Estética, técnica y expresividad

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Es posible que sea recordado como uno de los conciertos más breves de la sexagésimo tercera edición del Festival Casals.

Mas la Sala Sinfónica se engalanó nuevamente con un programa de inconmensurable riqueza erudita y académica: el Díaz Trio, una audaz combinación de violín, viola y violonchelo que, en la oferta de música cameral de la edición del Casals en curso, mantuvo en vilo a los escasos espectadores que asistieron al máximo evento de música clásica en Puerto Rico.

El Díaz Trio, integrado por Andrés Cárdenes en el violín, Roberto Díaz en la viola y Andrés Díaz en el violonchelo, abordó dos célebres obras de Ludwig van Beethoven para tríos de cuerdas.

La particularidad de su “Trío para cuerdas en mi bemol, Op. 3” son sus seis movimientos, cada uno de una expresividad singular. Si bien es admirable el virtuosismo colectivo e individual del Díaz Trío, igualmente lo es su emotividad interpretativa.

A través de sus seis movimientos (Allegro con brio, Andante, Menuetto: Allegro, Adagio, Menuetto: Moderato y Finale: Allegro) Díaz Trio impone su carácter, intercalando pasmosamente una diversidad de estados y emociones que en el argot erudito descansan en calificativos como “affectuoso”, “amororo”, “con brio”, “delicato”, “dolce” y “sensibile”, entre muchos más.

Fue una dinámica, polifónica no pocas veces, de exquisita perfección y majestuosidad expresivas, evidente en los bajos sostenidos por el chelista Andrés Díaz, el fraseo elocuente de Cárdenes en el violín y las voces melódicas alternadas por Roberto Díaz en la viola.

El tercer movimiento “Menuetto: Allegretto” fue otra experiencia de arte cuasi sensorial, más allá de lo razonable por el tratamiento contrapuntista de violín y viola, sobre la base armónica acentuada por el chelista con una digitación que de seguro evocó en no pocos la rutina y técnica del ‘walking bass’ en el jazz.

Lamentablemente, la sublime, acariciante e íntima interpretación que Díaz Trio presentó del “Trío para cuerdas en mi bemol mayor, Op. 3” de Beethoven fue interrumpida por repetidos aplausos inoportunos de espectadores sin cultura clásica que desconocen que nunca se aplaude una obra hasta que finaliza su último movimiento.

Tras el intermedio, la tercera noche del Festival Casals continuó con el “Trío para cuerdas en sol mayor, Op. 9, número 1” de Beethoven. En cuatro movimientos, el “Adagio” inicial elevó al cielo de la belleza musical a los contados espectadores gracias su diversidad de matices y confluencias melódicas, sobre una estructura armónica sólida a la que cada voz o instrumento aporta estética, técnica y expresividad, como parte de una dinámica en la ejecución que fluye con naturalidad e integración absolutas.

El segundo movimiento, “Andante”, es comparable con un poema cameral que se puede equiparar sin exagerar a una alabanza de gran lirismo y sentimiento. Curiosamente, durante su ejecución el chelista Andrés Díaz perdió sus espejuelos, pero en una muestra de su profesionalismo y dominio de la partitura continuó la lectura sin perder concentración.

El Festival Casals 2019 continuará mañana sábado 9 de marzo con “[email protected] de la Bernarda” y la versión de concierto de “La Vida Breve” de Manuel de Falla que interpretarán la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico y la Coral Lírica de Puerto Rico.

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