Zito Zelante recuerda a Alberto Cortez

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

La última vez que el maestro argentino Zito Zelante conversó con su amigo Alberto Cortez fue el pasado 11 de marzo, en que el fenecido cantautor cumplió 79 años.

“Me preguntó, como todos los viejos, que cómo estaba y le dije: ‘bien, bien, chao’. Es increíble. Lo que no sé es de qué murió. Angelito, nuestro sonidista, me dijo que había tenido una hemorragia”, dijo Zito Zelante, su director musical en Puerto Rico durante nueve años.

Cortez, según publicó hoy El País de España, murió en el Hospital de Móstoles en Madrid a consecuencia de insuficiencia cardiaca, luego de sufrir una hemorragia gástrica.

El domingo 31 de marzo el intérprete de “Distancia” debía cantar en la Sala Pablo Casals del Centro de Bellas Artes de Santurce en un recital compartido con Alberto Carrión.

Cortez enfermó de gravedad en República Dominicana y el jueves falleció en España.

“Nos conocimos en 1981 cuando vino aquí. César  Gentile, su pianista y un gran amigo mío, se tenía que ir. Hablaron conmigo, comencé con él y estuvimos hasta el 1990. Alberto fue un amigo, un hermano, de todo corazón. Una persona impecable. Jamás tuve una discusión con él. Hasta me mandó a Nueva York a comprar unos teclados”, recordó Zito.

El maestro argentino, residente en San Juan desde 1970, resaltó las cualidades y virtudes del compositor de “A mis amigos”. “He lidiado con cantantes, pero el más normal ha sido Alberto. Jamás hubo una situación de porosidad y egoísmo. Lo digo de corazón”.

Zito Zelante también afirmó que Alberto, cuyo nombre de pila es José Alberto García Gallo, era un cantante natural. “De recursos muy naturales. No vocalizaba nunca. Los cantantes tienen que estirar las cuerdas vocales, pero él no lo necesitaba. Una sola vez se equivocó con una letra. ¡Una sola vez en diez años! Nunca tuvo ni un si ni un no conmigo ni una mala mirada. He conocido cantantes, pero lo más normal, admirable y sincero era Alberto”.

Otra virtud musical de Cortez fue su influencia en el pentagrama boricua. Danny Rivera, Lucecita, Alberto Carrión, Chucho y el Apollo Sound son algunos de los talentos locales que forjaron popularidad con sus composiciones.

“Era un poeta y cantautor sin excesos de lenguaje. Con sentido y directo. Lo más difícil es hacer una melodía y letra sencillas. Para Alberto era muy fácil”.

De su cancionero, su favorita siempre será “Callejero”.

“Luego “Te sigo queriendo”, del disco que hicimos en 1982. Es otra de mis favoritas y fue lo primero que hice en España con él. Hicimos cuatro discos. Sus letras son especiales, simples, sencillas… Le cantaba a lo sencillo. No era petulante para hablar… Por ejemplo: “era callejero por derecho propio…” Yo, que soy amigo de los perros, lloraba cuando la cantaba”, atestiguó Zito, quien también grabó en el disco “Gardel… Como yo te siento, editado por Sony en 1984; y “Como la marea”, bajo la multinacional EMI Latin en 1987.

Zito aclaró que “Castillos en el aire” es la interpretación más desafiante del repertorio de Cortez. “Puro swing. Lo único que hizo así, pero lo otro eran baladas perfectas, de arriba a abajo. Es difícil decir que una persona no tiene defectos, pero yo no le encontré ninguno”.

La desaparición física de Alberto Cortez es oportuna para reflexionar sobre la música popular del tercer milenio. “No hay cantantes, solo raperos. Los tiempos han cambiado. Un poeta dijo: ‘desgraciado el hombre que no se adapta a su tiempo’. Siempre lo recordaremos”, concluyó el experimentado maestro de la música.

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