Frutos a pesar de la pandemia

Por Anilyn Díaz Hernández
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

La digitalización de casi mil carátulas de discos de colección, cientos de discos compactos, cassettes, películas en distintos formatos y afiches promocionales de producciones artísticas fueron el saldo del trabajo en el Programa de Verano 2020 en la Fundación Nacional para la Cultura Popular, apoyado por la aportación de emergencia del Fondo Flamboyán para las Artes para entidades culturales impactadas por la situación del COVID-19.

En medio de la pandemia los estudiantes se beneficiaron de un donativo de emergencia ortorgado a la organización por el Fondo Flamboyán para las Artes. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Cinco estudiantes universitarias, algunas que habían perdido oportunidades de empleo por motivos de la pandemia, y un estudiante recién graduado de escuela superior, fueron los participantes del Programa de Verano en la Fundación que se llevó a cabo en el pasado mes de julio. En ellos recayó la responsabilidad de manejar material historiográfico relacionado con producciones artísticas de Puerto Rico y toda Iberoamérica, así como también algunas anglosajonas.

“El primer día que comenzamos a trabajar honestamente no sabía qué esperar de esto”, dijo Karelis Maldonado Rivera, “pero puedo decir que ha sido un experiencia inolvidable. Estas dos semanas tuve un ‘crash course’ intensivo sobre música popular hasta música clásica”. Karelis, residente de Arecibo, conoció rutas alternas para llegar al Viejo San Juan, donde se halla ubicada la Fundación y también conoció historias cercanas a los artistas locales, muchas producto de sus intercambios culturales en la región latinoamericana y caribeña y más allá. “Fue impresionante ver lo querido que son muchas de nuestra figuras, tanto aquí como fuera de Puerto Rico, y eso lo pude ver en la inmensa lista de dedicatorias a personas como Danny Rivera, Juan Luis Barry, Lolita Vargas y el propio director de la Fundación, Javier Santiago”.

La joven Miriam López descubre un llamativo vinilo amarillo de danzas autografiado por el cantante Juio Ángel Acevedo. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por su parte, la utuadeña Janiery Cruz Coll, quien más lejos reside de todas las participantes del Programa de Verano, comentó que “trabajando para la Fundación he aprendido mucho sobre todos los ‘viejos’ artistas de nuestro país como Glenn Monroig, Chucho Avellanet, entre otros más, su carrera musical y gracias a Javier parte de su historia también. Algo muy curioso fue descubrir precisamente lo muy queridos que son estos artistas en nuestro país y sobre todo lo que hace algunos años eran las canciones que se escuchaban”.

Entre los participantes del Programa de Verano, también estuvieron Miriam López Vega, Dynath Fourquet y Rafael Mercado, quienes anteriormente habían realizado sendos internados de un semestre o veranos en la Fundación. Aparte de ellos, Isabel Álvarez Cruz y Claudia Beatriz Sánchez Candelaria tuvieron a su cargo ‘escanear’ las carátulas de los discos y películas cuyos repertorios sus demás compañeros registraban. “Lo más que me gustó de esta experiencia fue el trabajo en equipo”, sostuvo Claudia Beatriz, quien recién llegaba de un intercambio estudiantil en la Universidad Complutense de Madrid, España, en el que también participó Isabel.

Isabel Álvarez y Claudia Beatriz Sánchez tuvieron a su cargo ‘escanear’ las carátulas de discos cuyos repertorios sus demás compañeros registraban. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Los participantes del Programa de Verano agradecieron el aprendizaje sobre historia sociocultural puertorriqueña. Sobre esto, Karelis manifestó que “todos los días aprendíamos algo nuevo sobre los artistas que están en la colección de la Fundación, de los que han visitado, los que Javier ha entrevistado y mucho más”. En ocasiones, el periodista y director ejecutivo de la Fundación, hacía un aparte en los trabajos para mostrar partes de la colección de la Biblioteca Juan Ortiz Jiménez, en pleno proceso de reconstrucción. Uno de los días, y a tono con el contexto de año eleccionario en que nos encontramos en Puerto Rico, Santiago mostró programas y anuncios de televisión, también afiches de campañas políticas y aprovechó para analizar su simbología, así como los contrastes y semejanzas de dichas producciones gráficas de campañas anteriores con algunas campañas políticas actuales.

“El trabajo en la Fundación Nacional para la Cultura Popular me enseñó a apreciar la cultura de mi país y a crear conciencia acerca de la magnitud e impacto de nuestra historia. Entiendo que es importante conocer sobre los recursos que tenemos disponibles en todo momento y además, conocer acerca de nuestra historia”, apuntó Claudia Beatriz.

El trabajo en el Programa de Verano, como bien mencionó Claudia Beatriz, se dio en equipo y en un ambiente agradable que fomentaba la comunicación en caso de dudas, así como el aprendizaje continuo. Sin duda, un tema constante de conversación eran las dedicatorias de artistas a fanáticos, pero también a otros artistas, algunos de los que han donado sus colecciones completas a la Fundación.

Los estudiantes apreciaron la muestras de la propaganda utilizada en el referéndum de los derechos democráticos en 1991. (Foto Anilyn Díaz / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Lo que más me gustó de esta experiencia fue poder descubrir todo lo que años atrás fue nuestra cultura musical, las historias detrás de todas las dedicatorias, a Javier contándonos todas las anécdotas que tiene guardadas en su interior. Me llevo tremendos recuerdos hermosos de este lugar y su buena gente”, sostuvo Janiery. “Este taller era lo que necesitaba para hacer de este año algo mejor de lo que ha sido”, añadió en evidente alusión al espíritu resiliente que estos jóvenes han desarrollado ante las vicisitudes del corriente año 2020.

Cabe resaltar que los trabajos en la Fundación Nacional para la Cultura Popular se realizaron al pie de los protocolos de distanciamiento físico necesarios para evitar contagios por COVID-19, en espacios amplios que permitían el intercambio de ideas y movimiento sin arriesgar la salud de los participantes del Programa de Verano. La Fundación, de hecho, lleva cerrada al público general desde marzo cuando se decretó la primera cuarentena por COVID-19 en Puerto Rico.

El sustento actual de la Fundación proviene de las aportaciones individuales mediante compras en la Tienda Virtual en www.prpop.org y aportaciones privadas, tales como el Fondo Flamboyán para las Artes. Los trabajos y las experiencias enriquecedoras para la juventud que nos acompañó en el Programa de Verano en la Fundación no hubieran sido posible sin la subvención de dicho Fondo, así como la voluntad colaborativa de su personal, consciente del impacto significativo y los desafíos económicos que ha provocado el cierre por pandemia en las instituciones dedicadas al arte y la cultura.

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