Michelle, la nueva voz del filin

Por Jaime Torres Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

La cantante contó con el respaldo musical del maestro Manolo Navarro. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Parecía un club de jazz.

Silencio e intimidad, unas copitas de vino, una cantante y un pianista.

Pero no cualquier cantante y pianista.

Dos artistas que se conocen muy bien; que tienen en común una fuerza avasalladora: la música.
Es la intérprete Michelle Brava y el maestro Manolo Navarro.

El junte de la noche lluviosa del sábado ocurrió en el marco de la continuación de la serie “A las Puertas del Ocho Puertas” que cada mes se celebran en el café-teatro de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, localizada en la esquina de la Calle Fortaleza y la del Cristo, justo donde estuvo el histórico escenario que lanzó a decenas de artistas al estrellato.

La atmósfera fue propia de un club de jazz porque la puesta en escena del disco “Alma mía” de Michelle Brava, que le produjo Manolo, fue acústica, con la espontaneidad y libertad de la expresión.

A solo piano y voz. No fue una bohemia; fue un recital de bolero jazz y filin, con elementos recurrentes del blues, scats jazzísticos, improvisaciones y mucho sentimiento.

La artista presentó un amplio repertorio en la línea del filin. (Foto Adriana Pantoja para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Cuidado que Manolo, durante los puentes e interludios, regaló al público que desbordó el recinto microconciertos inspirados en los temas o melodías de cada canción. Técnica, arrojo, sensibilidad y dominio del filin y el lenguaje jazzístico le favorecen.

Michelle no se quedó atrás. Sin temor a equivocarnos, se consagró el sábado como la voz de su generación que, con suma pasión y autoridad, recrea la cultura bolerística caribeña, con las armonías, modulaciones, entonaciones y fraseo al nivel de las grandes del filin.

Presenciamos un relevo sublime donde la pelirroja rinde honores a predecesoras como Lucy Fabery, Elena Burke, Omara Portuondo, Olga Guillot y La Lupe con una voz melodiosa, de afinación perfecta y un registro acariciante que, complementados con su fraseo sentimental, desnudan la canción romántica y transportan a su público a la entraña misma del corazón y aunque suene cursi, del Amor.

Michelle abordó temas de su producción “Alma mía…”. (Foto Jaime Torres Torres para Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Muchas cantan, vocalizan, sugieren y entonan, pero pocas dicen, interpretan, inspiran y sienten. Michelle pertenece al segundo grupo.

Con su fraseo seductor, elocuente y expresivo desmenuza textos y ausculta el entrelínea de cada composición; la intención de su autor o autora y la gama de motivos y emociones que palpita en cada historia.

Es fácil imaginar la súplica que lanza María Grever a la vida cuando escribe “si yo encontrara un alma como la mía” (“Alma mía”) o la confesión de admiración del blues “El hombre que me gusta a mí” que inmortalizó la Muñeca de Chocolate, Lucy Fabery.

También no es muy complicado imaginarse el escenario de dos labios fusionados hasta el delirio “como si fuera la última vez” en “Bésame mucho” de Consuelo Velázquez o la tragedia mortal y sentimental que revela la línea “¿Por qué juraste que me amabas sin sentirlo, cuando enredabas mi cabello con cariño?” del clásico “Por qué ahora” de Bobby Capó.

Michelle, que mientras canta suele marcar la clave en el micrófono con los dedos anular y medio de su mano derecha, no se limitó solo al cancionero de “Alma mía”, sino que amplió el repertorio con otros estándares del bolero, como “Cuando vuelva a tu lado”, “Verdad amarga”, “Qué te pedí”, “Tú, mi delirio”; “Contigo a la distancia”; “Un poco más”; “Cómo fue”; “Piel canela” y “Soñando con Puerto Rico”.

La función del sábado en el Viejo San Juan fue a casa llena. (Foto JS / FNCP)

Es menester reconocer que Michelle, la Nueva Voz del Filin, es favorecida por un bagaje cultural musical amplio, que le permite con facilidad abordar la obra de los grandes de la bolerística, en provecho de los públicos contemporáneos que, de lo contrario, desconocerían el legado de Sylvia Rexach, Myrta Silva, Rafael Hernández, Bobby Capó, María Grever, Frank Domínguez, Ernesto Duarte, Lolita de la Colina, César Portillo de la Luz, Álvaro Carrillo y otros.

En la noche del sábado el recital “Alma mía” resultó una metáfora en el Viejo San Juan que complementó desde la Fundación la lluvia, el brillo de los adoquines humedecidos y el beso de amantes insospechados arrullados por el amor encarnado en la canción.

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