Tuna de Cayey enciende la Navidad

Turistas de diversas nacionalidades disfrutaron de los temas festivos de la Tuna de Cayey. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

La música de la Tuna de Cayey les subió por los pies y les salió por los poros durante poco más de una hora, en que disfrutaron, como hipnotizados, del alegre espectáculo celebrado en el café-teatro de la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

Procedentes en el barco Lírica de China, Francia, Filipinas, Canadá, Holanda, Italia y Estados Unidos, el grupo de turistas quizás no comprendió las letras de “Son Borinqueño”, “La parranda del sopón” y “Que siga la fiesta”, entre un puñado más, pero sus respuestas no verbales revelaron embeleso por la cadencia de la Tuna; articulada en sus orquestaciones vibrantes de cuatro, guitarra, acordeón, mandolinas y percusión, además de su balance coral de sopranos, mezzos, altos, tenores y bajos.

La sala estaba llena.

Los visitantes de países hermanos, unidos a los boricuas que patrocinan los eventos de la Fundación, disfrutaron de la algarabía navideña la noche del primer lunes de diciembre, como preámbulo a una serie de actividades que durante la temporada se celebrarán libre de costo para el pueblo con un propósito muy claro: reafirmar la Patria a través del cultivo del arte musical que define la identidad puertorriqueña.

El repertorio incluyó temas de la nueva grabación “55 años de fiesta”. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Así, uno por uno, los miembros de la Tuna salieron de sus trabajos y se encaminaron al Viejo San Juan. El compromiso les aguardaba en la sede de la institución cultural sin fines de lucro, cuyo Encendido Navideño se ha convertido en una tradición y que el lunes fue el marco perfecto para el estreno y lanzamiento del disco “55 años de fiesta” de la Tuna de Cayey, cuya secuencia se nutre de “Son Borinqueño”, “El cisne blanco”, “Soy como el coquí”, “Parranda de los buenos”, “El currito de la Cruz”, “Mi Tuna puertorriqueña”, “Rayito de luz”, “Oye”, “Nuestro lema”, “Época de tradición”, “Que siga la fiesta”, con unos compases de reguetón, y “Echa esa Junta pa’ llá”, en rechazo humorístico al ente fiscal federal que con sus medidas neoliberales empobrece a no pocos sectores de la Nación.

Los miembros de la Tuna firmaron un disco que formará parte de la exhibición de la organización. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

La actividad anual se les dedicó y, como suele suceder, el arbolito, decorado con guirnaldas, bombillitas y algunas carátulas de sus discos, debía ser iluminado por uno de los integrantes de la agrupación que celebra poco más de medio siglo del taller musical, originado en 1964 y cuyo aniversario, el pasado 18 de octubre, también celebraron en la Fundación.

“En honor de su 55 aniversario les dedicamos nuestro Encendido Navideño. Es una noche muy especial para la Fundación. Nos dedicamos a fomentar las artes en todas sus vertientes y tenemos un espacio muy particular en un lugar muy privilegiado que ha sido obviamente el centro de luchas importantes en este año. La cultura, como parte de nuestras expresiones puertorriqueñas, nos representa en las buenas y las malas. Así estamos nosotros también para la Tuna porque sin la Tuna no hay Navidad”, dijo la joven Anilyn Díaz, profesora, productora y miembro de la Junta Directiva de la Fundación, que dirige el periodista Javier Santiago.

La Tuna, que en la pasada Navidad lanzó el cd “De Parranda Tour”, fue agasajada en la Fundación con el arbolito, con coronas navideñas en cuyo centro se observan carátulas de sus álbumes más populares, refrigerios, bocadillos y el aplauso incondicional de su público habitual y de sus nuevos adeptos del exterior.

Una turista holandesa se unió al grupo para bailar el clásico “Qué siga la fiesta” de Héctor Urdaneta. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Es lo que casi siempre pasa con los turistas que nos visitan: un desconocimiento de lo grande, hermoso y lo increíble que es la cultura puertorriqueña. Hace tiempo se pudieron haber ido. Vi a dos o tres llorando también porque es hermoso. Esta es una de miles de cosas. Siempre que vengo a la Fundación, termino así de feliz”, reaccionó el guía turístico Leopoldo Rosso.

Antes de despedirse, los turistas compraron discos, se retrataron en los alrededores del patio interior y, con desprendimiento, aportaron con sus donativos a la institución sin fines de lucro que celebrará la Navidad hasta las octavitas, posiblemente convencidos de que en ningún otro destino gozarán como esa noche en la Fundación.

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