Oda a la ambientalista Wangari Maathai

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El paradigma de Wangari Maathai, Premio Nobel de la Paz 2004 por sus cruzadas ecológicas y ambientales en su natal Nairobi, Kenia, inspiró al pianista y cantautor Carli Muñoz para involucrarse en la producción del disco “Follow Me”, una ofrenda a la Madre Tierra a ritmo de blues, jazz y un poco de rock.

El mensaje central de “Follow Me” es la urgencia del autoconocimiento para mejorar como personas. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

De orquestación cuasi sinfónica, el álbum grabado entre Nueva York y Puerto Rico eleva la carrera de Carli a un nivel insospechado por su sensibilidad y preocupación por el futuro de la humanidad, en días de aumento dramático en el nivel de los océanos a consecuencia del cambio climático asociado al calentamiento global.

El ex integrante de The Beach Boys combina la poesía, la palabra hablada, la música, voces y coros femeninos, scats y efectos sonoros ambientales en un concepto que ya está disponible en formato digital, compacto y vinilo.

“Wangari gana el Premio Nobel en 2004. Cuando vivía en Miramar salí a desayunar a La Pradera y vi su foto en un periódico. Leí que esa mujer africana, con el turbante, fue la fundadora del Green Belt Movement y afectó positivamente el área de Nairobi, derrotando a una dictadura. La metieron presa y le entraron a palos, pero las mujeres la sacaron. Su misión fue reforestar, sembrar árboles”.

Wangari cursó un doctorado en Ciencias en Estados Unidos y al regresar a Nairobi fue impactada por el desarrollo indiscriminado. “Encontró depresión en las aldeas y vio cómo habían desaparecido los recursos donde se divertía cuando era niña. Ella propone un cambio con semillas y la siembra de árboles. Wangari creó un movimiento especialmente dirigido a las mujeres y las incentivaba para que sembraran. Desarrolló un corredor sembrando más de 50 millones de árboles”.

La biografía de esta disidente ambiental y ecológica lo impactó tanto que Carli, en el disco “Maverick”, le dedicó una composición.

Carli junto al destacado músico puertorriqueño Eddie Gómez quien colabora en su nueva propuesta discográfica. (Foto suministrada)

“Es el disco que hice con Eddie Gómez y Jack DeJohnette, con Don Byron y David Sánchez. Cuando termino el disco se lo envié a Nairobi, Kenia y dos meses después recibo una llamada telefónica y era ella, que me decía que escuchó el disco y le gustó. Es la única vez que nos conocimos por teléfono y ya ahí estaba considerando una pieza musical”.

Así, en 2005, un año después de su investidura con el Premio Nobel de la Paz, Carli le dedicó la obra “Wangari Maathai”, que solía tocar en su negocio Carli’s Pub en el Viejo San Juan.

“Una noche de 2006 la tocaba y había un conocido en el restaurante y se interesó mucho en la canción. Es un tema que evoca algo especial en las personas. Me pareció muy buena su oferta de producir un disco. Así surgió ‘Follow Me”, explica Carli en alusión al productor ejecutivo Justin Sullivan.

Las bases se grabaron en Nueva York y las cuerdas y metales, después de los huracanes Irma y María, en Puerto Rico. Los arreglos llevan la rúbrica de Paquitín Figueroa y parte de los músicos son Eddie Gómez y Manolo Badrena.

“Quise que el disco tuviese toda una relación, que se atara al concepto central que es Wangari. Hay una pieza que se llama ‘Follow Me’, que la letra trata de la naturaleza en su estado sublime al amanecer, con un nivel de sensibilidad en la descripción de la naturaleza, que termina con una alabanza a la Energía Suprema”, explica el autor de “Strangers In A Strange Land”, “The Hummingbird”, “Tujunga Waltz” y “Kenguen”, entre otras.

La premiere del vídeo “Wangari Maathai” se celebrará el próximo fin de semana en Nueva York. (Foto suministrada)

Carli, aparte de tocar el piano acústico, es el cantante de la secuencia. Nunca se proyectó como cantante como al presente. “Es una barrera que superé cuando estuve con los Beach Boys, que cantaba a veces en las armonías. Pero llegué a cantar en un ‘tour’ en que abría con mis canciones. Esa fue mi primera exposición como cantante […]. No tuve intenciones de cantarlas, pero resulta que no encontré a nadie que me gustara”.

En “Follow Me” hay dos protagonistas: Wangari y el colibrí. Wangari, en sus disertaciones, acudía a la narración de la fábula del colibrí, que igualmente dejó absorto a Carli.

“El colibrí buscaba unas gotitas de agua para aplacar un fuego y los animales no comprendían su esfuerzo. El colibrí les dice que hacía lo mejor que estaba a su alcance y que ellos podían hacer mucho en vez de mirar. Hay un fuego; el del mundo, que está desmerecido y cada vez más con las cosas políticas y los grandes intereses. Las personas tenemos que hacer más. La persona que crea que no puede hacer nada, al menos puede hacer algo como el colibrí”.

El mensaje central de “Follow Me” es la urgencia del autoconocimiento para mejorar como personas y, por consiguiente, contribuir a forjar un mundo más justo.

“Seguir tu ser y encontrarte; seguir tus mejores instintos y capacidades para ser un mejor ser. Eso te lleva al altruismo, a ayudar al planeta y hacer el bien. Comienza con uno desde su soledad, para uno darse cuenta de que lo que tiene es el resultado de los que no tiene, hasta evolucionar”.

El disco “Follow Me” se consigue en Carli’s Fine Bristo & Piano y en la tiendita de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, ambos en el Viejo San Juan.

La premiere del vídeo “Wangari Maathai” se celebrará el próximo fin de semana en Nueva York. “Me impactó mucho su historia. Wangari no solo creó el movimiento de los árboles y la protección del ambiente, sino que creó una dinámica social diferente, a favor de las mujeres y las niñas que sufrían esa carencia de terrenos, bosques y árboles”.

La obra “Follow Me” es oportuna, toda vez se cristaliza durante la incumbencia de un presidente como Donald Trump que abandona el G-8 e insiste que el calentamiento global es irreal.

“Es algo descabellado e irresponsable. Este ente ha venido a representar lo peor de la sociedad norteamericana. De verdad, que han escogido un verdadero campeón para representar la escoria. Nada de lo que dice se le debe tomar en serio. Su discurso es para auto preservarse a sí mismo. Todo es una cuestión de ego”.

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