Excelencia de Carli Muñoz en ‘Follow Me’

Por Rafael Vega Curry
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Está claro que una nueva grabación del maestro Carli Muñoz, tras una larga ausencia del mundo discográfico, es motivo de disfrute y júbilo para todos los que aprecian su música. Lo que tal vez no esté tan claro, pero queda inmediatamente establecido una vez se escucha el disco, es que éste también es motivo de reflexión y de aliento.

Carátula de la nueva producción de Carli Muñoz que ha sido en formatos cd y vinilo. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Follow Me” –grabado para el sello Tabono Records y disponible también en LP de vinilo- es un álbum auténticamente polivalente, que funciona a varios niveles. El más evidente es la música que contiene, una especie de pop con toques de jazz que celebra la vida y la esperanza. Sus melodías, sus pinceladas de blues y algunos acentos que hacen pensar en el ambiente musical de los años 60 (particularmente ciertos coros y el uso de violines) lo hacen sumamente atractivo. Sorprende agradablemente descubrir a un Carli Muñoz cantante –algo nuevo para él, hasta donde tenemos conocimiento- que se desempeña muy bien en esta nueva tarea. Su fraseo y la calidez de su voz hacen pensar en un Willie Nelson más joven.

Lo que le agrega una capa adicional de profundidad al disco es su temática. Está dedicado a la activista política y ecologista Wangari Maathai, natural de Kenya, quien fue la primera mujer africana en ganar un Premio Nobel de la Paz, en 2004. Ya en un álbum anterior, “Maverick”, de 2005, Muñoz le había dedicado un tema a la líder africana, quien falleció en 2011. Esta vez, su mensaje de positivismo, de amor a la vida y de respeto a la naturaleza resuena a lo largo de todo el programa, que termina siendo envolvente y cálido.

Muñoz dispone aquí de múltiples recursos musicales, incluyendo el bajo del maestro Eddie Gómez, la voz de Catherine Russell, la guitarra de Vic Juris, la percusión de Manolo Badrena, una sección de violines, una de vientos, un declamador y un coro, entre otros. Este último se destaca en el tema titulado propiamente “Wangari Maathai”, así como en “Tujunga Waltz”, con ecos de hermosa música “soul” y de la Era de Acuario (¿la recuerdan?). En el tema titular, el coro final de “aleluya” es una apelación directa al corazón.

Siendo el gran pianista que es, claro está, el propio Muñoz sobresale frecuentemente; sus tonalidades de blues en las piezas “Strangers in a Strange Land” y la ya mencionada “Wangari” son especialmente atractivos. Su piano, aun con todos los recursos presentes, articula todo el proyecto.

La producción en sí del álbum tiene su propia historia. De acuerdo con las notas explicativas, el paso de los huracanes Irma y María por Puerto Rico estuvo a punto de descarrilar, o al menos demorar significativamente, el proceso de completar el disco. Gracias al tesón del arreglista Francisco Figueroa, quien tuvo a su cargo las partes de los violines y los metales, se pudo finalizar, aunque para ello Figueroa tuvo que escribir a mano todas las partituras de los músicos, a la luz de las velas, las linternas y los celulares, en medio del calor y los mosquitos post-huracán. Su dedicación tuvo excelentes resultados, evidentemente, y se agradece.

“Follow Me”, finalmente, es una producción cuidadosamente labrada en todos sus detalles: excelente sonido de grabación, magnífica presentación en formato digipak de ocho paneles, una imagen de portada conceptual, adecuadas notas explicativas, que incluyen las letras de los temas… Uno de esos discos que logra la poco usual hazaña de alegrar el espíritu y estimular el pensamiento, a la misma vez. El 2018 continúa siendo un buen año para la creatividad de los músicos puertorriqueños.

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