Reina en los años del ‘West Side Story’

Nota del Editor: Al margen de la controversia surgida por la elección de nuestra representante al concurso de Miss Universe, publicamos el segundo de una serie de artículos semanales que ponen en perspectiva histórica la representación boricua de otros tiempos.

Por Javier Valentín Feliciano
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Cuando Ana Celia Sosa regresó a Puerto Rico, tras residir durante un periodo en Nueva York, jamás imaginó que su vida tendría un giro inesperado que la trasladara a competir al concurso Miss Universo. Para ese entonces, era muy poca la preparación que las participantes recibían y casi llegaban a la competencia con lo poco o con lo mucho que ya sabían.

Enid del Valle, Miss Puerto Rico 1961, coronó a su sucesora para la representación boricua en el Miss Universo 1962. (Foto suministrada)

Ese no fue el caso de Ana Celia, pues ya venía de una sólida carrera como modelo en Estados Unidos. Nació en Santurce, pero creció en el “municipio puertorriqueño” del Bronx, en Nueva York. Mientras residió en La Gran Manzana cursó estudios en cosmetología hasta convertirse en maestra de esa profesión. Incluso, llegó a tener las licencias para enseñar en esa ciudad, en California y en la Isla del Encanto.

En ese país fue Reina del Club Gardenia, Reina del Club Isabelino, Miss Chiquita Nick, Miss Bronx, Miss Club Caborrojeño, además recibió el título de Miss Desfile Puertorriqueño en dos ocasiones.

Eran los años del apogeo de “West Side Story” que en 1957 había estrenado en Broadway, y en abril de 1962 su versión fílmica arrasaba en los premios Oscar; catapultando a la humacaeña Rita Moreno a primeros planos de la popularidad.

Cuando Ana Celia regresó a su terruño la enseñanza de la cosmetología no era bien remunerada.  Enfrentó entonces la disyuntiva de cómo podría subsistir, pues ya tenía un carro convertible por pagar que había traído de Estados Unidos. Averiguó que en los hoteles de San Juan remuneraban bien la cosmetología y cambió el salón de clases por el salón de belleza.

Consiguió trabajo como estilista en el salón del Hotel La Concha, en la zona del Condado. Durante esos días estaba peinando a Fabiola, – la esposa Roy Brown, uno de los encargados de la franquicia del certamen en Puerto Rico – y ella le recomendó que participara. Fabiola le dijo: “Tú debes competir en el certamen de Miss Puerto Rico. Mañana es la audición. No me vayas a hacer quedar mal”. Y Ana Celia llegó a la casa de Ana Santisteban, lugar donde estaban reuniendo a las participantes.

Es importante recordar que Brown es el papá del cantante de música trova y fue relacionista profesional del Hotel San Juan. Como parte de la agenda, visitó el canal WAPA Televisión y conoció el animador Luis Vigoreaux con quien tuvo una estrecha amistad. Ese mismo año, la franquicia pasaría a manos de la reconocida creadora de reinas hasta el 1995.

La competencia internacional se llevó a cabo en el Miami Beach Auditorium de la Florida. (Foto suministrada)

“En todos los concursos que competí lo hice con pelo largo, hasta pensé que sería un factor en mi contra y durante la competencia local la gané con pelo corto. Incluso, había escuchado que ese año los manejadores estaban buscando una concursante con el pelo un poco más largo de cómo yo lo tenía en aquel momento”, relató con jocosidad.

Al principio, su mamá no quería que compitiera, pero en el transcurso cambió de opinión y permitió que su hija concursara. Para buena suerte, ya Ana Celia tenía experiencia en las pasarelas neoyorquinas y por su experiencia en competencias anteriores dominaba el campo, incluyendo la fotografía. Cuando acudió al hogar de Santisteban, en ocasiones sentía que no aprendía nada y hasta se aburría, en comparación con las demás chicas.

Llegó la noche del evento que se llevaría a cabo en el mismo hotel donde trabajaba. Era cuestión de salir de trabajar del salón de belleza, caminar unos cuantos pasos al salón contiguo y esperar que anocheciera para que diera comienzo el concurso. Pintó unos zapatos que tenía para la competencia, se los puso junto al traje que le confeccionó la diseñadora Carlota Alfaro, quien fue la persona seleccionada por la organización para preparar todos los vestuarios para ese día.

El concurso se transmitió por WAPA Televisión y esa noche se convirtió en la ganadora. Recibió la corona y la cinta a manos de Enid Del Valle, quien representó el país en el mismo concurso el año anterior y lució una creación en traje corto de la boutique Shehab, tienda para la que ella trabajaba como modelo.

“Tú no te quieras imaginar el reperpero que se formó en el hotel donde yo trabajaba cuando gané el Miss Puerto Rico. Aquello se llenó de gente. Medio mundo se alegró y pasaban a felicitarme. Me llevaron muchos regalos, hasta en una joyería los dueños me permitieron que yo escogiera una sortija y escogí la más cara”, rememoró con humor.

Fue tanta la alegría que en una ocasión le dejaron muchísimos obsequios y la encargada del lugar de trabajo solo le devolvió una pieza interior. Mientras que los demás regalos, desaparecieron para otras manos.

Las fechas del concurso local y las fechas del Miss Universo estaban muy cerca, ya que las aspirantes a Miss Puerto Rico no se escogían con tanta anticipación como en la actualidad. Todo el ajuar que llevó al evento internacional fue confeccionado por Alfaro, incluyendo el traje típico color blanco que evocaba a una campesina puertorriqueña.

Tuvo que regalarle ropa a la Miss Universo que ganó

Tras su participación en el concurso Ana Celia se reincorporó a su trabajo en el hotel La Concha. (Foto suministrada)

Esa edición el certamen lo ganó Norma Nolan, candidata de Argentina. Sin embargo, Nolan no tenía un vestuario adecuado para todas las actividades que asistían y fue Ana Celia quien la auxilió, pues le prestó gran parte del ajuar que traía de Puerto Rico, muchos de ellos realizados por la destacada diseñadora boricua. El evento final se llevó a cabo el 14 de julio de ese año en el Miami Beach Auditorium, en Florida. Compitieron poco más de cincuenta jóvenes.

Ana Celia recuerda esas fechas con mucha nostalgia, pues las disfrutó en todo momento, en especial nunca olvida los jardines donde se tomaron las fotografías de las participantes. De igual manera, tenían que asistir a muchos compromisos con los auspiciadores y eventos afines al concurso.

A su regreso, continuó trabajando en el hotel, entregó el título de Miss Puerto Rico a Jeanette Biascoechea en 1963 y luego volvió a su mayor pasión que es el salón de clases.

Se casa con famoso cantante

La vida le tenía otra sorpresa y es que acudió a una emisora de radio que tocaba boleros en compañía de una amiga fanática de Felipe “La Voz” Rodríguez, pero en aquel momento a Ana Celia no le gustaba esa música. Ese día conoció a quien se convertiría en su esposo, el bolerista Ángel Nazario “Junior” Ramos Cofresí, conocido en el mundo artístico como Junior Nazario. Lo que no sabía Ana Celia era que su amiga había planificado ese encuentro sin decirle nada.

El 5 de noviembre de 1963 contrajo matrimonio con el destacado cantante en la iglesia católica de Country Club y la fiesta se celebró en el hogar del artista Tato Díaz, integrante del trío Los Hispanos. El cantante Julito Rodríguez fungió como padrino de bodas. Al agasajo asistieron Eddie Miró, Yoyo Boing y Adalberto Rodríguez, conocido como Machuchal. Ana Celia lució su ajuar nuevamente de la diseñadora Carlota Alfaro. Roy Brown y su esposa Fabiola le obsequiaron la luna de miel en San Thomas.

La modelo ganó varios títulos en la comunidad hispana de Nueva York, antes de obtener la corona como Miss Puerto Rico 1962. (Foto suministrada)

Ana Celia y Junior se establecieron en el municipio de Dorado, ya que él era cantante en el hotel Dorado Beach. Vivieron durante un tiempo en California, en donde enseñó cosmetología. Más adelante, ellos se mudaron a Humacao, donde residen en la actualidad. El intérprete tiene 42 discos grabados y su más reciente producción musical lleva por título “Este bolero es para ti”, junto al Trío Montemar.

Hace un tiempo, el cantante humacaeño sufrió un percance de salud y relata Ana Celia que no escatimó en esfuerzos para que su esposo se recuperara con prontitud. Al poco tiempo, Junior Nazario regresó a la música que es una de sus mayores pasiones.

El 19 de agosto de 2018, Junior fue reconocido por la administración del municipio de Humacao para formar parte del Paseo de los Humacaeños Ilustres y en la plaza pública cuenta con un inmenso retrato y una placa del famoso bolerista. Durante el evento estuvieron presentes muchas personalidades del ambiente artístico, entre ellos Andy Montañez, Gilbertito Santa Rosa y Chucho Avellanet. El bolerista es considerado como una de las mejores segundas voces en todo el Caribe.

El pasado 26 de mayo, Junior Nazario fue invitado a formar parte de “La Voz. El musical. 20 años de historia”, homenaje a Felipe “La Voz” Rodríguez, evento en conmemoración a las dos décadas del fallecimiento de este recordado intérprete. El concierto tuvo lugar en la Sala Sinfónica del Centro de Bellas Artes de Santurce.

Ana Celia disfruta de la compañía de sus nietos e hijos y este año la pareja cumple 55 años de casados. Mientras tanto, Junior continúa cantando en actividades públicas y privadas en Puerto Rico y en el exterior.

La hija sigue los pasos de sus padres

La beldad puertorriqueña se casó en 1963 con el cantante Junior Nazario. (Foto suministrada)

Y como dice el refrán “Quien hereda, no lo hurta”, su hija Annette Ramos compitió en Miss Maja 1986, en 1987 obtuvo el premio como top model de la Academia de Modelaje y Refinamiento Barbizon, en 1988 fue Reina de las Fiestas Patronales representando a su natal Humacao. Para variar, también fue cantante en el grupo de merengue Chantelle desde 1991 hasta 1993, en su segunda etapa. Durante ese periodo, Ramos cantó en el trío junto a Brenda Zoé Hernández y Doree Ann Zayas. Actualmente reside en Houston, al igual que sus otros dos hermanos y es agente de bienes raíces

Por otro lado, su hijo Ángel Ramos Sosa ha sido corredor profesional de autos de carrera y trabaja como gerente de ventas para la compañía Jeep/Chrysler. Mientras, la hija mayor Doraliz Ramos Sosa, se retiró luego de 27 años como Deputy US Marshal y actualmente maneja su propio negocio de realidad virtual en Houston. Por otro parte, la hija menor Johanna Ramos Callen reside en San Juan junto a su esposo, es doctora generalista y labora como administradora en el campo de las bienes raíces.

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