Aquel sueño de niño de Luis Molina Casanova…

El cine como diversión se convirtió en la pasión de vida de este importante pilar del cine nacional.
El encuentro de Luis Molina Casanova con el cine es como un guión fílmico con características muy ilustrativas de nuestra historia nacional. (Foto suministrada)

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Desde niño, el cineasta y profesor Luis Molina Casanova identificó lo que soñaba ser profesionalmente de adulto, aunque no podía hablar con propiedad sobre el tema. Un programa de televisión voló por siempre la imaginación y cautivó sus sentidos. Natural de Ciales, Molina se mudó con su familia a San Juan por compromisos de trabajo de su padre; y un suceso trágico cambió por completo la vida de todos. En 1957, con tal solo cuatro años de edad, recibió la noticia que su padre falleció al estrellarse el avión en que viajaba por asuntos de trabajo de St. Thomas a Puerto Rico. La situación obligó a la familia a mudarse de Río Piedras a Santurce.

Mosaico de imágenes que marcan las distintas etapas de la vida del cineasta boricua en su divagar por la senda cinematográfica. (Foto suministrada)

“Fue en Santurce que prácticamente hicimos nuestras vidas. A finales de los 50’ y durante los 60’, la diversión principal era ir a los cines que había en esa zona. Tiempos del Matienzo, Metro y otros en la calle Loíza y Avenida Eduardo Conde… grandes artistas venían a Puerto Rico. Si traían a Cantinflas (actor de cine mexicano), lo viajaban desde el aeropuerto a San Juan en un carro por la calle Loíza, la calle Del Parque -porque todavía no existía la Avenida Baldorioty de Castro- la Ponce de León, la parada 18, hasta llegar a San Juan. Yo veía a todos esos personajes de pequeño”, narró Molina con nostalgia y el recuerdo de ver a grandes artistas del cine mexicano como Carmen Sevilla.

Para mediados de la década de 1960, comenzó un programa de televisión moderado por el presentador cubano Gaspar Pumarejo. Era un programa de variedad, originado por teleteatro Antillana de Televisión, desde la Fernández Juncos. Se presentaba todos los días de 6 a 10 de la noche.

“Ahí vi por primera vez a Chucho Avellanet y un muchos otros artistas. Mami siempre conseguía taquillas e íbamos al programa todos los jueves junto a mis dos hermanas. Veía a los camarógrafos corriendo de un lado para otro y quedé impactado. Cuando salimos, mientras caminábamos a pie hacia nuestra casa le dije a mami, tu sabes que me gustó mucho, el señor que empuja una cosa que tiene como unos lentes al frente, mi madre me dijo en tono de broma, un hombre que parecía empujar un carrito de piragua con un cable bien largo… y eso se me quedó en la mente”, contó el cineasta.

Al pasar el tiempo, en la escuela la maestra le preguntó que quería ser cuando fuera grande y su contestación fue piragüero. Luego de la defensa de su hermana mayor Eneida, que explicó que la respuesta debió ser camarógrafo, la idea de manejar una cámara nunca desapareció. Siguió frecuentando el programa de variedad y hasta llegó a conocer al director. Los años de estudiantes transcurrieron en el Liceo Puertorriqueño, Escuela Labra en la 18; y luego la Escuela Superior Central (Central High).

Una vez entró a la Central High, se enteró de la existencia del programa ‘Ocupaciones Diversas’, en donde se colocaba al estudiante en un lugar de trabajo. Investigó sobre la posibilidad que lo ubicaran en el canal de televisión WIPR, que en 1968, tenía 10 años de fundada.

Próximamente Televisión Española (TVE) publicará un libro basado en la vida de dos figuras que pasaron por la estación ibérica: una de un director de cine uruguayo y la otra de un boricua de nombre Luis Molina Casanova. (Foto suministrada)

“En ese tiempo, la persona a cargo del canal 6 era don Jack Delano. Después de la gestión de mi profesor Julio Santana, se dio la oportunidad y Delano quiso entrevistarme. Con apenas 14 años –fue brincado de grado- estaba en la escuela superior y con un pie adentro del canal 6. Me entrevistó y me dio un recorrido por el lugar de trabajo. Me eché a llorar… me consoló y me dijo: Siento que ésta será tu gran casa. Algo que vaticinó”.

Molina recordó que en esos tiempos no podía ni con la cámara. Todo el personal encantado con el que llamaban ‘el nene’. El salario era 63 centavos la hora, más el descuento de hacienda y seguro social. Como quiera era una ayuda, para un joven que vivía en una situación económica de pobreza; y recibía un par de zapatos del gobierno al año y fichas para el transporte público.

Un día llegó la oportunidad de su vida. Un empleado del canal buscaba un camarógrafo para llevárselo a una transmisión que había desde la Universidad de Puerto Rico. “Para mi sorpresa era la transmisión del Festival Casals. La cámara que me asignaron fue la que tomaba close up de Pablo Casals. Cuando empezó la transmisión, me fundí con la cámara; y desde ese momento en 1969, fui camarógrafo del Festival Casals por siete años”, narró.

Tras gratas experiencias recuerda con cariño cuando durante un programa de entrevista conoció al exgobernador Luis Muñoz Marín, quien al verlo con el uniforme le preguntó, sí él era quien haría la cámara. “Cuando terminó el programa y se marchaba, me dijo, joven, suerte”.

“El día de mi graduación de la Escuela Superior Central subió al escenario el secretario del Departamento de Instrucción Pública (DIP), Quintero Alfaro y Delano y anunciaron que el DIP y WIPR me pagaron una beca completa para estudiar comunicaciones en España. Me fui para España y realicé mi primer bachillerato en Producción y Dirección de Cine y Televisión. Delano me dijo que a mi llegada a Puerto Rico sería productor y director del canal y que haría los arreglos para que el primer programa que dirigiera fuera el Festival Casals.

Antes de regresar a su Patria, hizo práctica en Televisión Española (TVE), donde dirigió tres programas en vivo; y conoció a importantes directores de ese momento.

Este año, TVE cumple 62 años. A través de todo este tiempo, han reconocido a gente que ha pasado por el canal, y en esta ocasión publicarán un libro dedicado a Luis Molina Casanova y a otro director uruguayo de padres españoles. El título, ‘Dos historias paralelas: realizadores tanto del cine como de la televisión principios de la década del 70. Punto de encuentro TVE. Un orgullo para Molina.

Su encuentro con Jack Delano y su entrada al canal 6 de WIPR TV marcó una etapa determinante en la vida del hoy profesor de la Universidad del Sagrado Corazón. (Foto suministrada)

Durante ocho años consecutivos dirigió el Festival Casals y por 15 años laboró para WIPR. Fue productor y director en WIPR, tal como había dicho Delano; y colaboró en la apertura de Radio Universidad de Puerto Rico.

Mientras ejercía funciones como director y productor, tuvo la experiencia de cubrir como camarógrafo la llegada del avión Concord a Puerto Rico.

Aprendió a leer partituras musicales con Amaury Veray y Héctor Campos Parsi en el Conservatorio de Música de Puerto Rico, lo que reforzó su dirección del Festival Casals; estudió en las noches Administración de Empresas, con concentración en Contabilidad y Mercadeo en la UPR; e hizo una maestría en Arquitectura.

En 1979, la fiel colaboradora como guionista de sus películas, Eneida –su hermana- propuso la idea de hacer una película sobre la historia del deporte en Puerto Rico con motivo de la celebración de los Juegos Panamericanos en la Isla. Es entonces cuando nace su primer proyecto cinematográfico ‘El deporte como expresión cultural de un pueblo’.

“Como cineasta he realizado 60 películas. Mis películas son de pueblo, un cine educativo. Este año, a penas habíamos comenzado a presentar la película sobre el beato Carlos Manuel Rodríguez, ‘Vivimos para esa noche’, pero el asunto de la pandemia la detuvo”.

Entre sus proyectos fílmicos se encuentran ‘Boleto de Ida’, ‘Luis Muñoz Marín, un hombre, un pueblo, un propósito’, ‘Diario de un Poeta’, ‘Allí viene el temporal’, ‘Cuentos de Abelardo’, ‘Albizu vive: cien años de Pedro Albizu Campos’, ‘Una Isla en la historia’, ‘La guagua aérea’; y la próxima será ‘La Riviera’, sobre la vida de Tony Turcy y el famoso prostíbulo de San Juan.

Desde 1981 es parte de la escuela de Comunicaciones de la Universidad Sagrado Corazón (USC), donde más de 31,000 estudiantes han pasado por su salón de clase.

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