Fabiola honra al cuatro en el jazz

Por Rafael Vega Curry
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

En “Al otro lado del charco” Fabiola Méndez lleva nuestro instrumento nacional al jazz. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

No es una obviedad decir, aunque pueda parecerlo, que a la hora de hacer jazz lo primero que tiene que haber es la intención de hacer jazz. El músico –especialmente aquel que toca un instrumento que no está comúnmente asociado a este género- tiene que situarse dentro de una mentalidad, un estilo, hasta una manera de ver la vida, podría decirse, que hagan realidad ese propósito. No siempre el propósito tiene éxito.

“Al otro lado del charco”, el disco debut de la cuatrista y cantante puertorriqueña Fabiola Méndez se ubica en el bando contrario. No solo triunfa en la riesgosa tarea de hacer jazz a partir del sonido del cuatro, nuestro instrumento nacional, sino que lo logra de manera resonante. Tiene la síncopa, los cambios armónicos, la particular relación entre los instrumentos que el género exige y sobre, todo, ese espíritu de inconformidad, ese afán de romper creativamente el molde, que caracteriza a las mejores grabaciones jazzísticas.
Mejor aún, profundiza en los caminos ya explorados por artistas como Pedro Guzmán y su Jíbaro Jazz, alcanzando una síntesis más completa entre nuestra música campesina y los avances logrados por los grandes “jazzeros”.

Dos factores de producción contribuyen significativamente a hacer de este disco una escucha tan agradable: la variedad de formatos y una hábil secuenciación que alterna los temas más jazzísticos y los más “jíbaros”. Por ejemplo, “Introducción” y “Libre al viento” enfatizan la relación cuatro/bongó/güiro. “Cry of the Soul” y el tema titular incluyen solos de guitarra eléctrica de Zack Auslander, con muy atractivo sonido. Lo mismo puede decirse del saxo tenor de Edmar Colón, que engalana dos piezas, el estándar “Days of Wine and Roses” y “Return of Pluto”.

Este último corte merece un comentario aparte. Es una memorable composición, con breves segmentos de “free jazz” y un solo de piano de Matt Thomson de enorme gracia y sabiduría, con ecos de la estética ECM. Edmar Colón también se destaca aquí con un solo enérgico y que evidencia amplio conocimiento del lenguaje de su instrumento.

Méndez luce su talento vocal en dos temas, “A Julia de Burgos” y “Al otro lado del charco” con buen fraseo, calidez y, en el primero de los dos, efectos electrónicos que le otorgan un aire modernista a la interpretación.

“Al otro lado del charco” –así llamado porque fue concebido durante los años de estudio de Méndez en Berklee College, donde se convirtió en la primera cuatrista graduada de dicha institución- señala nuevos caminos para el jazz puertorriqueño, especialmente aquel relacionado con el instrumento que nos identifica. Un importante logro, así como un auspicioso debut discográfico.

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