‘Una comedia divina’ a los 30

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Omarjadhir Flores y Jorge Castillo forman parte de la trama de esta puesta en escena en la Sala de Drama Carlos Marcihal del Centro de Bellas Artes. (Foto Cristina Martínez Mattei para Cuarzo Blanco)

Cuarzo Blanco, Inc., compañía artística puertorriqueña, celebró 30 años de labor de excelencia constante con el estreno mundial de “Una comedia divina”, original de Adriana Pantoja, dramaturga, directora, actriz, productora, compositora, teatrera redonda y fundadora de la compañía cuyo nombre sobresale al principio de esta oración. Una compañía teatral que cumple 30 años, sobre todo en el momento en que vivimos, es motivo de regocijo. Adriana Pantoja es una dramaturga puertorriqueña seria y talentosa que hace la diferencia. Tuvimos muchas razones para asistir el pasado domingo 3 de noviembre, a las cuatro de la tarde, a la última función de “Una comedia divina” en la Sala Carlos Marichal del Centro de Bellas Artes de Santurce.

Al entrar en la sala, también entramos en la escenografía de Omar Torres Molina, para un montaje de teatro semi arena, o arena a tres lados. Una tarima en el medio del escenario servía como espacio escénico de los actores que hacían de actores; otra tarima, más pequeña, al lado izquierdo (en relación al público de frente) estaba destinada a los intérpretes de señas para sordos; la ropa que colgaba de un tubo a la derecha (en relación al público de frente) definía el salón de vestuario. Una distribución efectiva y funcional. No nos dejó duda. Lo que íbamos a ver se desarrollaría en un teatro.

Nos dimos cuenta de cuatro niveles de tiempos y espacios en la historia, como dimensiones simultáneas donde se concentraban el pasado, el presente y el futuro, en la acción: el pathos de cada uno de los personajes, la interacción de los personajes, la obra dentro de la obra y los intérpretes de señas. En la función del domingo en la tarde, el público añadió un quinto nivel, con una participación tan activa, que parecían estar viendo una telenovela turca en “prime time”. Comentarios como: “¿Qué se cree ése? No te dejes, mujer. Mándalo a buen sitio. Anda, si también es gay. Bueno que te pase por infiel y por pillo”, aportaron a nuestra concentración. Nos pareció encantador.

El fuerte de esta comedia dramática recae en todos sus personajes como son Eloísa (Georgina Borri) y el inspector Riera (Orlando Rodríguez). (Foto Cristina Martínez Mattei para Cuarzo Blanco)

Reminiscencias de esa línea que corre desde Luiggi Pirandello a Jean Genet (aunque la dramaturga la detiene en Eugene Ionesco); y de puertorriqueños, como Myrna Casas y José Luis Ramos Escobar, dijeron presente en la dramaturgia de Pantoja, quien tiene, a la vez, un estilo muy propio, de estilizada creatividad.

Identificamos un hilo de acción: la compañía ‘Teatro En Rojo’ está al borde de la quiebra. El director y empresario decide hacer una versión teatral-musical de “La divina comedia”, de Dante Alighieri. Mientras eso se cocina, se descubren secretos horripilantes.

Identificamos nudos en el hilo: Pedro Abelardo, director de 62 años de edad, fundó ‘Teatro En Rojo’ con Eloísa, ex actriz de 60, que ahora se dedica al vestuario; y que vive enamorada de Pedro. Camila, la “damita joven de 40 años”, comprometida con Leonardo, actor principal de la compañía, acaba de enterarse de su contagio con la enfermedad del VPH (Virus del Papiloma Humano). Leonardo -de por sí, temperamental- empeora cuando Marcos se une a la compañía un año antes del comienzo de la acción. Leonardo descuida a su novia por estar con Marcos, con quien tiene una relación amorosa y comparte el negocio inmoral e ilícito de la trata humana. Marcos, que no tiene talento actoral, está en la compañía ‘Teatro En Rojo’ porque su padre es amigo del director. El padre de Marcos es un pedófilo incestuoso, que involucró a su hijo desde niño en “el negocio”. Y Pedro no tiene ni chispa de idea de toda esta situación.

Identificamos la red: Pedro lanza una convocatoria para audiciones. Así es como Hugo Alejandro se presenta. Camila y Hugo se enamoran a primera vista, pero Camila detiene la posible relación porque está comprometida con Leonardo. Sin querer, Hugo escucha una conversación entre Marcos y Leonardo, en la cual se entera que combinan los negocios con el sexo entre ellos. Leonardo quiere salirse de todo; Marcos lo amenaza con revelarlo todo, si no le trae a la hermana menor de Camila para venderla. Leonardo dice que no. En esas, llega el inspector de la policía Emilio Riera, quien ha seguido una pista que lo ha llevado hasta el teatro.

Willie Denton recibe aplausos por su actuación. (Foto Cristina Martínez Mattei para Cuarzo Blanco)

La historia de este drama puede sostener una serie de muchas temporadas. El fuerte son los personajes. Cualquier interacción entre ellos resulta poderosa: Leonardo termina su relación consensual secreta, minutos antes que Marcos sea asesinado por su propio padre; Camila se entera del engaño de Leonardo y rompe su compromiso; Riera arresta a Leonardo; el teatro cierra sus puertas; Camila y Hugo se separan con esperanza; y Pedro y Eloísa, por fin, unen sus vidas. La pieza, densa y muy seria, explora temas graves y muy reales. Además de la trata humana y el VPH, el drama indaga la situación de los artistas del teatro en Puerto Rico.

El montaje logró captar nuestra atención con momentos muy logrados; una ruta escénica que se extiende hasta el segundo piso de la sala; y personajes extraordinariamente definidos, interpretados por buenos actores, bien seleccionados. Entendemos que, precisamente, el trabajo con los actores fue el logro sobresaliente de la dirección. Pantoja debería, tal vez, como dramaturga y directora, considerar cortes a la obra, de más de dos horas de duración; y colocar un intermedio, lo cual, además de añadir intriga a nuestras ansias e interés de volver a entrar a la sala, nos daría la oportunidad de “estirar las piernas”, sin tener que levantarnos del asiento en medio de una escena que no nos debemos perder.

Los intérpretes de señas para sordos en el escenario son parte esencial del sello de marca de Cuarzo Blanco, desde hace 15 años. La directora y dramaturga integra a los intérpretes en su tráfico, al punto de interactuar con los personajes a los que doblan. Este montaje logró una coreografía poética, muy justa, muy estética con los intérpretes. Aplausos para Daniela González, Ismael Joel Sánchez, Abdiel Reyes, Carla Alemán, José W. Santiago… y para el joven debutante Yariel Hernández, quien es sordo parcial.

Los intérpretes de señas para sordos en el escenario fueron parte esencial de la producción teatral. (Foto Cristina Martínez Mattei para Cuarzo Blanco)

Aplausos para los actores. Georgina Borri, una de nuestras mejores actrices, mostró dotes como cantante que no le conocíamos y estuvo deliciosa en su interpretación de Eloísa. Como Pedro, Willie Denton, otro de nuestros grandes, se mostró insuperable. Jorge Castillo le prestó su innegable talento y ángel escénico al inseguro e indefinido Leonardo, logrando una actuación de detalles, creíble y destacada. Laura Isabel tomó las riendas de Camila con paso seguro, firme y directo. Orlando Rodríguez le impartió mucha simpatía y credibilidad al Inspector Riera. La dulce voz del joven barítono puertorriqueño Martín Alicea, que interpretó a Hugo, nos arrulló con las canciones, entre tiernas y románticas, originales de Pantoja. Como actor, Alicea dio la pelea. Quedamos impresionados con el trabajo de Omarjadhir Flores, sincero y profundo, en su interpretación del controversial Marcos, a quien bordó hasta el punto de hacernos compadecerlo.

Las luces de Omar Torres Molina; los arreglos musicales y sonidos de Chenan Martínez; la coordinación de vestuario y utilería de Edgardo Cortés; el maquillaje de Ricardo Santana, todos fueron elementos armónicos que impartieron magia.

“Una comedia divina” contó con la asistencia de dirección de Natalia García y Elixander Negrón; la regiduría de Ingrid Baldera; la audio descripción de Thaimy Reyes; la asistencia de producción de Natalia García y Javier Santiago; las fotos de Cristina Martínez Mattei; el arte gráfico de Julio A. García Rosado; las relaciones públicas de Grandes Eventos; y la producción general, para Cuarzo Blanco, Inc., de Adriana Pantoja.

Nos queda felicitar y agradecer a Cuarzo Blanco por 30 años de perseverante victoria en todas sus gestiones. Esperamos con emoción la próxima producción.

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