‘Felices días’… que se repita

Por Judith Felicie
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Nuestra cita con la felicidad se dio en el marco del Teatro La Perla en la ciudad de Ponce el pasado sábado con nuestro cantor Danny Rivera. La producción “Felices días”, presentada por Tamara Yantín, Eduardo Villanueva y Yesenia Cruz, marcó una interesante travesía enmarcada por el respeto, la magia y el buen gusto.

Impecable de principio a fin, el programa comenzó con la actriz Dolores Pedro encarnando la Danza (musa) como pieza mística entre la realidad y el ensueño de la música. “Linda flor” de Luciano Quiñones pasó entonces a ser la pieza instrumental interpretada al piano por su compositor que abrió el camino a un recorrido inolvidable. Hermelindo Ruiz Mestre – joven guitarrista con trayectoria internacional – ejecutó con su acostumbrado virtuosismo el icónico “El coquí” de José Ignacio Quintón. Y para nuestra agradable sorpresa las coristas Yanira Torres y Carmen “Tití” Rodríguez interpretaron – abanico en mano – “Recuerdos de Borinquen” siendo acompañadas por los güiros de Edna Colón Zayas y Cándido Reyes quienes custodiaron nuestro género con gallardía, virtuosismo y elegancia durante el espectáculo.

Danny Rivera decretó con las palabras de Emilio Huyke la consigna de la velada:

“Jíbaro puertorriqueño
escucha mi voz sentida
que mi danza preferida
no se llama ‘Vano empeño’.

“Despierta ya de tu sueño
abre el ojo y cierra el pico
y oye lo que aquí te explico
si te cabe en la sesera,
que cuando la Danza muera
habrá muerto Puerto Rico”.

Antonio Martorell exhibió la obra inspirada en “Felices días” presentado en Ponce. (Foto Tamara Yantín / FB)

Una oportuna evocación a la música del hogar y a la madre que lo encamina siendo un niño soñador, nos recordó a la inmortal Julita Ross con la danza “Margarita”. A renglón seguido el pianista Alfonso Fuentes llevó “Ausencia” a otra dimensión. Pudimos ser fieles testigos de un jubiloso mano a mano entre Emma y Cándido donde todos resultamos ganadores al ver el dominio y sonoridad con la danza “Mi güiro” en reciprocidad el público como cómplice los premia con un sonoro y largo aplauso. Por otro lado, Danny incitó a los más jóvenes a que acepten el reto de mantener la buena música a través del joven Ricardo Jesús quien con gran voz y presencia interpretó “Tu y yo”.

Hubo un espacio dentro del Concierto dedicado al tema patriótico marcado por “La Borinqueña”; danza- himno cuya letra original “nos representa a todos”. A esta le siguió “Perla del Caribe” de Jesús María Escobar a son-de salsa; “Verde luz” con el acompañamiento en las cuerdas de Hermelindo Ruiz Mestre; “Isla hermosa” del pianista Luciano Quiñones y la reciente composición “Mi Puerto Rico” de Miguel Torres.

Humberto Ramírez en la trompeta y Alfonso Fuentes al piano en “Violeta” de Rafael Alers hicieron despliegue de su reconocido talento. El homenaje a Puerto Rico continuó con
Lolita de Vitin (sin acento) Calderón, dedicada a Lolita Lebrón que el pasado 19 de noviembre recordamos en su centenario al igual que en esta danza:

“Por que la llama de Lares
quisiste volver incendio.
Lolita siempre enarbola
con valor y sacrificio
de tener bandera sola…
Desde Lares y Jayuya
renacen 100 Lolitas”.

La sangre nueva de la danza contó en la escenificación en Ponce con la joven pianista Carmín Noemí Marrero. La también profesora e integrante del grupo Caffezz, presentó “Mujer de la Alborada” a la que su hermana la historiadora Mayi Marrero le puso letra. Cuenta la artista que su abuela tuvo la premonición en un sueño que algún día acompañaría a nuestro cantor en un gran teatro. La pieza resultó una alegre sorpresa con influencia de jazz. Cierra la pieza con la amorosa frase: “Eres mujer de mi Alborada sin ti no soy”.

Seguimos un viaje íntimo y sonoro con la danza “Carta a Juan Morel” y “Caricias” de Rafi Escudero con arreglos de Quique Talavera que merece un gran reconocimiento por el trabajo hecho con el repertorio. Sus arreglos, todos modernos e inesperados, hicieron brotar la poesía del sonido que todo lo puede, hasta elevarnos a la dicha. Así, el público unió su voz a la del cantor en el impostergable “Lo que yo quiere ser”.

Ya en el marco de cierre, Danny interpretó “Alondras en los bosques” en contra canto con corista Carmen “Tita” Rodríguez en la plenitud de una maravillosa gesta. Hubo dos versiones consecutivas de “Felices días” primero con Humberto Ramírez en la trompeta y el maestro Alfonso Fuentes al piano. La versión jazzeada al estilo Big Band dirigida por Ramírez, se complementó en el programa con la interpretación tradicional del clásico de Morel por parte de Danny. A lo que el asomo de “Tú vives en mi pensamiento” de Eladio Torres no se hizo esperar, enmarcado por dos parejas que bailaron para cerrar con broche de oro una noche de ensueño musical.

Con el obsequió de una bufanda color dorada pintada con la letra de “Felices días”, por parte de Antonio Martorell para el cantante, los aires navideños sellaron el encuentro, al son de “El cardenalito” y el pegajoso “El coquí” de Herminio de Jesús.

“Felices días” fue una producción bien hilvanada que brilló en todos sus detalles. Las luces de Quique Benet en conjunto con las gráficas demarcaban el mejor ambiente para una noche inolvidable. El sonido fue justo en su ejecución. Y la representación de dos parejas de generaciones distintas bailando en diversas instancias dio colorido y magia al montaje escénico.
¡Qué haya más “Felices días” como lo vivimos en el teatro La Perla de Ponce!
¡Qué se repita!

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