Documentan carpeteo de la clase artística

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Entonar el himno nacional; enarbolar la Monoestrellada o participar de un piquete en la Universidad, entre otras instancias, eran motivos suficientes para que la policía justificara el carpeteo de un ciudadano.

“Prohibido Cantar” es el resultado de una extensa investigación por parte de su autora. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

No pocos estuvieron en la mirilla de la división de inteligencia de la uniformada, pero sin conocimiento. Aún hoy, muchos desconocen de sus expedientes como “subversivos”.

Quizás hoy les calificarían de terroristas, pero la verdad es que en tiempos de Feibú es fácil ‘autocarpetearse’. Mas, a pesar del espionaje y la persecución cibernética, la investigación de la doctora Mayi Marrero, que propició la publicación del libro “Prohibido Cantar”, presentado la noche del viernes en la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular en el Viejo San Juan, documenta la persecución del estado a las personas que luchan por el derecho de Puerto Rico a su libre determinación.

La disertación doctoral de Marrero, que documenta en la obra publicada por Mariana Editores, entraña una valiosa contribución a la extensa bibliografía acumulada sobre la música.

Las décadas del 50 y 70 son las de mayor persecución o actividad de carpeteo. En su libro Mayi aborda el carpeteo a músicos, compositores, cantantes y agrupaciones que, sencillamente, arrullaron de mimos a la Patria o denunciaron la barbarie de la explotación colonial del imperio.

La doctora Marrero tuvo casa llena en la presentación de su obra en el Viejo San Juan. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

El libro, como un signo de los tiempos, sale en una coyuntura comparable con una encrucijada histórica por la bancarrota del País y la imposición de la Ley PROMESA que articuló la Junta de Control Fiscal que, con sus políticas de austeridad neoliberal, prácticamente borra del mapa a la clase media trabajadora.

La lista, según se desprende de la investigación de la autora, es insospechada. Glenn Monroig, Ismael Miranda, El Topo, José Nogueras, Flora Santiago, Alberto Carrión, Andy Montañez, Sophy, Zoraida Santiago, Lucecita Benítez, Chucho Avellanet y hasta un niño de cuatro años, por el mero hecho de recitar un poema en honor de Pedro Albizu Campos, son solo algunos de los poco más de 500 exponentes de la cultura popular que tuvieron carpetas en los archivos de la Policía de Puerto Rico y el Negociado Federal de Investigaciones (FBI).

La asistencia a la presentación de “Prohibido Cantar” fue extraordinaria. Un lleno total y la simpatía de Mayi Marrero como anfitriona. Durante el conversatorio respondió las preguntas de los presentes y luego autografió libros mientras intérpretes como Américo Boschetti, Ramón Saldaña, Alí Tapia y José “Paché” Cruz, entre otros, interpretaban sus canciones a la Patria en un simbolismo inequívoco de que realmente no hay fuerza opresora que prohíba cantar.

La autora respondió numerosas preguntas del público presente. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

El libro sale en una coyuntura en que Puerto Rico se tiene que definir políticamente. ¿Qué mensaje usted pretende comunicar con esta publicación?, preguntamos.

“No había pensado en eso. Uno como autor, lo que quiere es divulgar. Son más de seis o siete años de investigación, desde que empecé con la primera carpeta de Noel Hernández hasta que ahora sale publicado. Mi intención originalmente era que los jóvenes supieran que hubo una época en Puerto Rico en que por poner una bandera de Puerto Rico en el carro te podían parar. Los estudiantes no lo creen porque después de María casi todo el mundo puso una bandera”, respondió la escritora Mayi Marrero.

A la pregunta de este periodista, la autora añadió que su intención es que el libro llegue a la masa y la gente se indigne. “Hemos perdido la capacidad de indignarnos (aplausos). En mis clases, si voy a hablar de los años 30, les pongo “Lamento borincano” (Rafael Hernández) y nos ponemos a analizar la canción. Si vamos a hablar de la miseria y explotación del obrero, los pongo a ver “Bagazo” de Abelardo Díaz Alfaro y cuando ven eso, se indignan. Cuando los pongo a ver documentales de la Masacre de Ponce, se indignan. Esa historia que te indigna es la que te abre los ojos. Si no vemos eso, nos quedamos en el mismo estado: dormidos”.

Antes, Mayi articuló que su interés fue desarrollar un trabajo que combinara la música, la política y la historia porque estudió en la Escuela Libre de Música, cursó un Bachillerato en Humanidades y una Maestría en Administración Pública.

El cantautor Américo Boschetti abrió el programa musical de la noche. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Pensé cómo mezclaba todo eso. La represión política siempre me llamó la atención. Cuando empiezo a trabajar le pido la carpeta a Noel Hernández, que es el primero que se atreve a prestarme su carpeta, sin ninguna restricción, aclarando que hay cosas que son verdad”.

Orientada originalmente a contar la historia de la agrupación Taoné, de repente descubrió que la investigación podía abarcar a otros exponentes de las artes plásticas, el teatro, el ballet y la literatura.

“El Archivo General tenía las carpetas y no las dejaba utilizar. Pero fui a la Universidad de Puerto Rico, la salvación de todos los investigadores, y entro a la Colección Puertorriqueña y había varias carpetas allí”.

El historiador Pablo Marcial Ortiz, que conserva las carpetas de Pedro Albizu Campos y Rubén Berríos; el músico Jorge Pérez Rolón y el activista político Che Paralitticci, entre otros, la orientaron durante el proceso de investigación, así como la Fundación Juan Mari Bras, cuyo archivo le resultó muy útil.

José “Paché” Cruz se unió al Junte de Cantautores. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Che se leyó el texto y le hizo montón de cambios y sugerencias. Gracias a él, el libro quedó mejor. Eso coincidió con que el Archivo General permitió ver las carpetas y allí encontré las de Josy Latorre, José Nogueras y otros artistas”.

Lo más importante del libro, según la doctora Marrero, es que la gente se atreva a conversar del tema de la represión, que aun es prohibido para no pocos.

“[…] Cualquiera podía ser carpeteado. No tenías que ser radical. Quizás te tomaste un café con la persona no indicada y luego fuiste al cine con una persona que estaba carpeteada, un día caminaste en una protesta en la Universidad y ya estabas carpeteado”.

Una anécdota compartida con los presentes en la Fundación es que la cantante Josy Latorre desconocía de su carpeteo por la policía. La vocalista de Haciendo Punto se enteró que tenía una carpeta durante la celebración del sesquicentenario del Grito de Lares.

Alí Tapia también unió su voz ante el lanzamiento de la publicación de Mariana Editores. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“La vi a lo lejos y le dije que iba a salir un libro con información personal para que no se enterara por la prensa. Ella pensaba que solo había una foto con su niña en el coche y le dije donde residía, quién era su compañera de apartamento, que usaba el carro de su hermana y trabajaba con Carlos Gallisá. Se quedó como si yo le leyera la bola de cristal. Hace dos semanas la tiene en sus manos, digitalizada. Hay mucha gente que se indigna porque no saben que tienen carpetas”, revela Mayi al añadir que en Estados Unidos también se carpetearon artistas como Jimmi Hendrix y Janet Joplin, aparte de que, a su juicio, “el FBI fue la escuelita en la que la Policía de Puerto Rico aprendió a carpetear”.

El libro “Prohibido Cantar” se consigue en la tiendita de la Fundación Nacional para la Cultura Popular en el Viejo San Juan y en El Candil en Ponce.

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