Carla, la Bruja de Fajardo

La joven modera en las redes la página Bruja y Musa, con bastantes seguidores.
Carla M. Santiago, una joven mujer empoderada que es esposa, madre y profesional. (Foto suministrada)

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Es una brujita ecléctica.

Tiene su aquelarre en Fajardo, pero no vuela en escobas ni prepara conjuros ni cocina menjunjes en siniestros calderos para darlos a beber a las personas.

Su nombre es Carla M. Santiago, una joven mujer empoderada que es esposa, madre y profesional que modera en las redes la página Bruja y Musa, con bastantes seguidores.

La entrevista es oportuna por demás para, más allá de la coyuntura de Halloween, aclarar dudas y disipar mitos sobre un estilo de vida en comunidad que no pocos comprenden y respetan.

De brujas y brujos, según Carla, todos tenemos un poco.

“Hay personas que desde que son pequeñas tienen la sensación de que conectan con los animales, las plantas y se identifican y sienten que son diferentes a los demás. Hay otras que más adelante se dan cuenta que son diferentes y sienten el llamado. Digo que es un despertar. Hay brujitas y brujitos que desde pequeños, por sus familias, tienen el conocimiento por herencia familiar”, explica Carla, la Bruja de Fajardo, cuyo despertar se remonta a su niñez.

“Sentía que veía fantasmas y espíritus que no todo el mundo podía ver, inclusive, desde muy pequeña mi llamado a la naturaleza fue muy fuerte y sentía que podía comunicarme con los animales y las plantas”.

Su padre fue Master Boy Scouts, por lo que desde temprano en su vida estuvo en contacto con la naturaleza, descubriendo su valor, aparte de que su abuelita por parte de madre, a quien identifica como Green Witch, era un súper dotada de sabiduría en el manejo de las plantas medicinales y curativas.

“A medida que fui creciendo y conforme pasaba el tiempo buscaba más información”, dijo la joven mujer que cumplirá 38 años el Día de Navidad y que solía comprar libros del tema de la brujería.

Carla afirma sin ambages que es una brujita feliz. Es una mujer normal, común y corriente. Trabaja y sin miedo va por la vida muy segura de su identidad. De hecho, suele vestir de negro y su maquillaje y accesorios –al igual que las cartas del Tarot que utiliza en sus sesiones de adivinación- le acompañan en ocasiones especiales, como rituales con su aquelarre o reunión de brujas.

“Todo tiene un significado. Igual hay prendas que uso a diario porque son mis amuletos. Prendas que preparo como amuletos de protección y prosperidad”.

Se generaliza que las brujas visten de negro y Carla explica que es así porque es un color que ayuda a neutralizar las energías negativas y ayuda a la protección. Su aquelarre está localizado en Fajardo y se conoce como Brujas del Mar (Sea Witches).

“En Bayamón, Caguas y otros puntos de la Isla hay otros. Quizás no son muy conocidos porque este tipo de cosas se mantienen privadas. No se hace público de manera abierta por razones de seguridad, a pesar de que estamos en el Siglo XXI y esto tiene más auge. Pero todavía hay personas que desconocen y uno por protegerse lo mantiene en secreto”.

En su sendero ha sido objeto de la incomprensión de no pocos cristianos fundamentalistas, que tienden a calificar su estilo de vida y credo como manifestaciones ocultistas.

“Es como una batalla interna. Desde pequeños nos enseñan que las cosas son de una manera, pero cuando sales de eso se piensa que estás fuera de lo normal y estás mal. La primera batalla que tuve fue interna. Luego de que lo expresé a mi familia, que no tiene problemas con eso, a través de las redes sociales he tenido confrontaciones con personas de mi pueblo”.

Carla contó la experiencia de un reverendo protestante en Fajardo que literalmente se dedicó a perseguirla, hasta con la osadía de publicar fotos de su pequeño hijo en las redes. Carla abrió un Wicca o grupo de estudio y los encontronazos tocaron a su puerta.

“Un pastor de acá tomó una foto de mi hijo cuando era recién nacido porque yo le puse un gorrito de brujita y se atrevió a publicar esa foto con un mensaje de odio. Fue horrible que incluyan a tu familia en ese prejuicio y odio. Son personas llenas de coraje. Una persona que ni siquiera me conoce”, reveló.

“Personas que son pastores me escribían cosas muy fuertes. Nunca expresé nada negativo hacia ellos. Simplemente les decía que no estaba haciendo nada malo. Y les deseaba bendiciones. Pero mi inbox personal y de Bruja y Musa estaba lleno de mensajes porque ven que esto es del diablo y es algo satánico. Fui amenazada, incluso también una amiga cristiana. En el mundo existen muchas religiones y el cristianismo no es la única ni la exclusiva para llegar a la divinidad. No creemos en el demonio ni en Lucifer ni como lo quieran llamar”, añadió.

Sus rituales son personalizados. Son momentos de celebración y comunión inspirados en un tema particular, con un propósito y una finalidad. No faltan velas, inciensos e invocaciones a espíritus supremos. “¿Las brujas creemos en Dios? Si. ¿Las brujas creemos en una diosa? Si. Tenemos nuestras deidades. Dependiendo del aquelarre será el panteón que se adora. Otros tienen una creencia más universal y no se aferran a ningún panteón”, explica Carla, una bruja ecléctica, conectada con Artio, diosa de origen celta.

Los prejuicios apuntan a que la brujería es una práctica que se generaliza es malsana, con fines oscuros y de hacer daño a otras personas. Carla no practica la magia negra.

“Hay personas que la practican sin ser brujas o brujos. Usan la brujería para hacer daño. La maldad existe. Hay personas que usan sus conocimientos, poderes y magia para cosas negativas, pero hay otras que las utilizan para el bien, la sanación y cosas positivas. La brujería, blanca o negra, buena o mala, es brujería. El punto está en cómo la persona la usa. En mi caso creemos en no hacer daño a nadie. En mi aquelarre no buscamos dañar a nadie, pero si podemos ayudar a una persona que lo desee. Se le puede hacer un trabajo ya sea con un amuleto o un hechizo”.

Sus rituales, en medio del caos que vive el País, se orientan a la petición de paz y armonía a Artio. Cuando sucedió la crisis en el gobierno de Ricardo Rosselló las brujas se unieron en las redes para pedir por una pronta solución.
“Se pide por la Isla y por nuestra gente”.

El don de la clarividencia es otra característica de las brujitas. Le sucede muy a menudo. Sus revelaciones en sueños son frecuentes y las sensaciones (deja vu) de experiencias previamente vividas también.

“Son dones que todos poseemos. Lo que pasa es que hay personas que están dormidas o aferradas demasiado a lo material. Las personas que le dan importancia a las posesiones materiales o propensas al chisme o al faranduleo están dormidas. Cada persona es un mundo y experimentará cosas de una manera diferente”.

Carla Santiago, con convicción y determinación, continuará con su aquelarre, disponible para las personas que se le acerquen con necesidades o interesadas en cultivar la apertura del tercer ojo y soltar los apegos temporales.

Si de algo Carla Santiago está convencida es que en una vida pasada fue bruja. Cree en la reencarnación porque, según expone, es un modo de evolucionar en el aprendizaje de la vida.

Este próximo día de Halloween la Bruja de Fajardo lo vivirá con la misma sencillez y seriedad de su cotidianidad. Feliz con su familia y siempre presta, conforme a sus experiencias, a que otras personas despierten su tercer ojo.

Con respeto, le preguntamos sobre el resultado de las elecciones y prefirió hablar sobre la contienda estadounidense entre Joe Biden y Donald Trump, a quien en el momento de la entrevista visualizó con ventaja.

“Somos energía y estas cosas tienen un chance de desviarse o cambiar. En cuanto a Puerto Rico, honestamente, no puedo comentar nada porque no he tirado las cartas, aunque sí hay mucha energía de cambios, pero dependerá de las energías de las personas”, concluyó.

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