Carcajadas que matan y liberan

Por Jaime Torres Torres
Para Fundacion Nacional para la Cultura Popular

Joker, filme estelarizado por el actor nacido en suelo boricua Joaquin Phoenix y dirigido por Todd Phillips, se ha convertido de camino a su tercera semana en exhibición en el éxito taquillero del momento en Puerto Rico.

La vimos el pasado jueves en la última tanda de una de las salas de Caribbean Cinemas en Plaza Las Américas con un lleno total.

Asistimos con pensamiento crítico y la mirada de un comunicador sociocultural (planificamos verla como el espectador común y corriente) y no hay duda de que es una indiscutible obra de arte cinematográfica.

Hay expertos de la sicología que afirman que no es apta para niños y adolescentes. Pues sí, sin ánimo de subestimar la madurez e inteligencia de nuestros jóvenes, porque es una película de un discurso sicosocial que interpela la conciencia y confronta al establishment.

No es el entretenimiento fílmico de la saga de Batman con Michael Keaton, cuya primera entrega presenta al Joker representado extraordinariamente por el mítico Jack Nicholson. Es una película de un fuerte discurso sicológico que gira en torno a la vida difícil, complicada y convulsa, emocional y socialmente hablando, de Arthur Fleck, un residente de clase media de la niuyorquina Ciudad Gótica, de varios trastornos emocionales y empobrecido por la falta de oportunidades y la opresión de un sistema, evidente por ejemplo en la explotación laboral, la deficiencia del estado en suplir los servicios básicos y en el recorte a las pensiones, que lo empobrece financiera y moralmente.

Arthur es payaso de profesión y su condición emocional lo lleva a reír compulsivamente en las situaciones de estrés, molestia, frustración y estrés.

Cuando su siquiatra le dice que el tratamiento que recibe del estado finalizará por recortes presupuestarios se siente desahuciado por la falta de acceso a sus medicamentos y ahí es que irónicamente se libera y comienza a ser “feliz”.

Abusado sexualmente cuando era niño y custodio de su madre anciana, igualmente enferma mental, que en su niñez lo maltrató con desatención, en Arthur se detona una catarsis hacia el sistema, muy afín con la sociedad neoliberal de nuestros días, que lo impulsa a delinquir, al inicio en defensa propia y posteriormente como respuesta a la humillación que recibe de personas que admira, como el animador de un programa de variedades y stand up comedy que representa el célebre Robert De Niro, a quien asesina a disparos durante una transmisión televisiva en vivo.

Arthur, desde su locura, es la personificación catártica sabrá el Universo de cuántas personas que se sienten ignoradas por el Estado y por una vida con prisa en la que se pierde la empatía y sintonía con los desfavorecidos por el sistema, pero que sí importan en los procesos electorales de cada cuatro años.

Joker plantea una severa crítica a la mediocridad de la administración pública y a la demagogia de los políticos, que también son risibles y desesperantes guasones, como un Donald Trump, un Bolsonaro en Brasil y acá fenómenos como Ricardo Rosselló, Thomas Rivera Schatz, María Milagros Charboniel, Alejandro García Padilla y Abel Nazario, entre muchos más.

Exacerbada su condición mental por la falta de medicamentos responde con sanguinaria rebeldía a las situaciones que considera traiciones.

Es una crítica contundente a las políticas públicas neoliberales que se jactan de destinar recursos financieros para los pacientes de cáncer o diabetes, pero que olvidan a los pacientes con trastornos mentales, déficits de atención o con necesidades de educación especial.

En Joker, contrario a la cultura hollywoodense, no hay drogas, sexo ni licor. Solo opresión estatal y la respuesta de un ser que es víctima de las circunstancias y que a su manera se convierte en victimario de algunos.

Recomiendo Joker porque es cine de arte. La fotografía es muy emocional y logra su cometido con sombras, tiros cerrados y sobre todo con los colores del disfraz y el maquillaje que Arthur usa cuando se emancipa.

La música y las rutinas de baile sustentan la extraordinaria visión del director Todd Phillips que junto a la brillante actuación de Phoenix los proyectan como favoritos para la estatuilla del Óscar.

Para los ciudadanos enmascarados como payasos que protestan en las calles Arthur se convierte en un héroe e ídolo.

La película hipnotiza desde el saque y su desenlace sugiere una secuela. Finalizo esta nota con varias de las citas de Joker y te invito a que la veas.

“Espero que mi muerte valga más centavos que mi vida”.

“Durante toda mi vida, no sabía si realmente existía. Pero yo sí, y la gente comienza a darse cuenta”.

“La peor parte de tener una enfermedad mental es que la gente espera que te comportes como si no la tuvieras”.

“Solía pensar que mi vida era una tragedia, pero ahora me doy cuenta de que es una comedia”.

 

 

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