La danza arrulla a la Patria

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Chabela Rodríguez y Jesús Rivera ofrecieron una sublime interpretación a contracanto de “Alondra en los bosques”. (Foto Félix Ayala “Guayciba” para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

El pasado jueves, día en que algunos celebraron la independencia de Estados Unidos sin que la oficialidad gubernamental así lo hiciera, la Fundación Nacional para la Cultura Popular presentó en el Teatro Tapia del Viejo San Juan el concierto “Homenaje Musical a Puerto Rico… Danza para la Diáspora”, un programa vespertino que será recordado como un elocuente y valiente alarido de reafirmación.

Libre de costo para el pueblo, decenas de personas no lograron acceso al histórico teatro sanjuanero, por lo que se pudiera considerar otra función.

La actividad, que contaba con la actriz Provi Seín como maestra de ceremonias, fue dedicada a las organizaciones Comité Noviembre, R.Evolución Latina y #FamiliaporFamilia con base en Nueva York, y Cultura Plenera y Los Hijos ‘e Plena del estado de Maryland, por su solidaridad y apoyo a la Fundación tras los pasos de los huracanes Irma y María.

Los hermanos Luis y Lisvette Sanz pusieron un toque de folklore al concierto. (Foto Félix Ayala “Guayciba” para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Los artistas cedieron su talento como una muestra sincera de solidaridad con la institución timoneada por el periodista Javier Santiago, custodia del acervo de la Nación que tampoco ha salido ilesa de los recortes gubernamentales a las entidades culturales del País.

El pianista Pablo Cintrón, anfitrión y propulsor de la jornada musical, inició con la interpretación del himno nacional “La Borinqueña”, invitando a la concurrencia que se incorporara de sus butacas en un gesto de respeto a la Patria.

Luego sorprendió con una versión en danza del estándar “Preciosa” de Rafael Hernández. Y en una de las sorpresas de la tarde acompañó a la soprano Kimberley García, quien interpretó el clásico “No me toques” de Juan Morel Campos, con una coreografía de época provista por el actor y mimo Iván Olmo y la bailarina Keyshla Ortiz.

Con su simpatía, formalidad y magistral dicción, la maestra de ceremonias Provi Seín presentó a Chabela Rodríguez con el guitarrista Jesús Manuel Rivera Andino, junto a quien entonó a dos voces la eterna “Alondras en el Bosque”.

Ars Vocalis brilló con su interpretación del clásico de Rafi Escudero, “Lo que yo quiero ser”. (Foto Félix Ayala “Guayciba” para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Confirmación de que la danza evoluciona en buenas manos, Chabela estrenó la composición inédita “Promesa de tierra” de la joven Raquel González.

El espectáculo “Homenaje Musical a Puerto Rico… Danza para la Diáspora” continuó con los Hermanos Sanz, abanderados 2018 de la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

Luisito improvisó en torno a la melodía del seis fajardeño, acompañado por el pianista Pablo Cintrón. Luego se le unió su hermana Lisvette para obsequiar “Sara”, con su padre en el güiro. Los Hermanos Sanz también arrancaron sólidos aplausos con su especialidad: el folclor campesino, gustando mucho las acrobacias de Luisito con el cuatro puertorriqueño.

El lenguaje del abanico fue recreado por el mimo Iván Olmos y la joven de Polimnia. (Foto Félix Ayala “Guyaciba” para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Pablo regresó al escenario para acompañar a Chabela en “Verde luz”, de Antonio Cabán Vale “El Topo”, considerada el segundo himno nacional.

Tras el intermedio, el concierto “Homenaje Musical a Puerto Rico… Danza para la Diáspora” arrulló al pueblo con la música de la coral Ars Vocalis, cuya versión de “Lo que yo quiero ser” (“Añoranza”) de Rafi Escudero fue ensoñadora. Homenaje digno al recuerdo de Pijuan, quien la popularizó en la década de 1970, interpretada por Aníbal Hernández. Igual fue recordado con otra de las interpretaciones de la tarde el tenor César Hernández, quien en días recientes partió hacia lo infinito.

La Orquesta de Cuerdas de Puerto Rico, dirigida por el cuatrista Rolando Hernández, interpretó su versión de “Tú vives en mi pensamiento” de Eladio Torres, con Cintrón al piano.

Cintrón, Sanz y la Orquesta de Cuerdas de Puerto Rico se unieron en una pieza especial. (Foto Félix Ayala “Guayciba” para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

En lo sucesivo se escucharon clásicos como “Margarita” de Manuel G. Tavárez y “El baile del abanico” con la soprano Kimberley García, oportuna para una coreografía de Iván Olmo y su pareja Keyshla Ortiz, de Polimnia. Esta última es una pieza del musical “Fela” de Premier Maldonado que en agosto de 1984 se estrenó precisamente en el Teatro Tapia.

La Orquesta de Cuerdas, con el cuatrista Luisito Sanz, interpretó “Lamento borincano” de Rafael Hernández, transición ideal para que su hijo Chalí, se uniera sorpresivamente al concierto para entonar la letra del tema. Acción a la que añadió una interpretación a capella de una danza inédita de su egregio padre, titulada “Mi Borinquen”, que compuso en 1956, ausente de Puerto Rico.

“Cuando busques el camino de la gloria
Para gozar de los encantos de un edén
Llevarás toda la vida en tu memoria
Las bellezas de mi linda Borinquen

Sí, es maravillosa
No tiene par
Es la más hermosa, la perla tropical…”

Pablo Cintrón agradece la participación sorpresiva de Chalí Hernández en la velada musical. (Foto Felix Ayala “Guyaciba” para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

El recorrido por el pentagrama tradicional, moderno y contemporáneo de la danza puertorriqueña incluyó, ya casi al final, el clásico “Mis amores” de Simón Madera, en otra extraordinaria interpretación de la Orquesta de Cuerdas, en que convergen instrumentistas de varias generaciones.

Un homenaje al quijotesco Javier Santiago, con palabras de agradecimiento y la entrega de una placa de parte de Pablo Cintrón, precedió el gran fin de fiesta: un popurrí de plenas al piano y con la Orquesta de Cuerdas con Luis Sanz, Chalí, Lisvette, Chabela, Kimberly y otros talentos.

Fue una tarde mágica en la que brilló Anilyn Díaz en la producción artística, Aida Belén en la como regidora de escena y un atinado grupo de estudiantes de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Arecibo como ayudantes de producción.

El público ovacionó a los artistas al cierre del concierto. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Así, el 4 de julio de 2019 será recordado por un hecho sin parangón: el concierto “Homenaje Musical a Puerto Rico… Danza para la Diáspora”, esperanzadora respuesta de resistencia de la Fundación Nacional para la Cultura Popular a la coyuntura política en que es evidente el secuestro de una Nación que nunca perderá su esencia precisamente mientras se cultiven la danza y otros géneros autóctonos en que siempre palpitarán la puertorriqueñidad.

Jaime Torres Torres es periodista independiente con décadas de experiencia en el campo profesional, autor del libro “Héctor Lavoe: Cada cabeza es un mundo” y del blog cibernético Prensa sin censura.

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