Alfred al descubierto

Por Edgar Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Además de todo su legado en la industria musical, la televisión y la radio puertorriqueña, el Dr. Alfred D. Herger añade su libro “Secretos revelados (Confidencial)”, al que le dedicó un año de intenso trabajo para tenerlo listo.

En la publicación Herger hace un recuento de su entrada al mundo del espectáculo desde 1958 a 1970. (Foto suministrada)

El productor, musicólogo y psicólogo nos presentó su texto, resaltando, “este es un proyecto que estoy haciendo con Amazon. Inicialmente se va a vender a través de ellos. También, por la página web de la Fundación Legado Dr. Alfred D. Herger Inc., alfreddherger.com. Es el primer proyecto de mi fundación… Esta fundación busca rescatar y poner al día y accesible para el público los materiales que forman parte de mis producciones en 60 años que llevo en los medios de comunicación”.

Explicó que “el libro me estaba saliendo muy largo, e iba a tener como 500 páginas, por lo que lo he dividido en dos partes. La primera parte data desde que empecé en 1958 escribiendo para el periódico El Mundo, cuando tenía 15 años, hasta 1970. Mi gestión para hacer programas de radio y televisión, promoción de artistas, incluyendo Paul Anka. Tuve a otros ídolos americanos que presenté, mi programa ‘Teenager’s matinée’ y la Nueva Ola con todos los artistas que fui reclutando, adiestraba, buscaba el material adecuado si no tenían letras, o yo les hacía las canciones porque pensaba que les caían. También diseñaba la imagen y conseguía contratos. Esto incluyendo las tres etapas de la Nueva Ola… Ahí estoy en contacto con el cantautor español Luisito Rey (padre de Luis Miguel) que me impresionó muchísimo y me dedico a manejarlo”.

Como preparaba un documental sobre sus aventuras en el mundo del espectáculo -que no ha salido al mercado- eso lo ayudó a hacer más rápido el proceso de darle forma a “Secretos revelados (Confidencial)”.

Alfred hizo uno de sus primeros experimentos multitudinarios con el ídolo canadiense Paul Anka. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Herger destacó, “estoy contando las cosas que la gente no conoce de cómo pasó todo este súper proyecto que tanto éxito tuvo con artistas locales e internacionales. Aprovecho para describir cada programa, las estrategias para promover a los artistas, todas las armas que tiene uno…”.

Lanzó su libro durante el “BabyBoomer Expo” el 9 y 10 de noviembre en el Centro de Convenciones de Puerto Rico en Miramar, primero con Astrid Matos Silva (exdirectora de Noticias en NotiUno) y luego con Yolanda Vélez Arcelay (“Jugando pelota dura”, Univisión Puerto Rico), a las que había entregado de antemano el manuscrito para el análisis.

-¿Cómo describe la industria musical y televisiva en ese período que cubre el libro?
-“Era como un terreno virgen. Había oportunidades para el que tuviera las ideas. Como yo era un muchacho bien inquieto y creativo presenté ideas y salí de coanimador en Telemundo, tuve mi programa ‘Teenager’s Matinée” en la TeleCadena Pérez Perry, y programas de radio… Era un terreno fértil y yo era un pionero, estaba abriendo caminos. Por eso en el libro puse la receta que yo usaba o lo que me inventaba para echar pa’ lante los proyectos. Esto puede ser una guía para los jóvenes que deben darse cuenta que no necesariamente la rueda está inventada. Tú puedes crear dentro de lo que hay, hacer cosas nuevas o modificaciones, y hacer que la rueda corra”.

-¿Qué situación o experiencia lo marcó para ese tiempo?
-“Uno tiene que reconocer el origen como hijo, como miembro de una familia, en donde recibes unos estímulos y ejemplos. Yo soy hijo único. Cuando empecé a trabajar en esto, me entusiasmaba porque esos artistas con los que yo trabajaba eran como mis hermanos más pequeños. Como en los famosos clan de la Nueva Ola. A esos muchachos yo los quería y protegía, les daba oportunidades. Me sacaba el pan de la boca para dárselo a ellos… Lamentablemente, los veía con ese cariño y ojos de hermano, porque era un déficit que tenía en mi vida, pero para ellos yo era una oportunidad, una ventana para el público, un escaparate. Dado el momento, me cortaban cuando le ofrecían un dulce más bonito. Todo lo que yo había hecho y de cierto modo el sacrificio también económico y de tiempo, como si no significara nada. Eso me fue pegando fuerte”.

Canta la Juventud fue el experimento más exitoso de su primera etapa como productor. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

-¿Vivió más momentos de lágrimas que de alegría?, indagamos.
-“No. Soy llorón, pero esas cosas no me hacían llorar, sino que me confundían. Por eso fue que terminé estudiando psicología. No entendía cómo alguna gente podía hacer ciertas cosas. Yo era un muchacho cristiano, criado por mi abuela. Nací en Arecibo, pero mi familia era de Lares. Me crié en los años de escuela elemental en Cataño. Después terminé mi crianza de adolescente y joven en la Parada 21 de Santurce”.

-¿Qué puede adelantar de esa segunda parte del libro?
-“La segunda parte iniciará en 1971 cuando regreso a la radio como ejecutivo dirigiendo emisoras y produciendo programas para todo público, no exclusivamente para la juventud. Cubrirá hasta la actualidad. Incluye mi transición a la psicología y mi regreso a la televisión como experto en comportamiento y situaciones humanas, dando consejos en la radio, escribiendo para El Nuevo Día y un libro de autoayuda”.

-¿Estos libros de “Secretos revelados (Confidencial)” serán otra parte de su legado para las nuevas generaciones?
-“Sí. Yo presento en estos libros un mapa de todo lo que pasó con los personajes, las situaciones y aventuras, las cosas tristes, lo cómico…”.

-Por otro lado, ¿cuál es su misión con la fundación?
-“En la fundación quiero digitalizar los ‘masters’ los discos que produje y ponerlos en Internet a disposición del público. Ya tengo algunas puestas”, afirmó. (Anhela convertir en nuevos formatos digitales los programas de radio y de consulta psicológica para que no se dañen, por lo que necesita equipos especializados).

Por su libro publicado y el recuerdo de grandes vivencias, cuestionamos también al Dr. Alfred D. Herger, qué elemento de su época de gloria considera que debería aún mantener en su esencia un profesional de la radio, televisión y la industria musical, a lo que respondió, “no es fácil contestar esa pregunta”. Acto seguido, el productor comentó, “eso es según los tiempos. Yo fui causando cambios a través del tiempo e introduciendo géneros musicales, figuras nuevas. Ahora se hace de otra manera, con (la red) Internet. ¡Todo es digital! Ya no hay las barreras de las fronteras. ¡Mira, ‘Despacito! (de Luis Fonsi con Daddy Yankee) Es algo mundial. ¡Y a hora la canción de Pedro Capó! (‘Calma’). Esto me maravilla y llena de mucho orgullo que nuestras artistas estén en esa ola, están bien puestos… Para mí era un logro y lo conseguía llevar mis artistas a otros países a que cantaran. Yo llevé a Chucho Avellanet a México, Venezuela, Argentina, Perú. ¡A Lucecita Benítez la estaba llevando por ahí…”.

Herger sostuvo, también, “por circunstancias de la vida entraron fuerzas que tenían interés en quedarse con mis artistas y me dieron golpes de estado y no pude completar la internacionalización en aquel momento de esos artistas. A Lucecita la llevé hasta el Festival. Del Festival para allá no tuve nada que ver… Pero, ella tiene toda la fama que se merece, que se ha ganado”.

El respetado productor culminó la entrevista con la Fundación Nacional para Cultura Popular aclarando que no critica la televisión local porque “están haciendo lo del momento, la moda. Cada cual hace lo mejor que puede con lo que tiene. Yo haría cosas diferentes, porque tengo otra escuela. Pero no sé si lo que yo haría diferente necesariamente es lo que va a gustar ahora”.

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