones Cisne, porque me gustaba mucho su estilo de dirigir y nos ha unido siempre una gran amistad”, contó sobre su transición a la dirección que inició a principios de los 70’.

La primera pieza teatral que dirigió fue ‘El Zoológico de Cristal’ de Tennessee Williams, una de sus favoritas. Son más de 300 piezas teatrales entre las que se encuentran ‘El diario de Ana Frank’ y ‘Un Sabor a Miel’, protagonizada por Madeline Williemsen.

A lo largo de su fructífera carrera Zayas ha recibido reconocimientos como la dedicatoria del Festival de Teatro en el Municipio Autónomo de Caguas. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“De García Lorca las he hecho casi todas. ‘Bernarda Alba’ y ‘Bodas de Sangre’, que es mi favorita… la monté en Puerto Rico y España; ‘La Carreta’ de René Marqués, con Gladys Rodríguez -la primera vez- y luego con Johanna Rosaly… entre otras”.

Durante la década de los 80’ y 90 dirigió telenovelas como ‘Coralito’, ‘Tanairí’, ‘Aventurera’ y ‘Karina Montaner’. Admitió que hoy día, no ha visto nunca una telenovela turca por la nostalgia y dolor que siente de que en Puerto Rico no se pudiera capitalizar la industria de telenovelas.

Zayas ha legado por casi 20 años el programa de entrevista a profesionales de las artes, “Estudio Actoral” por WIPR, con el que realizó ediciones especiales desde Nueva York y Los Ángeles. También, escribió el libro “Ese no es nadie”, donde recopila vivencias en el teatro, y otros destalles de su paso por el quehacer artístico. Como dato curioso, el nombre del libro surgió de una experiencia vivida durante una actividad a la que llegó junto a los actores y actrices de una telenovela. Dos damas identificaban a cada artista que hacía su arribo. Cuando el director llegó, una de ellas preguntó ¿y ese quién es? La otra dama contestó… ese no es nadie. Zayas escuchó el comentario, río por dentro y cuando escribió su libro, dijo, ese será el título.

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