Danzas imaginarias por otro Puerto Rico

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El cuatrista Pablito Hernández Mejías presentó la producción “Danzas Imaginarias”, uno de los discos más sobresalientes de 2018, en la Casa de la Música Cayeyana en Cayey.

“Danzas Imaginarias” de Hernández Mejías ha sido destacada por la Fundación Nacional para la Cultura Popular como una de las producciones más sobresalientes de 2018. (archivo F.N.C.P.)

No cabía un alma en el acogedor e histórico inmueble de madera, escenario ideal para que Pablito estrenara parte de su grabación acompañado por el maestro de la guitarra Ramón Vázquez Lamboy, Kevin González en el güiro y José Eduardo Santana, en el primer cuatro.

Pablito, con el permiso de los puristas, revoluciona la danza puertorriqueña con un repertorio de nueve composiciones originales que, respetando la estructura tradicional, entrañan nuevos desafíos creativos y artísticos en términos armónicos y melódicos, como se aprecia en sus obras “Infancia”, “Peregrina”, “Iluminada”, “Acto de magia”, “Eterna”, “Lluvia de coral”, “Danza onírica”, “Arroyo de La Miel” y “La Merced”.

“Para mí es un trabajo sumamente sutil en que Pablito usa las armonías y dinámicas, en todo momento respetando las reglas de composición de la danza, aunque a mucha gente les parezca lo contrario. Están el paseo, el merengue y todo lo relacionado a la composición de la danza, es un trabajo único y diferente. Arte y música sin límites. El precedente de una nueva forma de interpretar y escuchar la danza puertorriqueña”, dijo el maestro de ceremonias, el folclorista y músico Andrés Yambó antes del inicio del recital en la Casa de la Música Cayeyana.

Pablito, inspirado por Nieves Quintero, Pedro Guzmán, Neftalí Ortiz y Christian Nieves, ha trabajado con Ecos de Borinquen, con el dúo de Eduardo Villanueva & Yezenia Cruz, Jonathan Alvarado y en presentaciones como solista con la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, además de viajes internacionales en que ha representado brillantemente a Puerto Rico.

El joven cuatrista presentó su producción en la Casa de la Música Cayeyana. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

A los nueve años se familiariza con el cuatro en la Escuela de Bellas Artes de Cayey. Sus profesores fueron Julito González, Andrés Yambó, Ramón Vázquez Lamboy y Gilberto Díaz, su instructor de teoría musical.
En un momento pensó darse de baja del programa de cuatro de la Escuela de Bellas Artes, pero su padre Antonio lo motivó a sacrificarse en pos de sus sueños.

Hoy, con solo 26 años, se distingue por convertirse en el primer estudiante graduado con especialidad en el cuatro puertorriqueño del programa de bachillerato de Jazz y Música Caribeña del Conservatorio de Música de Puerto Rico. Además, en 2017 culminó su maestría en Enseñanza Artística de Composición Aplicada del Conservatorio Superior de Música del Liceo de Barcelona, España.

“Quiero agradecer especialmente a Miguel González, por la paciencia para grabar, mezclar y para todo, junto a Kevin en la producción. Les agradezco un montón. El disco dice “Danzas Imaginarias” por Pablo Hernández, pero hay muchas personas detrás de la producción porque un disco no lo hace una sola persona. Quiero agradecer a Claudia Celeste y a Fred Díaz por su carátula. Uno puede tener un disco bueno o malo musicalmente, pero cuando tenemos una buena carátula comenzamos muy bien”, dijo Pablito.

Antes de pasar al estreno del disco, Pablito dedicó la noche a sus padres Antonio Hernández y Gilda Mejías, y a sus hermanos Natalia y Angelito.

También dedicó el lanzamiento de “Danzas Imaginarias” a los jóvenes músicos de su generación que trabajan para forjar una sociedad más sensible y justa.

“En tiempos en que las distracciones y las prisas abundan, quise proponer un espacio sonoro fuera del tiempo, reservado exclusivamente para la imaginación. En este espacio temporal utópico, quien asista a través de sus oídos podrá jugar la peregrina, asistir a un de acto de magia, conocer a una mujer iluminada y dar un paseo por el Arroyo de La Miel o simplemente dejarse poseer por el misterio de una danza onírica […]”, dijo Pablito al describir su propuesta como “una ofrenda al mundo de la imaginación”.

El resto lo expresó con sus “Danzas imaginarias”, un concepto sublime, sin precedentes en lo que respecta a experimentación e innovación con la expresión autóctona.

(Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

El recital inició con “Eterna”, dedicada a su fenecida tía Judy. “Es dedicada a mi tía Judy, que lamentablemente ya no nos acompaña de forma física. Se la dedico y tiene un carácter semi festivo. La compuse en Nueva Jersey en octubre de 2017 cuando después del huracán María me fui a su casa, donde en mi adolescencia pasé muchos veranos. La pieza fue terminada hace unos meses en Puerto Rico”.

Luego Pablito continuó con la danza romántica “Arroyo de La Miel”, inspirada en su pareja Olaya Otero. “Arroyo de La Miel es un pueblo en la provincia de Málaga, comunidad de Andalucía, España. A pesar de ser de Galicia, vivió varios años de su niñez en Arroyo de La Miel. Nunca escuché un nombre tan bonito y fantasioso para nombrar un pueblo”, expresó el sensible joven cuatrista.

Así, Pablito Hernández Mejías fue impartiendo alas a sus danzas imaginarias, forjando un Puerto Rico de paz y sosiego en la Casa de la Música Cayeyana. Luego estampó su rúbrica en los discos que adquirieron las personas que desbordaron el histórico lugar.

Y la fiesta se prolongó hasta pasada la medianoche con la música campesina del conjunto de Andrés Yambó e invitados. Una velada que confirmó que otro Puerto Rico ya es posible, aunque de no ser por la documentación de este medio alternativo hubiera pasado inadvertida, como sucede con gran parte del acontecer cultural de la Nación.

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