Bohemia con Hugo Leonel Vaccaro

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Fue una bohemia pura con el cantautor Hugo Leonel Vaccaro.

Las primeras horas de una madrugada dominical sorprendieron guitarra en manos al reconocido artista guatemalteco radicado en Puerto Rico desde la década de 1960.

El escenario: un rincón de El Hipopótamo en Río Piedras. El público: varios amigos y amantes de la música romántica.

Hugo llegó con su esposa Mildred, dueña de una voz privilegiada y de un fraseo seductor. Entre copas de vino tinto, conversaron, compartieron anécdotas y cantaron.

“Hace dos años no sentía mi garganta, como la tengo esta noche. Este es el tercer sitio donde canto. A mí me operaron de cáncer dos veces en las cuerdas vocales y no me había sentido como hoy”, dijo Hugo, provocando que sus amigos brindaran con él.

El cantante, guitarra en mano, interpretó clásicos del repertorio romántico. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Cumplí 75 años el 6 de septiembre. Me enamoré de esta mujer extraordinaria en todos los sentidos. Pero me enamoré de ella oyéndola cantar. La oí primero y después la vi”, contó Hugo, iluminado por la mirada cariñosa y tierna de su esposa Mildred.

Cómplices de la música y el amor, Hugo afinó la guitarra para acompañar a su señora en la interpretación de la melodía “Di corazón” de Sylvia Rexach.

“Esta noche me siento muy bien. Me voy a poner mejor. Le pregunté a la doctora cuándo volvía a cantar y me dijo que volver a cantar es soñar con pajaritos preñados. Pensé que ella no sabía que Dios me dio vida para poder cantar”, exteriorizó Hugo, un artista muy querido en el País, pue representó a Guatemala y fue ganador del Primer Festival de la Voz y la Canción de Puerto Rico, que grabó con Chucho Avellanet, tuvo un memorable programa titulado “Con amor, Leonel Vaccaro”y que intervino en las producciones televisivas de Alfred D. Herger.

“Matiz de amor”, también de Sylvia Rexach, fue la segunda interpretación de su amada Mildred. Fue inevitable que el reducido núcleo de bohemios tarareara la canción, en cuya transición Hugo silbó su melodía.
La bohemia continuó con varias canciones inéditas y otras conocidas, como “El amor que siento por ti” y el bolero “Ayer”.

“Este tipo de canción, las personas, además de sensibilidad, deben tener conocimiento literario para entenderla. Como le pasaba a la señora Sylvia Rexach, que en los años 50 decían que no era comercial y hoy menos. Usaba tantos tonos literarios que poca gente los sentía y entendía”, añadió el recordado intérprete del éxito “Cariño mío”.

La bohemia entre amigos se prolongó hasta las 2 de madrugada. Hugo selló la velada con un mensaje: el Amor es la fuerza que mueve al mundo.

“Soy un soñador y para mí la fuerza más grande que existe es el amor”.

Hugo le dedicó la última canción de la bohemia al matrimonio Cucca y Toño, unidos durante 61 años. Se despidieron hasta el jueves, cuando si la Música lo permite se entregarán a la bohemia junto a Hugo y Mildred. “Esta es una de las mejores noches que he pasado en mi vida. Cucca y Toño me recuerdan el amor entre mis padres”.

Se marcharon y sobre la mesa permanecieron las copas vacías. Y en el aire, la ensoñación del amor.

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