Liberadora alabanza de Danny a Cristo

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Siempre es grato recibir un disco del intérprete nacional Danny Rivera.

Carátula de la nueva producción “Himnos de vida para mi madre”. (archivo Fundaciín Nacional para la Cultura Popular)

Y si la propuesta entraña un concepto inspirado en Dios, el lanzamiento merece mayor atención.
Danny, con un bagaje de canciones dedicadas al Divino Creador, como se aprecia en sus interpretaciones de “Jesucristo” de Roberto Carlos, en parte de la secuencia del álbum “Alegoría”, en el casete “Según Lucas” a beneficio de los Centros Sor Isolina Ferré y en algunas de sus grabaciones navideñas, como “Hágase la Luz” y “Quiere nacer”, es un artista de una sensibilidad y espiritualidad extraordinarias.

“Himnos de vida para mi Madre”, acabadito de llegar a la tiendita de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, es dedicado a su madre Sabina Méndez García, a quien según explica en las notas discográficas le prometió hace décadas dedicarle un disco de temática cristiana.

Y ahora que inicia la Cuaresma de 2020 es más que oportuno el lanzamiento por su sustancia y su relevancia musical y de contenido. El homenajeado es Cristo, el Hijo del Padre Eterno. Es una de esas grabaciones en que palpitan la dicha y el regocijo del encuentro con Aquel que representa un antes y un después en la vida de los que le abren las puertas de sus corazones con fe.

La secuencia, que se nutre de las composiciones de Cheo Zorrilla con arreglos del maestro Pedro Rivera Toledo, Natam Jafer Cruz Ramírez y Kleber Camero, es una oración musical de acción de gracias y alabanzas a la Santísima Trinidad, partiendo de una experiencia cristocéntrica que, aunque con alusiones y referencias implícitas a algunos textos bíblicos, es concebida a la medida de los cristianos, irrespectivamente de la denominación religiosa o la iglesia a la que pertenezcan.

El cantante dedica esta obra a su progenitora, doña Sabina Méndez. (Foto suministrada)

El disco, de 11 canciones, consiste de baladas, himnos y algunos arreglos de coros ‘gospel’. “Amor soñado” es una alabanza que expresa la alegría y el gozo de la persona que descubre la gracia que se derrama a raudales de la redención de Cristo en la Santa Cruz.

“Aleluya”, más rítmica, es una alabanza góspel de un estribillo sencillo que exalta la santidad del Señor, a quien proclaman ángeles, querubines, serafines, todo ser viviente y la Creación. “Gracias Abba”, de un aire blues, es una oración que exalta la belleza de la creación como don de Dios, de quien procede todo lo bueno a lo que puede aspirar la humanidad y cómo a pesar de las inconsistencias propias de la falibilidad humana, su Amor es tan grande que siempre perdona y redime.

El mensaje de “La misma redención”, de un arreglo cuasi sinfónico con instrumentos de cuerdas, enfoca un llamado a la reconciliación de la cristiandad porque la une lo esencial: el amor de Cristo, el Cordero de Dios nacido de la Virgen María y quien oró al Padre que “todos sean uno como Él y el Padre son Uno, para que el mundo crea”.

“Mi barca”, posiblemente el éxito de la Cuaresma de 2020, invita a pensar en el apóstol Pedro, el humilde pescador que dejó sus redes en la orilla para seguir al Maestro. Es una hermosa balada, con violines, que expone como las turbulencias de la vida a veces parecen hundir en naufragios inevitables la barca de la fe de cada persona, pero como al mantener fija la mirada en Jesús se puede llegar a puerto seguro.

“Mi amado cirineo” expone la fidelidad de Dios a pesar de las caídas y las veces en que perdemos el norte en el sendero de la fe. Una balada que toca profundo el corazón, con el coro de unción de Viki María María, Libia Silva, Miguel Ángel Almánzar, Natam Jafet y el propio Danny.

“Quiero decirte que te amo” es una tierna balada en la que solo aquel que experimenta la gracia divina puede testificar su amor y admiración por el Creador.

“Sáname” es otra balada que estremece conciencia y entendimiento, ideal para retiros o jornadas de sanación. Cristo sigue sanando porque no ha cambiado con los tiempos. Lo que sucede es a veces nos falta fe para creer y afirmar su poder restaurador.

El disco “Himnos de vida para mi Madre” finaliza con “Soy sin tu amor”, “Tú eres santo” y “Solo Cristo salva”. La primera, con un bandoneón, se inclina al tango para exponer que el que conoce la gracia de Dios jamás hallará complemento y sentido en su vida si se aleja. La segunda, en la onda góspel, con órgano en su orquestación, es otra preciosa alabanza que exalta a Jesús por la grandeza de su amor y santidad. La tercera, de un movimiento rítmico más ligero orientado al pop con breves compases en blues, es una alabanza de un enfoque de celebración que pasa revista a la historia del Hijo de Dios nacido de Mujer.

Después de escuchar el cd “Himnos de vida para mi Madre”, uno conecta con el Amigo que nunca falla; el Señor que nos amó hasta el extremo; el Cristo de ayer, hoy y siempre; Camino, Verdad y Vida.

Esperamos un concierto antes, durante o después de la Semana Mayor porque “Himnos de amor para mi Madre” también celebra la gloriosa resurrección de Cristo, el mismo de ayer y siempre.

De seguro cuando lo escuche con el corazón no será la misma persona y posiblemente el propio Danny Rivera jamás será el mismo tras cantar este repertorio sanador y liberador porque Dios en su inescrutable sabiduría sabe escoger muy bien a los mensajeros de su gracia.

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